28
de Abril de 2010
El nivel de la política
Entre las costumbres más cotidianas de los políticos
nacionales, de todos los niveles de gobierno, se encuentran
la hipocresía, la prepotencia, la simulación,
el desprecio, el cinismo y la desfachatez, de las cuales hacen
gala con total naturalidad.
La manifestación de periodistas en la Plaza de la Reforma
fue una muestra inequívoca de esta situación,
pues mientras los compañeros periodistas expresaban
su inconformidad por la práctica de espionaje promovida
desde el corazón mismo del Palacio Municipal, así
como por el descaro de Gregorio Sánchez al demandar
a un compañero del medio, se pudieron ver en los alrededores
a varios de los políticos de renombre, quienes en una
muestra de curiosidad, morbo, oportunismo o vaya usted a saber
con que intención, estuvieron presentes en el evento.
Mientras unos se mantuvieron en la entrada del palacio municipal,
la mayoría de ellos allegados del Pastor Presidente,
otros más al lado de los periodistas buscaban la forma
de enterarse del sentir de los participantes y de paso sacar
algo de provecho en el evento, sin embargo, una vez concluida
la manifestación y al estarse retirando del lugar,
muchos de los políticos tuvieron la oportunidad de
“saludarse fraternalmente”.
En lo personal pude ser testigo de algunas indirectas lanzadas
con gran amabilidad y alegría entre algunos de ellos,
recordando unos, tiempos pasados de gloria y otros, presumiendo
sus actuales tiempos de bonanza personal aunque de hambre,
inseguridad y suciedad para el pueblo, eso si con total educación,
con la sonrisa en la boca y la daga afilada en la lengua.
No cabe duda de lo que en realidad es un político mexicano,
un estuche de monerías que además de fingir
muy bien, asesta golpes bajos a diestra y siniestra.
Mientras en la Plaza de la Reforma sucedían los encuentros
y desencuentros políticos, un pequeño grupo
de empleados de confianza del Ayuntamiento se daban a la tarea
de tomar fotografías a todos los asistentes, seguramente
para enviarle a Gregorio Sánchez el recuerdo de una
más de las manifestaciones amorosas del pueblo hacia
su persona, porque ante la situación que se vive, nadie
puede imaginar que esos fotógrafos municipales sean
parte del sistema de espionaje del enviado del señor,
a menos que ahora realicen su trabajo muy a la antigüita,
dando la cara en forma discreta pero en acciones eficientes,
sólo dios sabrá y muy probablemente se lo comparta
a Gregorio, quien por cierto, haciendo uso de su investidura
eclesiástica ya metió en líos al Director
de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado, Fernando Peralta.
En lo que es una muestra más de la falta de visión
objetiva de las circunstancias, en la ambición desmedida,
el funcionario del Gobierno del Estado, quien iniciara su
carrera política en la administración de Francisco
Alor Quezada, ocupando la Dirección de Asuntos Religiosos
municipales y llevado al ámbito estatal en la misma
función, Fernando Peralta nuevamente se ve involucrado
en asuntos gregorianos, ya que fue denunciado públicamente
por un personaje que dice ser ministro de una de las iglesias
de Cancún, al ser presionado para que por medio de
la fe, promoviera la imagen de San Gregorio, situación
que el funcionario estatal niega rotundamente, como es de
imaginar.
En fin, mientras el ambiente electoral y hasta religioso se
embarra de todo el estiércol que esta saliendo en este
proceso electoral, los ciudadanos debemos de afilar muy bien
el arma bucal para cuestionar a todos y cada uno de los candidatos
a robar, perdón a ocupar un cargo público en
la próxima administración gubernamental de Quintana
Roo, cuales son sus propuestas para solucionar cada uno de
los graves problemas que nos aquejan como sociedad; preguntarles
y obligarlos a responder y comprometerse con algo más
que su palabra, que nos aseguren el fin de la inseguridad,
de los asesinatos, de los secuestros, de la corrupción,
en fin de todos los graves errores que se ejercen desde el
gobierno.
Claro que si lo que pido es un exceso, pues por lo menos que
se comprometan a recibir un gobierno auditado por un organismo
ciudadano que determine con total claridad y honestidad el
buen uso de los recursos gubernamentales y en caso de existir
desviación alguna, proceder sin miramientos contra
los responsables de los grandes desfalcos al erario público
porque ya basta de desfachatez, cinismo y riquezas muy explicables
mediante el tráfico de influencias, de la corrupción
y la impunidad, ¡Ya es hora de una para el pueblo!
ES CUANTO.
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