04
de Noviembre de 2009
Premio al cuidado ecológico
La desfachatez de los actuales encargados de gobernar México
no tiene límites ni vergüenza, ofenden al pueblo
en su inteligencia y en su economía y aún así
pretenden hacernos creer que están preocupados por
mejorar las condiciones de vida de la sociedad, aunque en
términos reales, todos los ciudadanos vemos como estos
tipejos saquean sin medida las arcas gubernamentales y venden
a particulares los bienes del pueblo.
En el ámbito federal, la extinción de Luz y
Fuerza del Centro es la muestra más reciente de las
graves ofensas de quienes gobiernan contra el bienestar de
la clase trabajadora, de la imposición del poder irreflexivo
a favor de los interese ocultos, ofensa que vino acompañada
con la aprobación al incremente de impuestos, los cuales
todos los mexicanos sabemos que no serán destinados
a solucionar nada social, esas carretadas de dinero servirán
para mantener privilegios de los funcionarios públicos,
incluidos los legisladores, en lo que a todas luces fue uno
más de los engaños descarados de la clase política
nacional, evidenciado por el berrinche de Felipe Calderón
al reclamarle a los grandes empresarios su falta de conciencia
nacional al eludir el pago correcto y completo de sus impuestos,
situación que permitió que los verdaderos gobernantes
de México (los empresarios) le dieran su “estate
quieto” produciendo dos declaraciones posteriores del
habitante de “Los Pinos” en las que trató
de justificar su arrebato emocional, pero sólo logró
dejar muy en claro quienes son los que mandan en el país,
a quienes obedece este minúsculo personaje público
nacional.
Pero como la cabeza no funciona, las extremidades siguen su
ejemplo a pie juntillas; es decir, si el usurpador de la silla
presidencial no tiene autoridad para solventar los problemas
económicos de México y se somete a la voluntad
de los grandes capitales, quienes gobiernan los estados y
los municipios hacen lo propio en su ámbito de competencia.
Caso particular es el descaro del Goyo Sánchez, quien
sin empacho alguno se dedica a utilizar a la religión
para sus fines políticos, en una sucia maniobra para
desviar la atención de sus acciones saqueadoras en
contra del pueblo y a favor de unos cuantos, los ambiciosos
empresarios que pretenden apoderarse de todas y cada una de
las propiedades públicas y así seguir explotando
al pueblo sin límite alguno.
En lo que a todas luces es el seguimiento del plan maestro
de Francisco Alor Quezada, antecesor del Goyo, el proyecto
del Ecopark en la zona denominada Malecón Cancún
cada día que pasa nos permite descubrir la realidad,
la entrega a particulares de los bienes públicos para
su explotación y beneficio personal, a costa del hambre
del pueblo puesto que el famoso centro recreativo ecológico
quedaría en manos de empresarios voraces entre los
que se cuenta el propio Gregorio Sánchez Martínez
y seguramente también el Pacorro Alor y el mismísimo
hermano Félix, situación que me permite pensar
que el premio “Jumil de Oro” otorgado al Pastor
Presidente, no es precisamente por proteger el medio ambiente
sino más bien por proteger los intereses de quienes
se dedican a explotar nuestra pocas áreas naturales
aunque la devastación natural que provoquen sea irreversible.
Ante estas circunstancias debo mencionar que el Jumil es un
pequeño bicho que expide un olor nauseabundo, definido
como olor a chinche y que tiene propiedades anestésicas
(mediante el uso de la religión, en el caso del premiado),
así que ya se puede comprender con claridad el porque
del nombre del premio otorgado al Goyo o ¿será
pura casualidad?.
ES CUANTO
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