El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

12 de Enero de 2010

Buenos augurios

Al puro estilo de Gastón Alegre, su ex jefe, el Goyo Sánchez fue nombrado Nohoch Sucum de los hermanos mayas, evento que a todas luces es una actividad de proselitismo electoral anticipado, muy similar al que hiciera su ex jefe hace varios años, con la intención de colocarse en las preferencias electorales para alcanzar la gobernatura del estado, cosa que no logró.
Ataviado con la indumentaria de los campesinos mayas, el edil de Benito Juárez presumió de que él, en su infancia utilizó alpargatas y hasta los 16 años de edad se puso zapatos, en un intento, como hacen todo los políticos, de engañar al pueblo diciendo que sus orígenes son humildes y por lo mismo saben y conocen la problemática de la población, sin embargo, como ya se dijo, es pura falsedad y los hechos lo demuestran, Gregorio Sánchez Martínez, vive entre ostentación y lujos bastante caros en el exclusivo fraccionamiento la Isla, totalmente alejado de la triste y lamentable realidad de la mayor parte de la población, ignorando, al igual que todos los políticos, las grandes limitaciones y necesidades que afectan el bienestar mínimo de esas familias.
No cabe duda de que la sucesión adelantada en Quintana Roo, tiene a todos de cabeza, mientras los priistas no logran ponerse de acuerdo a quien le van a dar la estafeta y los partidos de oposición tampoco logran acordar la repartición del pastel, el Goyo Sánchez no pierde oportunidad para promover su candidatura, situación que, por lo menos quienes analizamos las distintas condiciones sociales, es un verdadero mal augurio para los pobladores de este estado, me refiero en concreto a que por alguna razón el Pastor Presidente de Cancún, llegará a ocupar la gobernatura de Quintana Roo.
Fanático religioso, intolerante, déspota, prepotente y pendenciero, el Goyo Sánchez lo único que pretende es hacerse del poder por el poder mismo, imaginemos, si siendo Presidente Municipal, ha vendido muchas de las propiedades de los activos municipales, para cubrir los gastos excesivos que generó con su reingeniería administrativa y dejará al ayuntamiento endeudado por quien sabe cuantos años, que no hará en el gobierno del estado, que no venderá para hacerse de recursos para satisfacer su ego y sus caprichos de niño bonito, como es el caso de la devastación del ombligo verde para construir su plaza bicentenario, contra la voluntad del pueblo y la afectación a la naturaleza.
Quintana Roo es un estado con enormes riquezas naturales, las cuales además de ser explotadas sin límite, hoy son devastadas sin el menor escrúpulo, situación de la cual es fanático Gregorio Sánchez, así que los que hoy lo nombran Nohoch Sucum, muy posiblemente se tengan que retractar al conocer a fondo a este personaje quien tiene una mentalidad totalmente diferente a la de la cultura maya; es decir, mientras los mayas cuidaban la naturaleza, este señor Sánchez, permite y fomenta la devastación.
En otra declaración con tintes electorales, Goyo Sánchez dijo que este año realizará la nomenclatura de Cancún, que todas las calles de la ciudad tendrán nombre, meta trazada como una prioridad de su gobierno y expresó que una vez canceladas las concesiones con las empresas de publicidad que fueron contratadas por gobierno municipales anteriores, se lanzará la convocatoria para licitar de nuevo este servicio, situación que me hace pensar que lo que pretende el Goyo es sacar a quienes no le dejan nada o le caen mal para darle a sus cuates este jugoso negocio, sin embargo, desde esta columna le digo al señor Sánchez que si en verdad tiene como prioridad dotar de placas de nomenclatura a la ciudad, se deje de simulaciones y contrate en forma directa los servicios de asesoría en la materia a Maximiliano Vega Tato, quien desde hace muchos años ha demostrado que con poco dinero y con mucha responsabilidad se pueden nombrar todas las calles de Cancún, con una mínima inversión y con excelentes resultados y para muestra, demos una vuelta por nuestra ciudad y podremos ver por muchos lados las criticadas placas que coloca Max y que son de gran utilidad.
Así que no hace falta licitar nada, sólo hace falta voluntad de escuchar la voz de los ciudadanos, quienes con su experiencia proponen soluciones reales y económicas a los problemas que nos aquejan y si en verdad el Goyo quiere completar la nomenclatura de Cancún, lo único que tiene que hacer para asegurar que su proyecto se haga realidad es escuchar a Max Vega Tato.
ES CUANTO
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Hurancán

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