09
de Noviembre de 2009
Aunque
usted no lo crea
Después de casi 6 meses de negociaciones, tiempo en
el que secretario de Educación en el Estado, Eduardo
Patrón Azueta, al fin pudo lograr rescatar una plaza
de las garras del SNTE y restablecer los derechos laborales
de una profesora, a quien los representantes sindicales de
la Sección XXV le habían despojado, como parte
de las venganzas que acostumbra Emilio Jiménez y sus
huestes, hoy comparto con ustedes una buena nueva.
A principios del presente año y como parte de las represalias
que viene realizando la cúpula sindical comandada por
Emilio Jiménez Ancona, la profesora Leticia Chimil
denunció que el delgado sindical de la secundaria técnica
25, José Luis Vera, en contubernio con sus incondicionales
habían manipulado el escalafón para quitar de
en medio a la profesora, quien por derecho laboral, consignado
en la Ley Federal del Trabajo, en las Condiciones Generales
de los Trabajadores de la Educación y del Reglamento
de Escalafón, le correspondía obtener una plaza
para atender un grupo más en la mencionada escuela.
Por las prácticas acostumbradas de José Luis
Vera, apoyado y protegido por Emilio Jiménez, por acuerdo
de la delegación sindical decidieron coartar los derechos
laborales de la maestra Chimil, obligando al director de la
secundaria técnica 25, prof. José Guadalupe
Mena, comisionar a la docente a la biblioteca escolar y con
ello eliminar de toda posibilidad de incremento laboral.
Ante esta irregularidad, una más en contra de los trabajadores
que no se someten a los caprichos de los representantes sindicales,
la afectada solicitó la intervención del Secretario
de Educación, Eduardo Patrón Azueta, quien se
comprometió a revisar el caso y si el reclamo de la
maestra era justo, él se comprometía a restituir
las horas que el delegado sindical arrebató, por lo
cual comisionó al prof. Ramón Chi Manzanero
para dar seguimiento y negociar con el SNTE la incorporación
laboral de la profesora Leticia Chimil, situación nada
sencilla considerando que la práctica cotidiana de
Emilio Jiménez y sus delegados sindicales protegidos
y solapados es la de quitar todo derecho laboral a quienes
trabajan con honestidad y cumplen con sus obligaciones educativas.
Cabe mencionar que en la mencionada escuela, secundaria técnica
25, los abusos del delgado sindical, José Luis Vera,
fueron denunciadas desde diciembre de 2008, cuando estallo
una huelga de hambre de tres trabajadores, dos mujer y un
hombre, a quienes también les habían quitado
sus derechos laborales e incluso hasta sus plazas para otorgárselas
a los incondicionales de Vera, situación que tuvo que
ser resuelta con la intervención del propio gobernador,
quien diera instrucciones precisas a Eduardo Patrón,
quien en esa fecha se desempeñaba como Subsecretario
de Educación en la Zona Norte y que a pesar de las
amenazas recibidas por parte de Natividad Mendoza Nava, acompañado
por una decena de incondicionales, Patrón Azueta cumplió
con su encomienda, negociando con los inconformes su restitución
laboral. En esa ocasión el hoy Secretario de Educación
demostró tener palabra, ya que cumplió completamente
con los compromisos adquiridos, al igual que lo hizo en esta
ocasión con la profesora Chimil.
Y ante los hechos, el que esto escribe, quiere agradecer desde
esta columna, a quienes le han dado la oportunidad de poder
compartir con los amables lectores una buena noticia, el compromiso
cumplido de algún funcionario público, en una
lucha interminable contra las malas costumbres que provocan
que en nuestro país, en nuestro estado y en nuestro
municipio, las condiciones sociales sean cada día más
graves, sin embargo en esta ocasión Eduardo Patrón
Azueta y su asesor personal, Ramón Chi Manzanero, me
han dado la oportunidad de poder felicitarlos y reconocer
que la lucha que sostuvieron contra los intereses personales
de los integrantes de la Sección XXV no fue nada fácil,
sin embargo, el compromiso de la palabra empeñada de
este par de servidores públicos, permitió que
se corrigiera una injusticia más de los vengativos
José Luis Vera y Emilio Jiménez Ancona.
No me queda más que reconocer la excelente y titánica
labor de Eduardo Patrón Azueta y Ramón Chi Manzanero,
por haber arrebatado una plaza al SNTE para hacer justicia
en el caso de la profesora Leticia Chimil Hernández,
a quien también debo de reconocer su decisión
y su tesón para no flaquear ante las amenazas de los
integrantes de la Sección XXV, gracias Eduardo, gracias
Ramón y gracias Leticia, por permitirme compartir una
buena noticia, porque cuando se quiere se puede.
ES CUANTO
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