08
de Enero de 2010
No
tiene la culpa el indio
Ante las circunstancias por las que atraviesa la nación
mexicana, los políticos tratan de escurrir el bulto
culpándose unos a otros de las malas, mejor dicho pésimas
decisiones de gobierno que mantienen al pueblo en la miseria
y al país prácticamente paralizado, en un intento
claro por hacernos creer que sólo hay un culpable de
todos los males que nos aquejan, llámese partido político
o persona en particular, sin embargo, para un servidor, la
situación no es tan sencilla como nos la quieren hacer
creer.
Definitivamente, las decisiones que mantienen a México
en la bancarrota y a su pueblo en la miseria han sido tomadas
por quienes ostentan el poder, ese poder que tan sólo
utilizan para beneficiar a unos cuantos y sacrificar a la
mayoría de los habitantes de esta rica nación,
sin embargo existe una parte de la responsabilidad que por
costumbre nacional se evade, la participación activa
del pueblo en la toma de decisiones.
Mientras la mayoría de los ciudadanos piensen y crean
que los problemas que nos aquejan son producto de las decisiones
de unos cuantos, que las circunstancias críticas por
las que atraviesa nuestra nación no son responsabilidad
de los ciudadanos, las condiciones sociales de México
cada día seguirán siendo más críticas,
puesto que mientras quienes tienen la facultad legal para
frenar los abusos, las arbitrariedades, la corrupción
y la impunidad, en lugar de cumplir con sus obligaciones se
coluden con los mismos que han provocado esta situación,
el pueblo sigue esperando un milagro o un mesías para
darle solución a sus problemas, cosa que jamás
sucederá.
Claro está que la actitud del pueblo es producto de
un proyecto educativo implementado en 1972, durante la administración
federal de Luis Echeverría Álvarez y que después
de casi 40 años esta rindiendo los frutos esperados
por el sistema, hoy el pueblo de México tiene como
característica educativa, un nivel académico
muy bajo y tan deficiente que la ignorancia es la reina de
la sociedad nacional, la que mantiene a la población
muy pendiente de problemas fútiles que les presentan
en los medios de comunicación como distractores, además
de la saturación de futbol, que se ha convertido en
la prioridad máxima del pueblo, dejando así
con total libertad a los políticos y funcionarios públicos
hacer y deshacer a sus anchas.
De hecho, para la mayor parte de los ciudadanos mexicanos
es más importante el problema de las nalgas de Alejandra
Guzmán que los cambios en el gabinete federal, es más
importante enterarse de las relaciones sentimentales y sexuales
de artistas y futbolistas que de las reformas legales que
los diputados aprueban en perjuicio del pueblo, los movimientos
internos de los equipos de futbol que el incremento desmedido
de los precios de productos básicos, en fin, el modelo
educativo de México, aplicado en 1972, logró
disminuir el nivel académico de la población
al grado de que hoy en día los responsables de la política
nacional hacen lo que quieren y como quieren, protegen sus
intereses en forma descarada, saquean las arcas gubernamentales,
deterioran en medio ambiente, corrompen las leyes y fomentan
la impunidad sin que haya alguien que les ponga un freno,
sin que alguien se atreva a decir o hacer algo, tanto por
temor como por ignorancia, provocados por el ineficiente sistema
educativo, promovido por los intereses ocultos del sistema.
Para que las condiciones sociales de nuestro México
cambien para bien, es imprescindible que el pueblo se preocupe
por informarse, por educarse y por exigir a las autoridades
y a los políticos que cumplan con su función
en forma honesta, que dejen de simular, de mentir y de prometer
el cielo y las estrellas, pedirles, que por primera vez en
su vida dejen a un lado su egoísmo y ambición
desmedidos y cumplan con sus obligaciones legales, consignadas
en nuestra Constitución y sus leyes reglamentarias
y en caso de no cumplirlo, un pueblo educado, un pueblo bien
informado, tendrá la capacidad de organizarse para
despedir a esos funcionarios públicos que sólo
se enriquecen a manos llenas perjudicando el bienestar del
pueblo, por lo que invito al amable lector a exigir a los
próximos candidatos estatales, a gobernador, diputados
y presidentes municipales, que incluyan en sus planes de trabajo,
la figura legal de la revocación de mandato en el estado
de Quintana Roo y aquel que lo haga, por lo menos tendrá
el valor de aceptar una exigencia del pueblo y a los ganadores
de la elección seguirles la pista para que cumplan
con sus promesas de campaña.
ES CUANTO
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