El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

11 de Enero de 2010

Fianza para gobernar

Ante el inminente proceso electoral en el que se renovaran los poderes ejecutivo y legislativo, estatal y municipales de Quintana Roo y considerando el comportamiento de los actuales funcionarios públicos, así como la desconfianza que el mal desempeño de estos mismo personajes ha generado entre la población y tomando como referencia la práctica gubernamental de embargar alguna propiedad de cualquier ciudadano, en calidad de garantía del pago de multas u obligaciones fiscales, quienes habitamos en este estado debemos de buscar una estrategia para aplicar ese mismo principio de garantía para que quienes ocupen cargos públicos se vean obligados a cumplir con sus responsabilidades legales, así como las promesas que nos hagan en su campaña electoral.
Desde siempre y particularmente en los últimos años, todos los políticos de México entero, en épocas electorales y para ganar votos, han convertido sus campaña políticas en campañas publicitarias en las que como cualquier producto comercial, ofrecen miles de beneficios y privilegios a los ciudadanos que voten por ellos y toda vez que el proceso electoral concluye y los ganadores ocupan sus cargos, las promesas se olvidan, las obligaciones legales no se cumplen y la ciudadanía padece los efectos del abuso de poder, de la ineficiencia y de la corrupción que ya es costumbre en el desempeño de cualquier encargo público, lo cual incluye el desprecio a quienes una vez confiaron en ellos y que por la misma confianza se les acercan a solicitar el cumplimiento de las promesas de campaña o la legalidad de sus actos como funcionario público, recibiendo a cambio la negativa o el ofrecimiento intemporal por parte de esos que un día se presentaron en la colonia a solicitar el favor del voto y la confianza del pueblo.
Considerando esta particularidad de los políticos y el hartazgo de la población por esas prácticas desleales de los gobernantes, los ciudadanos debemos de idear algún medio para garantizar que los aspirantes a ocupar un cargo público, a vivir del producto de nuestro trabajo vía impuestos y en nuestra calidad de patrones de los funcionarios de gobierno, puesto que si el salario de estos personajes se paga con el dinero que le pagamos al gobierno con las muchas cargas tributarias que nos han cargado, justo es que les exijamos una garantía mínima para que cumplan honestamente con sus obligaciones y moralmente con sus promesas de campaña.
En las dos últimas elecciones en Quintana Roo, los candidatos de los diferentes partidos políticos, en un engaño más al pueblo, firmaron cartas compromiso, ante notario público, a modo de garantizar el cumplimiento de sus promesas, sin embargo y ante los hechos, esos compromisos notariados, han servido para dos cosas, para justificar más gastos de campaña, que también se pagan con nuestros impuestos y para nada, puesto que esos documentos deben estar archivados en el fondo de algún cajón así como olvidados en los protocolos de las notarias públicas, por lo que no cumplieron con su objetivo que supuestamente era el de garantizar al pueblo la honestidad de los candidatos.
Ahora bien, qué sucedería si en lugar de que los aspirantes a ocupar un cargo público firmen un documento que no sirve más que para engañarnos, quienes ganen un proceso electoral u ocupen cualquier cargo público en la administración gubernamental, nos garanticen el correcto y honesto desempeño de sus funciones mediante el pago de una fianza, la cual pueda hacerse efectiva en caso de incumplimiento a las promesas de campaña o por su mal desempeño en el cargo que ocupen; es decir, si cualquier funcionario público electo o designado por los titulares de las diferentes dependencias no cumple con sus obligaciones legales, demuestre negligencia o ineficiencia en su desempeño, pague los daños que le ocasione a la ciudadanía por esas acciones.
Todos los ciudadanos sabemos y padecemos las consecuencias de las malas decisiones de nuestros gobernantes, de abusos, de negligencias, de la corrupción y la impunidad que prevalece y parece no tener fin, todos nos quejamos de alguna o varias de las acciones de los funcionarios públicos, sin embargo a la hora de los procesos electorales somos testigos mudos del comercio electoral por el cual los políticos medran con las necesidades del pueblo, comprando votos en lugar de garantizar efectivamente la honestidad de su desempeño, por lo que exigiéndoles el pago de una fianza para el desempeño del cargo público para el cual pretende que los contratemos, podemos iniciar el cambio político que requiere en forma urgente nuestra sociedad.
ES CUANTO.
Comentarios, críticas y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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