03
de Diciembre del 2010
Administrar Migajas
El lamentable estado financiero del Ayuntamiento Benito Juárez
además de tener a la ciudadanía en total abandono,
representa un gran reto para el Alcalde electo, Julián
Ricalde Magaña, quien al tomar posesión del
cargo encontrará las arcas vacías, más
vacías que el cerebro de un político perredista
de Quintana Roo.
A poco más de cinco meses del relevo gubernamental
en Benito Juárez, Quintana Roo, la deuda municipal
es de más de 1,500 millones de pesos, son un gasto
corriente de aproximadamente el 60% del ingreso municipal
y para completar el caso, Julián Ricalde asumirá
la Presidencia Municipal cuatro meses después de los
grandes ingresos que genera el impuesto predial, tiempo suficiente
para que la actual administración aproveche esos ingresos
para tratar de engañar al pueblo, reportando gastos
por miles de millones de pesos en acciones que nadie ve y
que sangran al erario municipal en forma muy importante, situación
que pondrá contra la pared a Ricalde Magaña.
Ante este negro panorama nada alentador para la población
y el munícipe electo, a los ciudadanos no nos queda
de otra que recapacitar sobre las acciones que se deben tomar
para iniciar la recuperación económica de nuestro
municipio, puesto que por las experiencias, bien sabemos que
los saqueadores de la riqueza colectiva de este Ayuntamiento,
en lugar de pagar sus latrocinios, se pavonean en cargos públicos
de mayor importancia o de mano más ancha, sin que se
ejerza acción legal alguna que los obligue a resarcir
los graves daños que han provocado a la ciudadanía.
El otrora municipio más rico de México, hoy
se encuentra en total banca rota gracias a la ambición
desmedida de quienes a lo largo de más de veinte años
han ocupado la Presidencia Municipal, acompañados de
los cuarenta ladrones, sin que hasta el momento, quienes pagamos
los altísimos salarios de esa horda de bandidos logremos
hacer justicia para que estos nefastos personajes devuelvan
lo que es dinero del pueblo.
La gran impunidad que brinda ser funcionario público
en Quintana Roo y en México entero, ha provocado que
el más importante centro turístico de la nación
se haya convertido en un lugar casi desierto, en un espacio
geográfico que deja en evidencia plena los efectos
de la ambición humana desmedida, que deja muy en claro
que el modelo capitalista depredador, denominado Neoliberalismo
se preocupa por saquear la riqueza natural y económica
de un pueblo, para e beneficio de unos cuantos, con la complacencia
arrogante, prepotente, descarada, ofensiva e impune de quienes
deberían de proteger esas riquezas.
Aunque la administración del huésped de Nayarit
dejó muy en claro lo mencionado, los ciudadanos no
debemos de olvidar que desde la administración municipal
de Carlos Cardín se inicio la debacle económica,
sin que jamás se le exigiera una rendición de
cuentas claras y transparentes, situación que el ex
edil oculto justificando los gastos exagerados de su administración
con la re construcción de calles con pavimento hidráulico,
cosa que hasta la fecha presume como un gran logro, claro
que para él si lo fue, al desviar la atención
de la realidad económica de este municipio.
Del mismo modo, el actual Procurador de Justicia, Francisco
Alor Quezada, justificó el saqueo municipal con obras
de pavimentación que reportó por más
de 540 millones de pesos, las cuales, con las primeras lluvias
lavaron los millones de pesos que se utilizaron para adquirir
dos ranchitos en la vecina ciudad de Valladolid, Yucatán,
así como la campaña política del 2007
para que Mario Alberto Peniche Cárdenas, sin que hasta
la fecha se haya investigado nada al respecto, permitiendo
que el “señor” procurador continúe
haciendo de las suyas sin mayor problema.
Las condiciones actuales de este municipio requieren de acciones
inmediatas efectivas y no más simulaciones como la
que se está haciendo con Carlos Trigo Perdomos, quien
ante las evidencias contundentes no ha podido ser aprehendido
para que restituya la carretada de dinero que saqueo de nuestros
impuestos y si Julián Ricalde Magaña pretende
demostrar que no es un mentiroso advenedizo más, tendrá
que fajarse los pantalones y actuar conforme a derecho para
que quienes saquearon el dinero del pueblo, lo devuelvan y
paguen con cárcel sus tropelías, ya que si esos
bandidos sólo son castigados con la inhabilitación
las cosas seguirán igual o peor.
ES CUANTO
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