El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

17 de Noviembre de 2009

Una sociedad enferma

Las condiciones sociales de todo México dan muestra clara de que vivimos en una sociedad enferma, en una sociedad que se ha transformado para retroceder en su desarrollo, en una sociedad que cada día demuestra su predilección por tener y dejar de ser.
Ante las permanentes evidencias de que nuestra sociedad padece síntomas de gravedad tal que nos pueden llevar al colapso total, a la barbarie, quienes aún tenemos un poco de sentido común, dignidad, fe en nuestros ideales, esperanza en realizarlos, por amor a la humanidad, debemos de continuar con nuestra labor para promover el sentido crítico de las circunstancias, de los acontecimientos sociales y de nuestra participación, con la finalidad de aportar un grano de arena para tratar de salvar lo que nos queda de esta sociedad.
En la época de la información, nuestra sociedad se ha preocupado más por enterarse de banalidades que se asuntos que en verdad nos afectan y ponen en riesgo nuestras vidas y esto no sólo por los continuos crímenes que a diario nos informan los distintos medios de comunicación, también debemos de observar como aumenta el número de suicidios, de robos, asaltos, secuestros y toda clase de agresiones sociales, que de una forma u otra, nos lastiman, nos ofenden, y permiten que quienes salen más beneficiados de esta situación prosigan con su publicidad antisocial, que tantos frutos les ha dado.
Las agresiones sexuales son otro punto que nos debe de hacer reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestra sociedad, nos debe obligar a identificar el origen de todos estos males que cada día aumentan y que al parecer no tienen límite, ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI el ser humano cada día se comporte más irracionalmente?
Todas las respuestas que le demos a los males sociales que nos aquejan, invariablemente nos llevarán a un punto central, la educación, educación que a los largo de los últimos 35 años ha ido en decadencia, gracias a los diferentes programas impuestos desde el gobierno para mantener al pueblo en la ignorancia, conduciéndolo a un estado casi animal, en el que la satisfacción de los instintos es el principal objetivo, dejando a un lado el bienestar común, considerando s nuestros semejantes como seres inferiores y por lo mismo a sentirnos con la autoridad para humillarlos y someterlos con la fuerza bruta o los acuerdos legales que se compran con dinero, gracias a la gran corrupción que priva en esta sociedad enferma de poder, económico y social, que privilegia el ámbito material de la vida por sobre la intelectualidad, los principios morales y éticos y la vida misma.
México y sus habitantes, históricamente han sido reconocidos por su capacidad creadora, por su gran el sentido humano y solidaridad social, si México tenía una imagen mundial muy afamada y reconocida, casualmente fue por el gran espíritu de fraternidad de los mexicanos y por su hospitalidad, elementos que aún quedan entre nosotros, sin embargo esos rasgos de nuestra sociedad cada día son más escasos gracias a que hemos adoptado modelos sociales ajenos a nuestra cultura, modelos sociales que nos han llevado a prácticas totalmente ajenas a nuestras raíces, todo gracias a que nos han hecho creer que para ser triunfador en la vida lo único que debemos de procurar es tener bienes materiales en lugar de lograr ser personas con alta calidad moral.
Para lograr que las condiciones actuales de nuestro país cambien para mejorar es preciso que realicemos un examen detallado de las circunstancias actuales para determinar el origen de estos males, que como se menciono anteriormente, son producto de una política educativa diseñada para mantener en la ignorancia la pueblo, mientras los político continúan haciendo acuerdos en los oscurito con quienes en realidad tienen el poder, ese poder que nos mantiene sometidos, humillados y explotados.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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