05
de Enero de 2010
2010
Año de conmemoración
Este año que inicia, los mexicanos debemos de reflexionar
sobre las condiciones sociales en que vivimos, debemos de
hacer una revisión exhaustiva de las circunstancias
que nos rodean y de las acciones que debemos de emprender
ante las graves amenazas que se ciernen contra nuestro bienestar.
En pleno siglo XXI, México padece muchos males sociales
recurrentes, tales como la gran corrupción de las instituciones,
la impunidad manifiesta de autoridades de todos los niveles,
la insuficiencia de servicios de salud, la ineficacia del
sector educativo, las altas tasas desempleo y la creciente
inseguridad, son algunos de los indicadores de que nuestra
sociedad vive momentos decisivos, en los que los ciudadanos
tenemos la obligación de integrarnos en acciones que
provoquen un cambio sustancial, eficiente y efectivo para
que nuestras condiciones de vida mejoren.
Si continuamos esperando a que los políticos, los funcionarios
públicos o alguien venga a darle solución a
nuestros problemas, las consecuencias de nuestra apatía
van a ser demasiado graves, aún más de lo que
vivimos, los mexicanos debemos de dejar de creer en el canto
de las sirenas que tanto promueven los políticos, quienes
nos han dejado muy en claro que su único interés
es el de conservar el poder, por el poder mismo, de seguir
llenando sus arcas a costa del hambre y la ignorancia del
pueblo y eso no podemos seguir dejando que suceda.
Las condiciones sociales de nuestra nación son producto
de muchos años de olvido, de una campaña permanente
a favor de la mediocridad, utilizando los medios masivos de
información para darnos atole con el dedo, para difundir
verdades a medias o de plano mentiras completas, como ejemplos
se pueden citar las promesas de campaña de Felipe Calderón,
quien en su campaña política expresó
que eliminaría el pago de la tenencia vehicular, que
disminuiría el ISR, que bajaría el precio de
electricidad, gas y gasolina y que manejaría los recursos
públicos con total transparencia, situaciones, todas,
que no solo no se cumplieron sino además de han incrementado
todos estos conceptos, en perjuicio de toda la población,
particularmente de los más necesitados.
Teniendo como marco el bicentenario de la Independencia y
el Centenario de la Revolución, los ciudadanos de todo
México, debemos de reflexionar sobre estos hechos históricos,
sobre los motivos que originaron esos derramamientos de sangre
por todo el territorio nacional y analizar con detalle las
circunstancias en la que hoy vivimos, para darnos cuenta de
que la sangre que derramaron miles de mexicanos durante las
batallas de Independencia, Reforma y Revolución, hoy
sólo son recuerdos que no sirven de nada, puesto que
el pueblo de México se mantiene pasivo, expectante
y temeroso ante las severas agresiones de que es objeto por
varios frentes, delincuencia, política y economía.
Si en verdad queremos que nuestras condiciones de vida mejoren,
no tenemos otro camino que el de educarnos, de estudiar, de
prepararnos para enfrentar al peor de nuestros enemigos, LA
IGNORANCIA, ya que sólo con conocimientos, con ilustración
podremos enfrentar a los hipócritas y ambiciosos que
mantienen a nuestra nación postrada ante los intereses
de unos cuantos, puesto que si elegimos el camino que pretende
el sistema aplicar, nuestra desventaja será total,
sin embargo, con educación y con conocimientos lograremos
tener la fortaleza y el valor necesarios para exigir a quienes
no están cumpliendo con sus obligaciones, que dejen
de perjudicarnos y que se retiren de los cargos que detentan
para permitir que personas honestas ocupen esos puestos los
ciudadanos pagamos a nuestros empleados, los funcionarios
públicos, para que realicen un trabajo de beneficio
para toda la nación.
ES CUANTO
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