08
de Abril de 2010
LEVANTONES Y EJECUCIONES
Entre tanto alboroto electoral y antes de creer cualquiera
de las miles de mentiras que nos expresarán los candidatos
a gobernar en el estado, los ciudadanos debemos de hacer un
recuento detallado de los males que aquejan a nuestra sociedad,
de todos los olvidos, negligencias, corrupción e impunidad
que abonan a este ambiente de inseguridad, miedo y terror
que los diferentes niveles de gobierno, más que combatirlo,
parece que lo promueven.
Alguna de las promesas más recurrentes que escucharemos
en estas campañas electorales serán: un programa
integral para combatir a la delincuencia organizada, duplicar
el número de policías, adquirir más vehículos
para seguridad pública, equipar a los cuerpos de seguridad
con armamento de última generación, así
como hacer una limpia total a las corporaciones para erradicar
la corrupción, cosas totalmente inútiles para
dar solución a este grave problema de inseguridad material
y humana que cada día se acerca más a cualquiera
de nosotros, los ciudadanos comunes, quienes con esfuerzo
pagamos nuestros impuestos casualmente para que en nuestra
sociedad no sucedan este tipo de cosas, para que quienes están
encargados de la administración pública cumplan
con sus obligaciones legales en lugar de permitir, mediante
acuerdos ocultos, el avance del crimen organizado, mientras
ellos se hinchan de dinero en sus negociaciones oscuras con
los dueños del dinero.
Particularmente, en los dos últimos años, Quintana
Roo se ha convertido en una tierra sin ley a pesar de que
quienes gobiernan digan lo contrario. La población
sabe bien y vive en pellejo propio muchas cosas que el gobierno
oculta, el pueblo conoce o sabe donde se venden esos productos
que hacen reír a la gente o viajar por mundo extraños,
mientras que los altos mandos policiacos, los investigadores
policiacos y los gobernantes de los tres niveles, ni oyen,
ni ven lo que sucede a su alrededor, motivo por el cual la
población tiene que padecer los males sociales que
el crecimiento de la delincuencia provoca.
En Quintana Roo, poco nos falta para llegar a las condiciones
de inseguridad que se vive en los estados del norte de la
república, cada vez es más frecuente que nos
enteremos de algún levantón, de balazos por
distintos rumbos de la ciudad, de persecuciones tipo película,
de asesinatos a sangre fría, de secuestros o de la
aparición de cadáveres en cualquier parte de
la ciudad y del municipio, así como también
la colocación de mantas, particularmente en el puente
del aeropuerto así como en zonas transitadas, sin que
hasta el momento, las autoridades logren detener a alguno
de los agresores.
Para que se de alguna detención, es necesario que sucedan
hechos que afecten a quienes están en el poder, como
el tristemente célebre caso del General Mauro Tello
Quiñones, asesinato que movilizo a todo el aparato
de gobierno, en especial al federal por la investidura del
asesinado, situación que denota claramente que para
las autoridades, el combate a la delincuencia es efectivo
cuando los afectados son integrantes de la clase dominante
del estado.
Muestra de lo anterior es la reunión que los actuales
regidores del Ayuntamiento de Benito Juárez han solicitado
en forma urgente con la intención de que Urbano Pérez
Bañuelos les explique el plan de trabajo que debe de
tener para combatir la delincuencia, puesto que una de las
actuales regidoras, María Teresa Bringas, ha sufrido
en carne propia los embates de la delincuencia, situación
que la obliga a levantar la voz, más por las afectaciones
personales que por el deber ciudadano, puesto que ahora esta
señora ostenta un cargo público como suplente
de la Comisión de Seguridad es que se preocupa por
exigir cuentas al general, mientras que cuando era una ciudadana
común, nunca se escuchó su voz.
Así es que los ciudadanos podemos tener muy claro que
en materia de seguridad pública e impartición
de justicia, las cosas seguirán tal como están
hasta el momento, puesto que las muestras de indolencia de
las autoridades hacia los asuntos que afectan al pueblo son
más que evidentes, por lo que quienes emitiremos un
voto el próximo cuatro de julio debemos de exigirle
a todos y cada uno de los candidatos en la sucesión
gubernamental, que por principio de cuentas lo que más
urge en materia de seguridad es que se cumplan y hagan cumplir
las leyes, las cuales cotidianamente son violadas por quienes
reciben un salario de la población para que cumplan
con su compromiso social, al pueblo de Quintana Roo y al de
México entero, lo que le urge es que se acabe la alta
corrupción y la impunidad de los políticos ya
que si este sueño guajiro se llegara a cumplir, la
delincuencia vería limitados los espacios que hoy,
gracias a la irresponsabilidad y ambición desmedida
de los gobernantes, son espacios libres para que cada quien
haga de las suyas sin mayor responsabilidad que la de “untar
la mano” de los funcionarios que tienen el poder de
frenar los avances de la delincuencia.
Estimado lectors, exijamos que se cumplan las leyes de nuestra
sociedad, que se apliquen tal como están redactadas,
sin privilegios para nadie, nuestras leyes no son malas, malos
son quienes tienen la responsabilidad de cumplirlas y hacerlas
cumplir, incluyendo al pueblo que se queda callado.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com