El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

27 de Abril de 2010

Un futuro incierto

Ante las características muy particulares del actual proceso electoral de Quintana Roo, a un servidor le queda muy claro que lo que menos importa para quienes pretenden ocupar los cargos de elección popular para suceder a los actuales gobernantes de nuestro estado es el bienestar y el progreso de la población.
Por un lado las prácticas cotidianas del partido oficial no demuestran nada nuevo, aunque pretendan hacernos creer que se renovaron, la verdad que se vive al interior sale por todas las rendijas que se han abierto gracias a un proceso de imposición oculto pero muy claro, la habilidad política de quienes manejaron el proceso de selección de candidato a gobernador fue insuficiente para ocultar la realidad del tricolor y a pesar de que sus representantes aseguran que hay cohesión al interior, los ciudadanos sabemos, por comentarios de propios y extraños que existen muchos priistas inconformes, sometidos a la decisión de los de arriba, pero no convencidos de la selección de su candidato.
La contraparte, emulando la práctica política de Vicente Fox, adelantando los tiempos de promoción electoral, utilizando técnicas añejas para obtener información y tratando de hacer creer al pueblo que dios esta inmerso en la política y envió a su representanta a salvarnos del flagelo de la delincuencia, no encuentra la forma de deslindarse de todos sus errores y abusos de poder ya que nunca previeron que sus dos o tres de sus oponentes tienen mucho más colmillo que todo su equipo de campaña junto.
Como se dijo en esta columna al inicio de las precampañas, por cierto, todas ellas simuladas descaradamente, ante el proceso electoral los ciudadanos de Quintana Roo, en las campañas políticas lo que más escucharemos serán descalificaciones e incriminaciones de unos contra otros, claro esta que al estilo propio del nivel de cada uno de los contendientes, pero al fin y al cabo, lo único que podremos obtener en las presentes campañas electorales será información que nos permita conocer más a detalle los gustos, aficiones y malas mañas de quienes estén inscritos para contender en cualquier cargo de elección popular, cosa que no debe ser desdeñada pero si ubicada en un contexto real, en determinar que tanto afecta al desempeño de un funcionario público su preferencia sexual, su afición a las bebidas espirituosas o cualquier práctica personal que no involucre al servicio público.
Lo que realmente nos debe importar a los ciudadanos son las características propias de los aspirantes en materia de honorabilidad, de honestidad, de justicia y de todas aquellas características que son de suma importancia para el cumplimento legal de las responsabilidades de los diferentes cargos públicos, debemos de conocer más de cerca de quienes dicen estar preocupados por nuestro bienestar, por el progreso del pueblo y de Quintana Roo, saber bien a bien, las relaciones que tienen con los diferentes sectores sociales, incluido el crimen organizado, puesto que no es posible que pretendan hacernos creer que ellos no saben nada, no tienen ningún nexo con las organizaciones criminales, mientras que sus más cercanos colaboradores son investigados, detenidos, arraigados y formalmente presos por su relación con actos constitutivos de delito en cuanto a asociación delictuosa y las distintas actividades ilícitas a las que se dedica el crimen organizado, eso ni su propia madre se los cree.
La verdad de las cosas y con un verdadero sentimiento de inseguridad, desde esta columna comparto con todos los amables lectores, mi desilusión por el progreso de nuestra sociedad quintanarroense, estoy claro en que la presente contienda electoral no tiene por ningún lado visos de promover espacios de mejora social, las campañas electorales sólo son PAN con lo mismo, promesas maravillosas, buenos deseos y un sin fin de descalificaciones de unos contra otros, pero acciones verdaderas para recuperar espacios laborales, para lograr ofrecer salarios dignos, servicios de salud eficientes, educación de alto nivel académico y servicios público acordes con los que pagamos de impuestos, la recuperación de la tranquilidad social, el fin de la corrupción y la impunidad, estas sólo serán, como hasta la fecha, meras promesas de campaña, porque en la realidad, si quienes administran el dinero que el pueblo paga en forma impositiva, en verdad se dedicaran a cumplir con sus obligaciones legales, otro gallo nos cantara.
Si los funcionarios de elección popular cumplieran con sus actividades en la forma que esta establecida en nuestra constitución, no habría tanta corrupción, tanta impunidad, tanto funcionario millonario en tan sólo tres años de gestión gubernamental, en fin si se cumplieran las leyes, yo apuesto que ninguno de los que hoy anhela ocupar un cargo público tendría esas aspiraciones, ya que a la mayoría de ellos se les pueden fincar responsabilidades civiles y hasta penales, pero como México es el país donde no pasa nada y todo es posible, pues cualquier bandido aspira y ocupa los cargos de elección popular para continuar con sus actividades con la protección del fuero.
Por último, una pregunta que me enviaron al correo electrónico ¿Cuál es la diferencia entre un ladrón y un funcionario público? La respuesta es simple: el ladrón elige a sus víctimas y nosotros elegimos a los funcionarios públicos.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com



Hurancán

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