El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

03 de Diciembre del 2010

Administrar Migajas
El lamentable estado financiero del Ayuntamiento Benito Juárez además de tener a la ciudadanía en total abandono, representa un gran reto para el Alcalde electo, Julián Ricalde Magaña, quien al tomar posesión del cargo encontrará las arcas vacías, más vacías que el cerebro de un político perredista de Quintana Roo.
A poco más de cinco meses del relevo gubernamental en Benito Juárez, Quintana Roo, la deuda municipal es de más de 1,500 millones de pesos, son un gasto corriente de aproximadamente el 60% del ingreso municipal y para completar el caso, Julián Ricalde asumirá la Presidencia Municipal cuatro meses después de los grandes ingresos que genera el impuesto predial, tiempo suficiente para que la actual administración aproveche esos ingresos para tratar de engañar al pueblo, reportando gastos por miles de millones de pesos en acciones que nadie ve y que sangran al erario municipal en forma muy importante, situación que pondrá contra la pared a Ricalde Magaña.
Ante este negro panorama nada alentador para la población y el munícipe electo, a los ciudadanos no nos queda de otra que recapacitar sobre las acciones que se deben tomar para iniciar la recuperación económica de nuestro municipio, puesto que por las experiencias, bien sabemos que los saqueadores de la riqueza colectiva de este Ayuntamiento, en lugar de pagar sus latrocinios, se pavonean en cargos públicos de mayor importancia o de mano más ancha, sin que se ejerza acción legal alguna que los obligue a resarcir los graves daños que han provocado a la ciudadanía.
El otrora municipio más rico de México, hoy se encuentra en total banca rota gracias a la ambición desmedida de quienes a lo largo de más de veinte años han ocupado la Presidencia Municipal, acompañados de los cuarenta ladrones, sin que hasta el momento, quienes pagamos los altísimos salarios de esa horda de bandidos logremos hacer justicia para que estos nefastos personajes devuelvan lo que es dinero del pueblo.
La gran impunidad que brinda ser funcionario público en Quintana Roo y en México entero, ha provocado que el más importante centro turístico de la nación se haya convertido en un lugar casi desierto, en un espacio geográfico que deja en evidencia plena los efectos de la ambición humana desmedida, que deja muy en claro que el modelo capitalista depredador, denominado Neoliberalismo se preocupa por saquear la riqueza natural y económica de un pueblo, para e beneficio de unos cuantos, con la complacencia arrogante, prepotente, descarada, ofensiva e impune de quienes deberían de proteger esas riquezas.
Aunque la administración del huésped de Nayarit dejó muy en claro lo mencionado, los ciudadanos no debemos de olvidar que desde la administración municipal de Carlos Cardín se inicio la debacle económica, sin que jamás se le exigiera una rendición de cuentas claras y transparentes, situación que el ex edil oculto justificando los gastos exagerados de su administración con la re construcción de calles con pavimento hidráulico, cosa que hasta la fecha presume como un gran logro, claro que para él si lo fue, al desviar la atención de la realidad económica de este municipio.
Del mismo modo, el actual Procurador de Justicia, Francisco Alor Quezada, justificó el saqueo municipal con obras de pavimentación que reportó por más de 540 millones de pesos, las cuales, con las primeras lluvias lavaron los millones de pesos que se utilizaron para adquirir dos ranchitos en la vecina ciudad de Valladolid, Yucatán, así como la campaña política del 2007 para que Mario Alberto Peniche Cárdenas, sin que hasta la fecha se haya investigado nada al respecto, permitiendo que el “señor” procurador continúe haciendo de las suyas sin mayor problema.
Las condiciones actuales de este municipio requieren de acciones inmediatas efectivas y no más simulaciones como la que se está haciendo con Carlos Trigo Perdomos, quien ante las evidencias contundentes no ha podido ser aprehendido para que restituya la carretada de dinero que saqueo de nuestros impuestos y si Julián Ricalde Magaña pretende demostrar que no es un mentiroso advenedizo más, tendrá que fajarse los pantalones y actuar conforme a derecho para que quienes saquearon el dinero del pueblo, lo devuelvan y paguen con cárcel sus tropelías, ya que si esos bandidos sólo son castigados con la inhabilitación las cosas seguirán igual o peor.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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