14
de Enero de 2010
Leyes
en letra muerta
Con la intención de buscar un camino que nos permita
a los ciudadanos tener la oportunidad de generar un cambio
social que nos permita a todos acceder a mejore niveles de
vida, me he dado a la tarea de leer la Constitución
Política de Quintana Roo para que sea este documento
legal nuestra guía en el arduo y tortuoso camino de
la recomposición social que tanto anhelamos quienes
pretendemos vivir con tranquilidad y seguridad, esos dos conceptos
que quienes gobiernan tienen olvidados como parte de la vida
cotidiana de los habitantes, particularmente de quienes menos
tienen.
Dando continuación al artículo de ayer, hoy
comparto con usted, amable lector, el análisis de otros
artículos de la Constitución de Quintana Roo,
para que con mi humilde opinión pueda usted tener una
idea de las irregularidades que cometen nuestros gobernantes,
violando las disposiciones legales que deben de cumplir como
parte de su responsabilidad y el salario que cobran, producto
del pago de impuestos que hacemos o que nos obligan mediante
amenazas, puesto que para empezar, los ciudadanos debemos
de dejar de ver a los funcionarios públicos como los
potentados o elegidos del señor para hacer y deshacer
de nuestras vidas y nuestro dinero lo que les venga en gana,
debemos de ubicarlos en su realidad, ellos son nuestros empleados,
quienes tienen la obligación de satisfacer nuestras
necesidades sociales y garantizarnos una sociedad prospera
y productiva.
El artículo 8 de la Constitución de Quintana
Roo establece que: “Es función del Estado proveer
el desenvolvimiento de todas las facultades de sus habitantes
y promover en todo a que disfruten sin excepción de
igualdad de oportunidades.” Situación que en
la realidad no cumplen quienes tienen las facultades del estado,
así mismo, el artículo 9 estipula que: “Es
finalidad del Estado procurar y promover la participación
de todos los ciudadanos en los procesos que regulan la vida
de la comunidad por medio de las formas que establezcan las
Leyes respectivas; así como fomentar entre los habitantes
de Quintana Roo la conciencia de solidaridad y pertenencia
al Estado y a la Nación, la cultura democrática
y el sentido de responsabilidad hacia la humanidad en su conjunto.”
Finalidad que tampoco se cumple desde el primer momento en
que los gobernantes imponen su “santa” voluntad
y quien no este de acuerdo con sus caprichos, tiene que sufrir
las consecuencias de su “necedad” de evidenciar
los abusos de estos personajes.
El mismo artículo 9, en su segundo párrafo agrega
que: “A fin de lograr este objeto, el Estado organizará
un sistema de planeación democrática en lo político,
social y cultural, para el desarrollo estatal integral y sustentable,
que imprima solidez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento
económico, estableciendo para tal efecto los convenios
adecuados con la Federación.” Lo cual ni por
casualidad se da ya que el hecho de incluir el concepto de
planeación democrática, obliga a las autoridades
a tomar en cuenta las necesidades del pueblo, sus opiniones
y sus propuestas de integración social, las cuales,
como es sabido de todos nosotros, no tienen el menor valor
para quienes nos gobiernan puesto que al ocupar esos cargos,
su vanidad, prepotencia y arrogancia les hacen creer que ellos
son infalibles y omnipotentes, despreciando a la ciudadanía
que paga sus salarios.
Pero donde podemos ver con mayor claridad la falta de interés
y cumplimiento de nuestros gobernantes es en el incumplimiento
de las disposiciones legales contenidas en el artículo
10 de la mencionada Ley, el cual establece claramente que:
“Al Estado corresponde impulsar el desarrollo económico
en equilibrio con el medio ambiente, procurar el progreso
compartido y la distribución equitativa de la riqueza
para garantizar la justicia social, …con irrestricto
apego a las libertades consagradas en la Constitución
Federal y la del Estado.
Por lo que si consideramos las actuales circunstancias sociales
de Quintana Roo, bien podemos, sin temor a equivocarnos, asegurar
que en nuestro estado el desarrollo económico sólo
es privilegio de unos cuantos, particularmente los políticos,
quienes han permitido que el nuestro medio ambiente cada día
se vea más afectado por la ambición desmedida
de unos cuantos en perjuicio de la mayoría, impidiendo
el progreso compartido y la distribución equitativa
de la riqueza para garantizar la justicia social, limitando
así las garantías individuales consagradas en
las Constituciones Federal y Estatal.
Así que en el inminente proceso electoral, antes de
aceptar un centavo por nuestro voto, lo primero que debemos
de hacer es exigirle a los candidatos que nos expliquen detalladamente
las acciones que pretendan realizar para cumplir con estas
obligaciones legales, que al ser cumplidas, permitirán
que el nivel de vida de quienes aquí vivimos pueda
mejorar.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com