El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

17 de Diciembre de 2009

Dios nos libre de todo mal


Estamos terminando un año muy crítico para la sociedad, un año en el que a diario nos enteramos de hechos que siempre creímos que sólo sucedían en novelas policiacas o de terror, un año en que las decisiones de los gobiernos federal, estatal y municipal provocaron que se pierdan miles de empleos y con ello acrecentar la brecha económica de nuestra sociedad, un año en que la política de terror ha logrado su objetivo, sembrar miedo en toda la sociedad.
Ante los grandes males que aquejan a nuestra sociedad y una camarilla de gobernantes insensibles a dicha situación, más preocupados por conservar el poder que en dar solución real a los problemas, los ciudadanos de todo México y los de Quintana Roo en particular, por las elecciones adelantadas, debemos de analizar a detalle las necesidades urgentes que requiere nuestra sociedad y de ahí plantearle a los aspirantes a ocupar los cargos de elección los retos que deben enfrentar así como obligarlos a comprometerse de manera formal y con garantía de que cumplirán sus promesas de campaña.
Tradicionalmente, en todo México, en tiempos electorales, escuchamos muchas promesas, muchas buenas intenciones y el sector social más desprotegido, más abandonado y más golpeado por las políticas erróneas recibe infinidad de regalos para comprar su voluntad y una vez que se termina la elección, las cosas vuelven al mismo lugar, promesas incumplidas, justificaciones vanas, enriquecimiento de los funcionarios, tráfico de influencias, corrupción descarada e impunidad ilimitada para quienes no sólo van a prometer el cielo y las estrellas, sino hasta nos ruegan que les demos nuestro voto, nuestra confianza, para que una vez que estén sentados donde quieren, nos pateen el trasero y cobren sueldos millonarios a nuestra costillas; es decir, no se conforman con saquearnos y despreciarnos, sino hasta además tenemos que mantenerlos.
Los mexicanos, si queremos en verdad que las cosas cambien, tenemos la obligación de cambiar primero nosotros, dejar de sentirnos menos que los gobernantes y hacerles ver, muy claramente, que el salario que ellos se embolsan es producto de nuestro trabajo, que es dinero que dejamos de llevar a casa, para que ellos lo derrochen a manos llenas y sin miramientos, además de todos los negocios ocultos que son tradicionales en la administración pública.
Si en verdad queremos que la cosas mejoren, en este muy próximo 2010, año de elecciones para Quintana Roo, los ciudadanos debemos de exigir a los aspirantes a ocupar cargos de gobierno su lealtad con el pueblo, un comportamiento intachable en cuanto a la administración de los recursos económicos y más allá de escuchar promesas, debemos exigirles las garantías suficientes para que cumplan sus promesas, sus compromisos y su responsabilidad y en caso contrario que renuncien al cargo, que dejen de perjudicar a la sociedad de por si perjudicada por ellos mismo.
El propio Felipe Calderón, en su reciente propuesta de reforma política nacional, en forma implícita reconoce que el pueblo ya esta harto de los abusos de poder que los políticos ejercen, deja en claro que la palabra de los políticos no es confiable y propone implementar la reelección de algunos funcionarios públicos, aquellos que cumplan correctamente con sus responsabilidades, sin embargo, la propuesta de Calderón no incluye la figura legal de Revocación de Mandato, lo cual demuestra que es una más de las mentiras de Felipe de Jesús y es ese espacio legal el que debemos de exigir a los aspirantes en la elección 2010, que acepten ser destituidos si no cumplen con sus obligaciones legales y la honestidad que tanto requiere la nación ya que si se incluye la figura de reelección, es obligatorio incluir la Revocación de Mandato, puesto que como es costumbre en el ambiente político, hoy buscan la presidencia municipal, mañana una diputación local o federal, una senaduría, la gubernatura y así sucesivamente se mantienen de una teta a otra de la ubre del erario público, por lo cual la reelección, como premio tan sólo es uno más de los atoles con el dedo que nos han recetado desde siempre.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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