El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

06 de Abril de 2010

Promesas vacías, hipocresía total

Toda vez que las campañas políticas han arrancado en forma oficial la guerra sucia entre los contendientes se ha recrudecido y las descalificaciones serán el pan nuestro de cada día, durante todo el tiempo que duren estas, cada uno de los suspirantes se dedicará a ensalzar sus “buenas obras” denostando el actuar de sus contrincantes y como es costumbre, dirán a voz en cuello que las acciones de gobierno que han realizado son las muestras palpables del “gran compromiso” que tienen para que el pueblo pueda lograr mejores niveles de vida, prometerán mayor gasto público para obras sociales, promoción ilimitada de fomento al empleo, de la garantía de seguridad social para los más necesitados, de programas eficientes y maravillosos de seguridad pública y combate al crimen organizado, en fin, miles de promesas que todos sabemos muy bien que nunca se cumplirán.
Algo de lo que los ciudadanos debemos de tener muy en claro ante el embate discursivo de todos y cada uno de los suspirantes en cuanto a su “preocupación” por lograr mejores condiciones de vida de la población y la garantía que ellos ofrecen a partir de su experiencia en la administración pública es que simple y llanamente, quienes ocupan cualquier cargo de gobierno tienen como obligación realizar su trabajo en forma eficiente así como honesta y transparente, cosa que ninguno de los suspirantes puede asegurar que cumplirá, lo cual es una muestra de la ilegalidad de las acciones que realizan estos personajes puesto que cualquier obra o programa de gobierno que se ejecute durante la gestión de cualquiera de estas personas públicas, no se deben a su benevolencia y mucho menos a su interés por mejorar las condiciones de vida de la población, todas esas obras se hacen como parte de la obligación que tiene quien acceda a cualquier puesto de gobierno, además es menester dejar en claro que el dinero que se utiliza no procede del bolsillo de los gobernantes, ese dinero es el que diputados, senadores y los propios titulares de los ejecutivos nos quitan de nuestros ingresos personales al aplicar impuestos casi por toda las actividades que realizamos.
Para desenmascarar a estos ambiciosos personajes, los ciudadanos debemos de revisar las leyes que nos rigen, como es el caso de la Constitución de Quintana Roo, que en sus artículos 8, 9, 10 y 91 especifica claramente las obligaciones que el gobierno del estado y el gobernador tienen como parte inherente de sus funciones, por lo que cualquier propaganda para promover la imagen “responsable” de algún partido político o de cualquiera de sus integrantes no es otra cosa que un engaño más al pueblo puesto que ellos tienen la obligación legal de cumplir con esos preceptos constitucionales y en caso de no hacerlo se les debe de aplicar la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos del Estado de Quintana Roo, la cual en sus artículos 1, 2, 3, 6, 47, 48, 51, 52, 53 y 54 determina claramente las obligaciones de los funcionarios públicos así como los procedimientos para sancionar a quienes violen las disposiciones legales que tienen como obligación cumplir y hacer cumplir, cosa que prácticamente es letra muerta ya que esta Ley sólo se aplica a quienes no se alinean con los intereses de la clase dominante en el estado.
Es importante hacer notar que aunque en esta nota no se menciona en forma explícita la figura de otros funcionarios de gobierno, la ley si los tiene contemplados a todos, por lo que, estimado lector, no crea que me olvido de las malas acciones, actitudes y comportamientos abusivos de Presidentes Municipales, Diputados, Regidores y titulares de las dependencias del gobierno del estado y municipales, todos ellos tienen mucha cola que pisarles, pero debido a que los actores políticos se preocupan más por asegurar su cargo que en cumplir honestamente con sus funciones, pues resulta que la Ley de Responsabilidades es totalmente inútil para beneficio de la sociedad.
Si los suspirantes en verdad tuvieran la intención de mejorar las condiciones de vida de la sociedad, de asegurar empleo, salud, alimentación y educación, en lugar de hacer promesas vanas, que ilusionan al pueblo, se comprometieran a cumplir y hacer cumplir las Leyes que rigen la vida de la sociedad mexicana, de la sociedad quintanarroense y de los municipios del estado, entonces si podríamos ver una luz al final del túnel, mientras tanto, seguiremos simulando una democracia que está muy lejos de ser realidad en Quintana Roo y México entero.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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