El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

08 de Enero de 2010

No tiene la culpa el indio

Ante las circunstancias por las que atraviesa la nación mexicana, los políticos tratan de escurrir el bulto culpándose unos a otros de las malas, mejor dicho pésimas decisiones de gobierno que mantienen al pueblo en la miseria y al país prácticamente paralizado, en un intento claro por hacernos creer que sólo hay un culpable de todos los males que nos aquejan, llámese partido político o persona en particular, sin embargo, para un servidor, la situación no es tan sencilla como nos la quieren hacer creer.
Definitivamente, las decisiones que mantienen a México en la bancarrota y a su pueblo en la miseria han sido tomadas por quienes ostentan el poder, ese poder que tan sólo utilizan para beneficiar a unos cuantos y sacrificar a la mayoría de los habitantes de esta rica nación, sin embargo existe una parte de la responsabilidad que por costumbre nacional se evade, la participación activa del pueblo en la toma de decisiones.
Mientras la mayoría de los ciudadanos piensen y crean que los problemas que nos aquejan son producto de las decisiones de unos cuantos, que las circunstancias críticas por las que atraviesa nuestra nación no son responsabilidad de los ciudadanos, las condiciones sociales de México cada día seguirán siendo más críticas, puesto que mientras quienes tienen la facultad legal para frenar los abusos, las arbitrariedades, la corrupción y la impunidad, en lugar de cumplir con sus obligaciones se coluden con los mismos que han provocado esta situación, el pueblo sigue esperando un milagro o un mesías para darle solución a sus problemas, cosa que jamás sucederá.
Claro está que la actitud del pueblo es producto de un proyecto educativo implementado en 1972, durante la administración federal de Luis Echeverría Álvarez y que después de casi 40 años esta rindiendo los frutos esperados por el sistema, hoy el pueblo de México tiene como característica educativa, un nivel académico muy bajo y tan deficiente que la ignorancia es la reina de la sociedad nacional, la que mantiene a la población muy pendiente de problemas fútiles que les presentan en los medios de comunicación como distractores, además de la saturación de futbol, que se ha convertido en la prioridad máxima del pueblo, dejando así con total libertad a los políticos y funcionarios públicos hacer y deshacer a sus anchas.
De hecho, para la mayor parte de los ciudadanos mexicanos es más importante el problema de las nalgas de Alejandra Guzmán que los cambios en el gabinete federal, es más importante enterarse de las relaciones sentimentales y sexuales de artistas y futbolistas que de las reformas legales que los diputados aprueban en perjuicio del pueblo, los movimientos internos de los equipos de futbol que el incremento desmedido de los precios de productos básicos, en fin, el modelo educativo de México, aplicado en 1972, logró disminuir el nivel académico de la población al grado de que hoy en día los responsables de la política nacional hacen lo que quieren y como quieren, protegen sus intereses en forma descarada, saquean las arcas gubernamentales, deterioran en medio ambiente, corrompen las leyes y fomentan la impunidad sin que haya alguien que les ponga un freno, sin que alguien se atreva a decir o hacer algo, tanto por temor como por ignorancia, provocados por el ineficiente sistema educativo, promovido por los intereses ocultos del sistema.
Para que las condiciones sociales de nuestro México cambien para bien, es imprescindible que el pueblo se preocupe por informarse, por educarse y por exigir a las autoridades y a los políticos que cumplan con su función en forma honesta, que dejen de simular, de mentir y de prometer el cielo y las estrellas, pedirles, que por primera vez en su vida dejen a un lado su egoísmo y ambición desmedidos y cumplan con sus obligaciones legales, consignadas en nuestra Constitución y sus leyes reglamentarias y en caso de no cumplirlo, un pueblo educado, un pueblo bien informado, tendrá la capacidad de organizarse para despedir a esos funcionarios públicos que sólo se enriquecen a manos llenas perjudicando el bienestar del pueblo, por lo que invito al amable lector a exigir a los próximos candidatos estatales, a gobernador, diputados y presidentes municipales, que incluyan en sus planes de trabajo, la figura legal de la revocación de mandato en el estado de Quintana Roo y aquel que lo haga, por lo menos tendrá el valor de aceptar una exigencia del pueblo y a los ganadores de la elección seguirles la pista para que cumplan con sus promesas de campaña.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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