06
de Abril de 2010
Promesas vacías, hipocresía total
Toda vez que las campañas políticas han arrancado
en forma oficial la guerra sucia entre los contendientes se
ha recrudecido y las descalificaciones serán el pan
nuestro de cada día, durante todo el tiempo que duren
estas, cada uno de los suspirantes se dedicará a ensalzar
sus “buenas obras” denostando el actuar de sus
contrincantes y como es costumbre, dirán a voz en cuello
que las acciones de gobierno que han realizado son las muestras
palpables del “gran compromiso” que tienen para
que el pueblo pueda lograr mejores niveles de vida, prometerán
mayor gasto público para obras sociales, promoción
ilimitada de fomento al empleo, de la garantía de seguridad
social para los más necesitados, de programas eficientes
y maravillosos de seguridad pública y combate al crimen
organizado, en fin, miles de promesas que todos sabemos muy
bien que nunca se cumplirán.
Algo de lo que los ciudadanos debemos de tener muy en claro
ante el embate discursivo de todos y cada uno de los suspirantes
en cuanto a su “preocupación” por lograr
mejores condiciones de vida de la población y la garantía
que ellos ofrecen a partir de su experiencia en la administración
pública es que simple y llanamente, quienes ocupan
cualquier cargo de gobierno tienen como obligación
realizar su trabajo en forma eficiente así como honesta
y transparente, cosa que ninguno de los suspirantes puede
asegurar que cumplirá, lo cual es una muestra de la
ilegalidad de las acciones que realizan estos personajes puesto
que cualquier obra o programa de gobierno que se ejecute durante
la gestión de cualquiera de estas personas públicas,
no se deben a su benevolencia y mucho menos a su interés
por mejorar las condiciones de vida de la población,
todas esas obras se hacen como parte de la obligación
que tiene quien acceda a cualquier puesto de gobierno, además
es menester dejar en claro que el dinero que se utiliza no
procede del bolsillo de los gobernantes, ese dinero es el
que diputados, senadores y los propios titulares de los ejecutivos
nos quitan de nuestros ingresos personales al aplicar impuestos
casi por toda las actividades que realizamos.
Para desenmascarar a estos ambiciosos personajes, los ciudadanos
debemos de revisar las leyes que nos rigen, como es el caso
de la Constitución de Quintana Roo, que en sus artículos
8, 9, 10 y 91 especifica claramente las obligaciones que el
gobierno del estado y el gobernador tienen como parte inherente
de sus funciones, por lo que cualquier propaganda para promover
la imagen “responsable” de algún partido
político o de cualquiera de sus integrantes no es otra
cosa que un engaño más al pueblo puesto que
ellos tienen la obligación legal de cumplir con esos
preceptos constitucionales y en caso de no hacerlo se les
debe de aplicar la Ley de Responsabilidad de los Servidores
Públicos del Estado de Quintana Roo, la cual en sus
artículos 1, 2, 3, 6, 47, 48, 51, 52, 53 y 54 determina
claramente las obligaciones de los funcionarios públicos
así como los procedimientos para sancionar a quienes
violen las disposiciones legales que tienen como obligación
cumplir y hacer cumplir, cosa que prácticamente es
letra muerta ya que esta Ley sólo se aplica a quienes
no se alinean con los intereses de la clase dominante en el
estado.
Es importante hacer notar que aunque en esta nota no se menciona
en forma explícita la figura de otros funcionarios
de gobierno, la ley si los tiene contemplados a todos, por
lo que, estimado lector, no crea que me olvido de las malas
acciones, actitudes y comportamientos abusivos de Presidentes
Municipales, Diputados, Regidores y titulares de las dependencias
del gobierno del estado y municipales, todos ellos tienen
mucha cola que pisarles, pero debido a que los actores políticos
se preocupan más por asegurar su cargo que en cumplir
honestamente con sus funciones, pues resulta que la Ley de
Responsabilidades es totalmente inútil para beneficio
de la sociedad.
Si los suspirantes en verdad tuvieran la intención
de mejorar las condiciones de vida de la sociedad, de asegurar
empleo, salud, alimentación y educación, en
lugar de hacer promesas vanas, que ilusionan al pueblo, se
comprometieran a cumplir y hacer cumplir las Leyes que rigen
la vida de la sociedad mexicana, de la sociedad quintanarroense
y de los municipios del estado, entonces si podríamos
ver una luz al final del túnel, mientras tanto, seguiremos
simulando una democracia que está muy lejos de ser
realidad en Quintana Roo y México entero.
ES CUANTO
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