13
de Enero de 2010
Legislación
¿palabra muerta?
Las condiciones actuales de la población de México
entero y las actitudes de los funcionarios públicos
de todos los niveles de gobierno me obligan a remitirme a
revisar nuestra leyes, puesto que no es posible que ante tantas
necesidades de la población, las autoridades correspondientes
sigan haciendo oídos sordos y no quieran ver la realidad
de nuestro pueblo incumpliendo varios preceptos constitucionales
y disposiciones legales sin que exista alguna responsabilidad
por tan aberrante irresponsabilidad de quienes tienen la obligación
de cumplir las leyes.
Por principio de cuentas, la Constitución del Estado
de Quintana Roo, en su artículo primero dice: “…todos
los poderes que en ella (la comunidad de Quintana Roo) se
ejercen emanan de su voluntad colectiva…” por
lo cual un servidor entiende que antes de que algún
gobernante o funcionario público realice cualquier
obra que afecte a la sociedad, esta deberá de ser puesta
a consideración de los ciudadanos puesto que si los
poderes que se ejercen en Quintana Roo emanan de la voluntad
colectiva ¿Por qué los gobernantes hacen tantas
cosas en contra y a escondidas del pueblo?, en lo que a todas
luces es una violación al artículo primero de
la Constitución de nuestro estado.
En vísperas de un proceso electoral, es pertinente
mencionar también el artículo 6° de la misma
Constitución de Quintana Roo, el cual a la letra dice:
Quintana Roo es un Estado democrático, considerando
a la democracia no solamente como una estructura jurídica
y un régimen político, sino como un sistema
de vida fundado en el permanente mejoramiento integral de
su población. El Estado, por tanto, persigue la democracia
en sus dimensiones, social, económica, política
y cultural. Lo que nos permite asegurar que para quienes tienen
la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir nuestra leyes,
en el estado, este artículo es totalmente desconocido
puesto que desde hace muchos años, en Quintana Roo
no se percibe el mejoramiento integral de su población
como tampoco se persigue la democracia en sus dimensiones
social, económica, política y cultural ya que
es común enterarnos de las disposiciones arbitrarias
y unilaterales que dictan los gobernantes en turno ni toman
en cuenta al pueblo y mucho menos procuran su bienestar. En
cuanto a la democracia económica, ni que decir, en
la actualidad existen muchas voces ciudadanas que se oponen
al pago de la tenencia vehicular, las cuales son totalmente
ignoradas por las autoridades correspondientes, tanto por
el propio Gobernador como por los Diputados del Congreso Estatal,
de la democracia política ni hablamos, todos sabemos
muy bien que esa se ejerce con la compra de votos y no con
la voluntad del pueblo y en ámbito cultural, pues simplemente
andamos en pañales, por lo que en otra ocasión
abordaremos ese tema en particular.
Por lo que se puede ver, con el simple análisis de
esos dos artículos de la Constitución de Quintana
Roo y como ya es sabido de la mayor parte de los integrantes
de esta sociedad, las leyes no se cumplen como deben de cumplirse,
quienes tienen la responsabilidad de hacerlas cumplir o no
las conocen, situación que amerita su despido inmediato
o de plano no les interesa conocerlas y aplicarlas lo cual
debe de ser castigado con un juicio penal puesto que el infringir
las leyes no tiene otro nombre que el de cometer un delito,
un ilícito que a los más pobres les cuesta la
cárcel, mientras que a ricos y a políticos no
les cuesta nada.
Ya va siendo hora de que los gobernantes y sus huestes entiendan
de una vez por todas que la población no esta dispuesta
a seguir soportando tanta desvergüenza, tanta desfachatez
por parte de quienes cobran un salario del producto de nuestro
trabajo y lo peor, lo cobran no para servirnos como estipulan
nuestra legislación nacional, estatal e inclusive municipal,
sino que además de vivir a nuestra costillas, con nuestros
impuestos, de los cuales hacen mal uso, además se ríen
y pitorrean de nosotros cometiendo un sinfín de barbaridades,
negligencias y actos de corrupción, esperando un nuevo
periodo electoral para regresar a las calles a rogar y comprar
votos para conservar el poder para seguir explotando al pueblo
que le paga su salario, al puro estilo campechano (por aquello
de que hacen las cosas al revés) mientras Juan Pueblo
paga y se ríe.
ES CUANTO.
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