18
de Diciembre de 2009
Promesas
de año nuevo
Estamos terminando un año que por los acontecimientos
ocurridos en su transcurso, a la mayoría de los mexicanos
les ha parecido un siglo, un largo año en el que todos
los males sociales que tradicionalmente nos han afectado a
lo largo de la historia, se recrudecieron a niveles nunca
antes imaginados.
La mayor parte de nosotros buscamos nombres para culparlos
de esta grave situación en que vivimos y nos olvidamos
de que para que las cosas estén como están,
se requiere de la conjunción de muchos factores sociales,
gobierno y sociedad padecemos muchas situaciones que son producto
del abuso de unos contra el bienestar de los demás,
paradigma social que ha marcado los destinos de nuestro México
y su sociedad, de nosotros mismos.
Sacando cuentas, podremos identificar que el principal mal
que nos aqueja se llama ignorancia, con ella, los poderosos
lucran desmesuradamente, gracias a la ignorancia del pueblo,
unos cuantos se dan el lujo de violar leyes, de reformar estas
para beneficio de unos cuantos, de explotar el hambre del
pueblo para beneficio propio, de emitir alertas sanitarias
y parar a un país sin evidencias contundentes del grave
mal, de saquear la riqueza nacional con el mayor descaro,
afectar las condiciones laborales de la mayoría para
privilegiar los intereses de unos cuantos, de declarar una
guerra al crimen para amedrentar al pueblo ignorante que no
sabe que existen leyes que deben ser cumplidas para castigar
a quienes, desde el poder, permiten que la delincuencia se
apodere de los espacios sociales, en fin, la mayor parte de
los males sociales que nos afectan hoy en día son producto
de una mala educación, que ha logrado enfermar a nuestra
sociedad.
Sea pues, esta, una reflexión de fin de año
en la que podamos asignarnos una tarea especifica para el
próximo año 2010, año pronosticado todavía
más crítico que este 2009.
Si los mexicanos, en verdad queremos mejorar nuestra condiciones
de vida, tenemos un gran reto que cumplir, un reto que ante
la ideología actual es prácticamente utópico,
el reto es cambiar nuestro paradigma social, es creer en nosotros
mismos como agentes del cambio que requiere de manera urgente
nuestra nación, debemos de educarnos, de educar a nuestros
hijos y de hacer conciencia de la manipulación de la
información que nos presenta el sistema de gobierno
para mantenernos tranquilos, miedosos y hasta aterrados y
de esa forma someter al pueblo a los abusos y caprichos de
los poderosos.
Los mexicanos necesitamos urgentemente conocer nuestras leyes
y así exigir su cumplimiento, empezando por la Carta
Magna, la Constitución Política que le da forma
al estado y sustento a la sociedad, debemos de exigir a los
gobernantes que se cumplan las leyes con honestidad y firmeza,
sin engaños. Si los gobernantes de México obedecieran
las disposiciones legales, en nuestro país todos deberíamos
de gozar de las garantías que consigna la Constitución,
las cuales prohíben la esclavitud, la discriminación
y el menoscabo a las libertades de las personas (artículo
1), debemos de reconocer la conformación pluricultural
de nuestra nación, respetar las características
propias de cada región y su cultura, garantizar el
acceso a una educación progresista, a servicios de
salud dignos y eficientes, la seguridad laboral (artículo
2), elementos indispensables para que nuestra sociedad prospere.
Con los mejores deseos para usted, amable lector que se toma
la molestia de leer mis líneas, espero que el inminente
año 2010 nos permita reflexionar sobre lo aquí
compartido como una reflexión que nos permita tener
la fortaleza de alzar la voz y actuar en consecuencia, en
dejar de creer en las promesas y discursos de los gobernantes
e iniciar acciones legales que obliguen a quienes dicen preocuparse
por mejorar nuestros niveles de vida, a cumplir con sus obligaciones,
a dejar de mentir y enriquecerse a manos llenas con el fruto
de nuestro trabajo, con nuestro dinero que se embolsan vía
el pago que hacemos de los impuestos, debemos de hacerles
entender que a pesar de que están en el poder, ellos
son nuestros empleados y que no estamos dispuestos a seguir
pagando sus abusos y las consecuencias de sus actos, además
de aclararles que si no cumplen eficiente y eficazmente con
su trabajo, los despediremos, al igual que ellos permiten
que nos despidan por el mínimo error que cometamos
en nuestro trabajo.
Por último, no olvidemos que el 2010 es año
de elecciones en Quintana Roo y ese es el momento de hacerles
ver, a los políticos, que ya estamos hasta el gorro
de sus engaños, de sus promesas incumplidas, de sus
míseros regalos de campaña y la compra de votos
medrando con el hambre del pueblo y por lo tanto, debemos
de exigirles garantías suficientes para asegurar que
por primera vez cumplan su palabra y en caso de que evadan
ese compromiso, negarles nuestro voto e ignorarlos.
ES CUANTO
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