09
de Diciembre de 2009
A
la caza de un hueso
Con la reciente modificación a la Ley Electoral de
Quintana Roo, la jauría que se mantenía inquieta
ha podido liberarse e iniciar su proselitismo en busca de
una de las candidaturas a los cargos de elección popular
que se disputarán el próximo 2010.
Comentarios van, comentarios vienen sobre los posibles candidatos
a ocupar la gubernatura, los 25 puestos legislativos del Congreso
de Estado y 9 Presidencias Municipales, sin embargo, lo que
no se escucha para nada son las alternativas de solución
de tantos problemas que aquejan a la sociedad quintanarroense,
lo único que se escucha es la ubicación política
de los muchos suspirantes, de su imagen popular y de sus relaciones
personales con los dirigentes partidistas para lograr alcanzar
el hueso que desean.
Ante el inminente proceso electoral que renovará los
poderes Legislativo y Ejecutivo del estado y los Municipios,
los ciudadanos debemos de tener muy presente el último
proceso electoral del pasado julio en el que pudimos darnos
cuenta claramente de que a los políticos quintanarroenses
no les interesa en lo más mínimo, tan sólo
quieren el poder, por el poder mismo, las necesidades reales
del pueblo son nimiedades.
Los quintanarroenses debemos de tener muy presente que en
las campañas políticas pasadas, los resultados
obtenidos por los diferentes partidos, se dieron principalmente
por el derroche de recursos económicos que se destinaron
para la compra de conciencias (los votos) y no por las propuestas
de los candidatos, como es costumbre política en nuestro
México, medrar con el hambre y las necesidades del
pueblo.
Para los ciudadanos de Quintana Roo, el próximos proceso
electoral, que ajustará los tiempos estatales con los
federales, debe de ser la oportunidad para expresarle a los
políticos nuestra inconformidad por los magros resultados
de las distintas administraciones municipales y la estatal
así como el desempeño de los legisladores, tanto
Diputados como Regidores, quienes han dejado muy en claro
que para ellos, lo más importante es quedar bien con
los de arriba, mientras los de abajo padecen males que cada
día son más severos y que merman las pocas posibilidades
de mejorar nuestras condiciones de vida.
Si en verdad queremos que nuestra sociedad cambia para mejorar,
los ciudadanos de Quintana Roo debemos de reflexionar sobre
las próximas campañas electorales, debemos de
ignorar los cantos de sirenas que proliferan durante el proceso
electoral y confrontar a todos los candidatos que presenten
los partidos, con la realidad social, con la falta de empleo
remunerador, con la falta de seguridad social, con el incremento
de la delincuencia, con la severa corrupción que impera
en las instituciones de gobierno, con las limitadas posibilidades
de acceder a una educación eficiente y eficaz, en fin,
con todos y cada uno de los problemas que nos mantienen en
la lona.
Quienes padecemos la ineficiencia de los políticos,
los abusos de poder y todos los problemas que afectan en forma
severa a nuestra sociedad, debemos de exigirle a todos y cada
uno de los próximos candidatos a ocupar cargos de elección
popular, que no se limiten a recitar promesas vanas para la
solución de nuestros problemas, que dejen de prometer
el cielo y las estrellas, que dejen de regalar migajas para
arrebatar riquezas, una miserable despensa de las que regalan
en campaña no dura en el estómago del pueblo
y los 200, 300 o 500 pesos que pagan por obtener un voto,
tan sólo sirve para engañar el hambre de una
familia durante tres o cuatro días, mientras que la
administración de estos personajes, en esta ocasión
durará largos 5 años siete meses, un año
que por la costumbre política nacional, será
un año de rapiña que dejará al pueblo
con mayores necesidades y menores posibilidades.
ES CUANTO
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