El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

12 de Abril de 2010

Propiedad del Pueblo


En la legislación laboral de nuestro país contempla el tabulador de salarios mínimos, los cuales deben ser respetados por los patrones a la hora de contratar a sus empleados, sin embargo y por razones desconocidas para el pueblo, en los empleos de ciertos niveles gubernamentales no se aplica esta política de control salarial, situación que provoca que los empleados del pueblo se asignen salarios desmedidos y ofensivos que cobran determinados servidores públicos, salarios que son pagados con los impuestos de los contribuyentes.
Ante la crisis económica mundial, muchas empresas han reducido su planta laboral, otras más han reducido salarios en las nuevas contrataciones, sin embargo, en la administración pública, esta situación es totalmente al contrario, a pesar de las declaraciones de los responsables de las distintas instancias de gobierno, el aparato gubernamental sigue contratando un sinfín de empleados, casi todos con salarios elevados, y todos esos salarios, como ya se dijo, pagados con el dinero del pueblo.
La política laboral del gobierno federal pretende modificar el esquema de contrataciones, que incluye la contratación temporal mediante el esquema de entrenamiento, así como otras linduras, que en lugar de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, van en detrimento de la seguridad laboral, de un salario justo y digno, situación que los empleados del pueblo pueden aprobar esas reformas sin mayor empacho, puesto que no afectarán a quienes las aprueben, puesto que ellos no se incluyen.
Así como se aprueban estas modificaciones que afectan la economía de los trabajadores, así estos mismos trabajadores, quienes con el producto de su esfuerzo personal pagan los impuestos que sirven para cubrir esos altísimos salarios, debemos de protestar y exigir que a los mismos que aprueban estas afectaciones se les apliquen las reglas, al fin y al cabo ellos son nuestros empleados, motivo por el cual, como patrones de ellos, tenemos el derecho de exigir que cobren un salario adecuado a las actividades que realizan; es decir, que cobren acorde con las actividades que realizan.
Claro está que además del salario que se menciona, debemos de exigir, según lo estipulado en la Ley Federal del Trabajo, honestidad, diligencia, cumplimiento y todas las demás obligaciones laborales que les corresponden como empleados nuestros, ya es hora de frenar el despilfarro de los recursos públicos, de pagar sobresueldos que no se justifican y de exigir a nuestros empleados que cumplan con sus obligaciones legales y en caso de no cumplir con estos preceptos, despedirlos en forma inmediata.
La Ley Federal del Trabajo es muy clara en cuanto a las obligaciones de los trabajadores, así como en las sanciones que se deben de aplicar a quienes no cumplan con esas disposiciones, situación que sin ningún miramiento aplican los empresarios a sus trabajadores, así que es nuestra potestad el aplicar el mismo marco legal a nuestros trabajadores, quienes por lo regular no cumplen con sus obligaciones, no son leales con sus patrones (el pueblo), no son honestos con el manejo de los recursos que se le confían, son corruptos y promueven la impunidad. Imagine usted, amable lector, qué destino le esperaría a usted o a mí, en cualquier trabajo, si nos comportáramos de la misma manera que hacen los políticos y los funcionarios públicos. La respuesta es fácil, no sólo perderíamos el trabajo, también nos encarcelarían, entonces, si nosotros somos los patrones de los funcionarios públicos ¿Por qué no les aplicamos las mismas condiciones laborales? Ya basta de mantener parásitos y pagar sueldos exorbitantes a tan malos trabajadores.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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