El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

04 de Noviembre de 2009

 

Premio al cuidado ecológico
La desfachatez de los actuales encargados de gobernar México no tiene límites ni vergüenza, ofenden al pueblo en su inteligencia y en su economía y aún así pretenden hacernos creer que están preocupados por mejorar las condiciones de vida de la sociedad, aunque en términos reales, todos los ciudadanos vemos como estos tipejos saquean sin medida las arcas gubernamentales y venden a particulares los bienes del pueblo.
En el ámbito federal, la extinción de Luz y Fuerza del Centro es la muestra más reciente de las graves ofensas de quienes gobiernan contra el bienestar de la clase trabajadora, de la imposición del poder irreflexivo a favor de los interese ocultos, ofensa que vino acompañada con la aprobación al incremente de impuestos, los cuales todos los mexicanos sabemos que no serán destinados a solucionar nada social, esas carretadas de dinero servirán para mantener privilegios de los funcionarios públicos, incluidos los legisladores, en lo que a todas luces fue uno más de los engaños descarados de la clase política nacional, evidenciado por el berrinche de Felipe Calderón al reclamarle a los grandes empresarios su falta de conciencia nacional al eludir el pago correcto y completo de sus impuestos, situación que permitió que los verdaderos gobernantes de México (los empresarios) le dieran su “estate quieto” produciendo dos declaraciones posteriores del habitante de “Los Pinos” en las que trató de justificar su arrebato emocional, pero sólo logró dejar muy en claro quienes son los que mandan en el país, a quienes obedece este minúsculo personaje público nacional.
Pero como la cabeza no funciona, las extremidades siguen su ejemplo a pie juntillas; es decir, si el usurpador de la silla presidencial no tiene autoridad para solventar los problemas económicos de México y se somete a la voluntad de los grandes capitales, quienes gobiernan los estados y los municipios hacen lo propio en su ámbito de competencia.
Caso particular es el descaro del Goyo Sánchez, quien sin empacho alguno se dedica a utilizar a la religión para sus fines políticos, en una sucia maniobra para desviar la atención de sus acciones saqueadoras en contra del pueblo y a favor de unos cuantos, los ambiciosos empresarios que pretenden apoderarse de todas y cada una de las propiedades públicas y así seguir explotando al pueblo sin límite alguno.
En lo que a todas luces es el seguimiento del plan maestro de Francisco Alor Quezada, antecesor del Goyo, el proyecto del Ecopark en la zona denominada Malecón Cancún cada día que pasa nos permite descubrir la realidad, la entrega a particulares de los bienes públicos para su explotación y beneficio personal, a costa del hambre del pueblo puesto que el famoso centro recreativo ecológico quedaría en manos de empresarios voraces entre los que se cuenta el propio Gregorio Sánchez Martínez y seguramente también el Pacorro Alor y el mismísimo hermano Félix, situación que me permite pensar que el premio “Jumil de Oro” otorgado al Pastor Presidente, no es precisamente por proteger el medio ambiente sino más bien por proteger los intereses de quienes se dedican a explotar nuestra pocas áreas naturales aunque la devastación natural que provoquen sea irreversible.
Ante estas circunstancias debo mencionar que el Jumil es un pequeño bicho que expide un olor nauseabundo, definido como olor a chinche y que tiene propiedades anestésicas (mediante el uso de la religión, en el caso del premiado), así que ya se puede comprender con claridad el porque del nombre del premio otorgado al Goyo o ¿será pura casualidad?.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

Publicidad






ir a Ultimas Noticias ir a El pizarrin