El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

19 de Abril de 2010

Las verdades ocultas

El espinoso asunto de las casas de espionaje descubiertas por el Ejército en Cancún es una muestra inequívoca de la realidad de la práctica política de nuestra sociedad, la ambición desmedida de los actores políticos por acceder al poder sin otro objetivo que adueñarse de los espacios gubernamentales para seguir esquilmando al pueblo.
Para los ciudadanos comunes, el espionaje descubierto no tiene mayor importancia, es más, para algunos, los más castigados por las malas administraciones públicas, esta actividad no tiene mayor relevancia, sin embargo, para la clase política es un total peligro puesto que mucha de la información que se obtiene por medio del espionaje se convierte en dinero, ya sea por medio de la extorsión o mediante la eliminación de sus contrincantes.
Sin justificar al señor Gregorio Sánchez, coincido con él sobre la intención de sacar a la luz pública este asunto en plena campaña electoral, situación que el pastor presidente con licencia no calculó correctamente ya que imagino que con toda la información que obtuvieron con el espionaje podría manipular a sus contrincantes, a los que él nombra como enemigos, sin embargo la falta de experiencia no le permitió comprender que sus mismas armas podrían ser utilizadas en su contra.
Gregorio Sánchez y su equipo de súper asesores nunca entendieron que su guerra sucia podría tener las consecuencias que se aproximan, nunca valoraron en forma objetiva la capacidad intelectual de quienes fueron investigados en forma ilegal, la mente enferma de poder obnubiló sus sentidos, creyendo que por tener un cargo de elección popular podría hacer y deshacer a la medida de su antojo y de un solo golpe, el ejército mexicano le puso de nuevo los pies en la tierra. Hoy, Gregorio Sánchez, ya debe de haber entendido que no es un enviado del señor, que es un mortal común y muy corriente en las lides políticas de nuestro país.
La falta de experiencia política, de capacidad intelectual y la fiebre de poder del cantante metido a político nos debe dejar muy en claro que el sistema político de nuestro país está totalmente acabado, que quienes manejan la política de todos los niveles de gobierno no tienen un céntimo de honestidad, de honorabilidad y por lo mismo, nunca se ocuparán de procurar el bienestar del pueblo, tan sólo se ocupan de lograr beneficios personales para ellos y sus compinches, todos en busca de riqueza y poder, utilizando métodos que atentan contra la sociedad, situación que no les importa en lo absoluto.
A los ciudadanos, además de preocuparnos por el seguimiento de este caso así como el castigo legal a los responsables del espionaje, este caso nos debe de hacer entender que al menos en nuestro Quintana Roo, el futuro que nos espera no es nada agradable, que el capricho de unos cuantos seguirá siendo la guía de las acciones políticas del gobierno, el beneficio de unos cuantos a costa del hambre de la mayoría seguirá siendo la constante gubernamental y prueba de ello es que al PRI ya no le interesa seguir con la farsa de la precampaña de Roberto Borge ya que los días de libertad de Gregorio Sánchez están contados, sus errores, abusos y desprecio a las condiciones políticas lo han hundido así que ya no representa nada y a pesar de las patadas de ahogado que está dando, su destino político ya está escrito, consumatum est.
Los ciudadanos que vamos a emitir nuestro voto en las próximas elecciones del cuatro de julio debemos de tener en claro que ya es hora de acabar con todo el teatro político, que es urgente para la sociedad acabar con las prácticas maquiavélicas de quienes dicen representar nuestros intereses, debemos de preocuparnos por que inicie un proceso de recomposición social en el cual el centro de mayor importancia sea el progreso económico, social y cultural del pueblo y eso sólo se logrará exigiendo a los diputados que dejen de ser títeres de los ejecutivos, de sus socios y de sus cómplices, y en una muestra de honor, dignidad y justicia social se pongan los pantalones y las faltas bien para promover las reformas legales que permitan que el pueblo entero mejore sus condiciones de vida, ya que los dueños del dinero no se van a arruinar si el pueblo prospera, muy al contrario, el bienestar de los trabajadores les permitirá asegurar la permanencia de sus negocios, compartiendo utilidades todos progresaremos.
Y para cerrar, desde esta columna quiero expresar un reconocimiento al Lic. Ramiro de la Rosa, quien con el valor que les falta a muchos, ha expresado con detalles muy específicos su sentir ciudadano así como sus exigencias a las autoridades para que apliquen todo el peso de la ley a Gregorio Sánchez Martínez, situación que todos sabemos es de muy alto riesgo para la integridad personal de este personaje de la política estatal, quien no se ha cansado de denunciar las ilegalidades que ha cometido el pastor presidente, el cantante metido a político.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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