06
de Agosto del 2010
Hacinamiento Ilegal
Entre los muchos problemas que aquejan a la sociedad de Benito
Juárez, Quintana Roo, además de la gran inseguridad,
es el alto índice de suicidios que año con año
aumenta en forma cada vez más alarmante, hechos que
las autoridades gubernamentales pretenden justificar mediante
argumentos exclusivos del estado emocional de los suicidas,
producto de graves problemas familiares, sin embargo este
fenómeno social tiene múltiples factores que
coadyuvan a tomar una decisión tan drástica.
Definitivamente, el aspecto afectivo familiar es uno de esos
factores, la situación económica es otro de
ellos y uno más que no se menciona es el hacinamiento
en que vivimos la mayor parte de los habitantes de este municipio,
particularmente los habitantes de Cancún, producto
de la irresponsabilidad y alta corrupción de las autoridades
municipales a la hora de autorizar la construcción
de casas habitación, particularmente en fraccionamientos,
las cuales no cumplen con las especificaciones mínimas
consignadas en la Ley de Fraccionamientos del Estado de Quintana
Roo.
En el artículo 6 de la mencionada Ley se establece
que las dimensiones mínimas y máximas de los
lotes estarán sujetas a las disposiciones consignadas
en dicho documento legal, en el artículo 7 se establecen
los tipos de fraccionamientos, estando clasificados tres tipos
de fraccionamientos de Tipo Habitacional Urbano, siendo estos,
Residencial, Tipo Medio y de Interés Social y/o Popular.
En el primer tipo de fraccionamiento se estipula que estarán
destinados a viviendas con construcción de de primera,
según lo establecido en la Ley de Obras Públicas
del Estado y para los otros dos tipos se menciona que podrán
contar con edificios departamentales.
Ahora bien, considerando el caso que nos ocupa, el hacinamiento,
en la fracción II del artículo 14 se indica
que los lotes para fraccionamientos de tipo medio no podrán
tener un frente menor a diez metros ni serán menores
a los 200 metros cuadrados, así como destinar al menos
el 30% del espacio a áreas libres de construcción.
En la fracción III del mismo artículo, se indica
que los lotes de fraccionamientos de Interés Social
y 77 o Popular no podrán tener un frente menor a los
siete metros con veinte centímetros ni una superficie
menor a los 110 metros cuadrados, destinando como mínimo
el 20% del terreno a áreas libres de construcción
y en ambos casos, las edificaciones deberán estar,
al menos dos metros detrás del alineamiento oficial.
A pesar de las disposiciones legales mencionadas, quienes
vivimos en Cancún, podemos constatar que la mayor parte
de los fraccionamientos que existen en esta ciudad no fueron
construidos en terrenos que cumplen con las obligaciones legales,
situación que demuestra la total negligencia y corrupción
de las autoridades correspondientes, lo cual genera varios
problemas sociales, entre los que podemos mencionar la sobredensificación,
la falta de servicios públicos suficientes, así
como el hacinamiento en que vivimos la mayor parte de los
habitantes de Cancún, situación que es uno de
los principales factores que generan el sentimiento de angustia
que ha llevado a muchas personas al suicidio.
Una muestra fehaciente de esta práctica de corrupción
es el fraccionamiento Villas Otoch, en el cual las casas están
construidas en terrenos de no más de cuatro metros
de frente y con una superficie no mayor de 40 metros cuadrados,
sin embargo, la necesidad de contar con una vivienda propia
ha hecho que la mayor parte de los trabajadores se hayan decidido
por comprar esos pequeños espacios supuestamente habitacionales,
lugares en los que la convivencia humana, de por sí
complicada, se convierte en un pequeño infierno debido
a espacio insuficiente para satisfacer las necesidades humanas
elementales de una casa habitación.
Pero además de los perjuicios que se les causa a los
habitantes de estos ilegales fraccionamientos, los funcionarios
municipales se atreven a cobrar un impuesto predial que no
corresponde al tipo de inmueble y por el cual el Ayuntamiento
no brinda los servicios públicos municipales consignados
en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en lo que es una muestra más de la falta
de responsabilidad y ambición desmedida de los funcionarios
públicos que cobran altísimos salarios de los
impuestos que pagamos quienes padecemos las consecuencias
de su pésimo y corrupto comportamiento.
ES CUANTO
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