21
de Enero de 2010
En
época electoral
Una característica muy particular de la sociedad de
nuestro país es la aplicación de una doble moral
de la mayor parte de los ciudadanos, la cual se agudiza entre
quienes se dedican a la política, en especial en tiempos
electorales como el que atravesamos en Quintana Roo.
A partir del silbatazo de arranque en la sucesión estatal,
los ciudadanos de Quintana Roo, como es costumbre en estos
procesos, escucharemos promesas, buenas intenciones, seremos
testigos de la “bondad y magnanimidad” de los
políticos, quienes “muy preocupados” por
el bienestar de la población se dedican a buscar soluciones
inmediatas, casi mágicas, para los problemas de mucha
gente, que una vez que el candidato se apropie del hueso,
jamás lo volverá a ver y si por alguna casualidad
eso sucediera, el funcionario público lo despreciara
por pobre y molestoso, y si el humor del “gran señor”
no es bueno en ese momento puede ser que hasta ordene que
una escolta policiaca lo acompañe a los separos, por
falta de respeto a la autoridad.
Esa situación es cotidiana en nuestro México
y lo más asombroso es que se repite infinidad de veces,
sin que alguien pretenda ponerle final a la hipocresía
política, a la compra de conciencias y votos, a la
desfachatez de políticos y funcionarios, que en época
de campaña son capaces de bajarse los calzones para
engañar a los electores y una vez que llegan al hueso,
nos cobran todas y cada una de las acciones que ellos consideran
ridículas o humillantes, pero que hacen con premeditación,
alevosía y ventaja para apoderarse del poder, pero
la cosa no para ahí, además de cobrarnos las
acciones de campaña y los ridículos que hacen
durante el proceso electoral, estos “ilustres”
personajes gastan carretadas de dinero, el cual obtienen de
diferentes fuentes entre las que pueden haber algunas muy
oscuras, dinero que gastan a manos llenar por dos motivos
principales, ese dinero no es de ellos y la segunda, ese dinero
lo van a recuperar con intereses leoninos, mediante la asignación
de concesiones, aumento de impuestos para garantizar sus altísimos
sueldos, en un cuento de nunca acabar.
Tal parece que los ciudadanos de México entero damos
por hecho que esta es la mejor manera de vivir, mientras unos
cuantos engañan y roban sin recato, la mayoría
seguimos pagando, casi sin chistar, esos abusos de poder,
esa gran corrupción, al grado que muchos inocentes,
sin deberla ni temerla son involucrados en distintas situaciones
delincuenciales para ocultar la verdad de las acciones y personalidad
de los funcionarios públicos, quienes coludidos, todos,
inventan cuentos chinos y culpan al primero que pase enfrente
de ellos, utilizando la gran especialidad de nuestros cuerpos
policiacos, modificar evidencias, cambiar testimonios, inventar
nuevas evidencias y demás linduras que hacen con magistral
diligencia nuestras autoridades judiciales, de todos los niveles.
Pues bien, en pleno proceso electoral de Quintana Roo, los
ciudadanos no debemos de olvidar las declaraciones, promesas,
acciones y amenazas que a diario nos enjorquetan, mientras
a oscuras pactan acuerdos muy productivos para ellos y perjudiciales
para el pueblo.
Si un funcionario público pretende seguir saqueándonos,
en lugar de doblar la rodilla, como lo están haciendo
los que se dicen hombres libres y de buenas costumbres ante
el Goyo, lo que debemos de hacer es no olvidar el destino
de aquel que se enterco en iniciar al pastor presidente a
cambio de un cargo municipal, para que en menos de 3 meses,
las traiciones y el doble discurso del actual presidente municipal,
le hicieron ver su realidad a don Francisco Velazco, lo cual
nos debe dejar en la memoria que clase de persona es el Goyo,
quien pretende llegar a la gubernatura.
ES CUANTO
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