12
de Enero de 2010
Buenos
augurios
Al puro estilo de Gastón Alegre, su ex jefe, el Goyo
Sánchez fue nombrado Nohoch Sucum de los hermanos mayas,
evento que a todas luces es una actividad de proselitismo
electoral anticipado, muy similar al que hiciera su ex jefe
hace varios años, con la intención de colocarse
en las preferencias electorales para alcanzar la gobernatura
del estado, cosa que no logró.
Ataviado con la indumentaria de los campesinos mayas, el edil
de Benito Juárez presumió de que él,
en su infancia utilizó alpargatas y hasta los 16 años
de edad se puso zapatos, en un intento, como hacen todo los
políticos, de engañar al pueblo diciendo que
sus orígenes son humildes y por lo mismo saben y conocen
la problemática de la población, sin embargo,
como ya se dijo, es pura falsedad y los hechos lo demuestran,
Gregorio Sánchez Martínez, vive entre ostentación
y lujos bastante caros en el exclusivo fraccionamiento la
Isla, totalmente alejado de la triste y lamentable realidad
de la mayor parte de la población, ignorando, al igual
que todos los políticos, las grandes limitaciones y
necesidades que afectan el bienestar mínimo de esas
familias.
No cabe duda de que la sucesión adelantada en Quintana
Roo, tiene a todos de cabeza, mientras los priistas no logran
ponerse de acuerdo a quien le van a dar la estafeta y los
partidos de oposición tampoco logran acordar la repartición
del pastel, el Goyo Sánchez no pierde oportunidad para
promover su candidatura, situación que, por lo menos
quienes analizamos las distintas condiciones sociales, es
un verdadero mal augurio para los pobladores de este estado,
me refiero en concreto a que por alguna razón el Pastor
Presidente de Cancún, llegará a ocupar la gobernatura
de Quintana Roo.
Fanático religioso, intolerante, déspota, prepotente
y pendenciero, el Goyo Sánchez lo único que
pretende es hacerse del poder por el poder mismo, imaginemos,
si siendo Presidente Municipal, ha vendido muchas de las propiedades
de los activos municipales, para cubrir los gastos excesivos
que generó con su reingeniería administrativa
y dejará al ayuntamiento endeudado por quien sabe cuantos
años, que no hará en el gobierno del estado,
que no venderá para hacerse de recursos para satisfacer
su ego y sus caprichos de niño bonito, como es el caso
de la devastación del ombligo verde para construir
su plaza bicentenario, contra la voluntad del pueblo y la
afectación a la naturaleza.
Quintana Roo es un estado con enormes riquezas naturales,
las cuales además de ser explotadas sin límite,
hoy son devastadas sin el menor escrúpulo, situación
de la cual es fanático Gregorio Sánchez, así
que los que hoy lo nombran Nohoch Sucum, muy posiblemente
se tengan que retractar al conocer a fondo a este personaje
quien tiene una mentalidad totalmente diferente a la de la
cultura maya; es decir, mientras los mayas cuidaban la naturaleza,
este señor Sánchez, permite y fomenta la devastación.
En otra declaración con tintes electorales, Goyo Sánchez
dijo que este año realizará la nomenclatura
de Cancún, que todas las calles de la ciudad tendrán
nombre, meta trazada como una prioridad de su gobierno y expresó
que una vez canceladas las concesiones con las empresas de
publicidad que fueron contratadas por gobierno municipales
anteriores, se lanzará la convocatoria para licitar
de nuevo este servicio, situación que me hace pensar
que lo que pretende el Goyo es sacar a quienes no le dejan
nada o le caen mal para darle a sus cuates este jugoso negocio,
sin embargo, desde esta columna le digo al señor Sánchez
que si en verdad tiene como prioridad dotar de placas de nomenclatura
a la ciudad, se deje de simulaciones y contrate en forma directa
los servicios de asesoría en la materia a Maximiliano
Vega Tato, quien desde hace muchos años ha demostrado
que con poco dinero y con mucha responsabilidad se pueden
nombrar todas las calles de Cancún, con una mínima
inversión y con excelentes resultados y para muestra,
demos una vuelta por nuestra ciudad y podremos ver por muchos
lados las criticadas placas que coloca Max y que son de gran
utilidad.
Así que no hace falta licitar nada, sólo hace
falta voluntad de escuchar la voz de los ciudadanos, quienes
con su experiencia proponen soluciones reales y económicas
a los problemas que nos aquejan y si en verdad el Goyo quiere
completar la nomenclatura de Cancún, lo único
que tiene que hacer para asegurar que su proyecto se haga
realidad es escuchar a Max Vega Tato.
ES CUANTO
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