24
de Agosto del 2010
¿Quién paga los platos rotos?
En el actual sistema político nacional y estatal el
dispendio de recursos es una constante que hoy tiene a muchas
dependencias y entidades gubernamentales en la banca rota
sin que exista algún proceso legal en contra de los
responsables del saqueo cotidiano que los funcionarios del
más alto nivel promueven y ejecutan desde la comodidad
de su cargo.
La ineptitud, la prepotencia, la negligencia y la corrupción
de una gran parte de los funcionarios públicos de los
tres niveles de gobierno tienen a la administración
pública en total banca rota sin que hasta el momento
se perciba alguna acción para frenar tanta indolencia,
es más, en lugar de sancionar a los irresponsables
funcionarios públicos, se les premia con nombramientos
de niveles más altos, situación que demuestra
el desprecio de los gobernantes hacia el pueblo que paga sus
salarios y aporta el dinero que se llevan mediante acuerdos
oscuros o el dinero que se pierde o desperdicia en el pago
de multas y sanciones ocasionadas por la administración
visceral de quienes ostentan el poder en las diferentes instancias
gubernamentales.
El Ayuntamiento de Benito Juárez es una muestra inobjetable
de este tipo de situaciones ya que a pesar de haber tenido
una recaudación millonaria durante mucho tiempo, las
arcas municipales están en quiebra total, con un adeudo
de más de mil quinientos millones de pesos, más
lo que se acumule, sin embargo en el gobierno del estado las
cosas no son miel sobre hojuelas, también hay muchos
faltantes que no se denuncian para proteger a los consentidos.
Consideremos que en época de crisis todos los ciudadanos
y las empresas cuidamos nuestros recursos para lograr estirar
el ingreso y cubrir nuestras necesidades básicas de
subsistencia, sin embargo en los tres niveles de gobierno
esto NO sucede, el dispendio de recursos es escandaloso y
sin límite, situación que se entiende debido
a que el dinero de la hacienda gubernamental no es producto
del trabajo de los funcionarios públicos, quienes sin
el menor recato disponen de grandes cantidades de dinero para
satisfacer sus vanidades, a pesar de que las leyes contemplan
este tipo de prácticas como delitos que deben de ser
castigados.
La Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos
del Estado de Quintana Roo, en su artículo 47 establece
las obligaciones administrativas de los funcionarios públicos,
la fracción IV de dicho ordenamiento legal estipula
que los servidores públicos deben de “Abstenerse
de causar daños y perjuicios a la Hacienda Pública
Estatal o Municipal, sea por el manejo irregular de fondos
y valores estatales y municipales, o por irregularidades en
el ejercicio o pago de recursos presupuéstales del
Estado o Municipios, o de los concertados o convenidos por
el Estado con la Federación, o sus Municipios”
además de todas las limitantes que tienen como objeto
el evitar los abusos que en el ejercicio de las funciones,
estos personajes puedan afectar a la administración
pública, disposiciones legales que NO se cumplen y
que perjudican gravemente a las finanzas públicas al
utilizar recursos en gastos que no son de utilidad común.
Las acciones de los funcionarios públicos mencionadas
también están consideradas como delito en el
Código Penal del Estado de Quintana Roo, en los artículos
del 150 al 155 bajo las denominaciones de Abuso de Confianza,
Fraude y Administración Fraudulenta, los cuales son
aplicables en el entendido de que los funcionarios públicos
por elección popular ocupan esos cargos a partir de
la confianza que depositó el pueblo en ellos y que
los bienes que administran No son de su propiedad, SON recursos
del pueblo que paga impuestos para satisfacer las necesidades
sociales de la comunidad.
Y para completar el caso, debemos de hacer entender a estos
personajes que ellos son empleados del pueblo que con los
impuestos paga sus altísimos salarios (que no devengan
en forma honesta) y por lo tanto también les es aplicable
el artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, así
como el artículo 53 de la Ley de los Trabajadores al
Servicio de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial,
de los Ayuntamientos y Organismos Descentralizados del Estado
de Quintana Roo.
ES CUANTO
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