13
de Noviembre de 2009
Ni a quien
creerle
El problema del relleno sanitario de Cancún es añejo
y hasta la fecha ninguna autoridad ha estudiado todas las
opciones que puedan existir para darle solución definitiva
y segura.
Los antecesores del actual presidente municipal se hicieron
de la vista gorda y dejaron pasar el problema que hoy representa
un grave riesgo de contingencia ambiental, sin embargo para
la necedad, altanería y prepotencia del Goyo Sánchez
esas cosas no le importan.
Desde que es presidente pastor le puso el ojo a la parcela
89-90 para construir el nuevo relleno sanitario no hay quien
le quite dicha idea de la cabeza, a pesar de que estudios
realizados por la CONAGUA y CAPA determinaron un alto riesgo
de contaminación del manto acuífero subterráneo
del lugar, al Goyo le viene valiendo cualquier argumento que
se oponga a su “santa voluntad” al grado de que
en repetidas ocasiones ha declarado que el relleno sanitario
de la mencionada parcela va por que va, por sus pistolas,
aunque más tarde el pueblo de Cancún y el de
Isla Mujeres paguen las consecuencias.
Entre que son peras o son manzanas, la posible afectación
a los mantos acuíferos que suministran agua para la
población de los habitantes de esta zona del estado
está en riesgo gracias a la intransigencia del Goyo
Sánchez, quien una vez más demuestra su verdadera
personalidad autoritaria e intransigente, quien no acepta
ni la menor de las críticas a sus acciones; lo que
es lo mismo, se cree infalible y así lo demuestra a
pesar de que existan evidencias de su posible error, cosa
que para un enfermo de poder, las evidencias en su contra
son material desechable.
Prueba de lo anterior es la forma en que el pastor metido
a gobernante deja muy en claro con sus acciones mediáticas,
como en el caso de los anuncios espectaculares de “su”
estación radiodifusora en la que promueve el noticiero
que transmite expresando que en esa estación a nadie
se le denosta o con su gran equipo de paleros, quienes están
pendientes de cualquier crítica en alguna otra estación
para que inmediatamente llamen por teléfono o envíen
mensajes para desmentir cualquier declaración, denuncia
u opinión que sea en contra del “santísimo
patrón” de Cancún, así como también
los chayotazos que paga el iluminado pastor a distintos medios
para que únicamente hablen bien de él y omitan
cualquier crítica a su desgobierno.
Sin embargo, la enfermedad del Goyo va más allá,
al grado de crear su propio periódico, en el que por
supuesto no sólo no se critican sus desaciertos, sino
se le alaban todas sus acciones, dicho medio impreso se denomina
“La Voz” y en él se puede uno dar cuenta
clara de quien es el que lo paga, aunque posiblemente seamos
nosotros, con nuestros impuestos quienes estemos financiando
la aventura periodística de este gran simulador social.
Y en caso de que todas estas artimañas del Goyo no
sean pagadas con recursos municipales, entonces deberemos
de preguntarnos de donde salen tantos recursos económicos
para cubrir las barbaridades que comete el pastor inequívoco,
y recordar que él mismo no se ha cansado de expresar
que el crimen es el que paga a los medios y ante tanta tentación,
muy posiblemente este personaje intransigente, pretende hacerse
de recursos por el mismo medio del cual se ha quejado siempre.
ES CUANTO.
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