El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

22 de Enero de 2010

Antes que nada, quiero expresar una disculpa a los apreciables lectores por la recurrencia de un servidor en el tema de la administración municipal del Goyo Sánchez, pero la verdad es que cada día que pasa un servidor no deja de asombrarse de las ocurrencias demenciales de este negro personaje incrustado en la política de nuestro estado.
En verdad que las declaraciones, acciones, actitudes desmedidas del Goyo deben de ser analizadas por la población y con los datos recabados recurrir con algún especialista de la conducta humana para que les interpreten esos datos y así determinar la verdadera personalidad de un ser que no conoce la tolerancia, que a diario deja en claro sus sentimientos internos mediante la arrogancia, altanería y prepotencia con la que se dirige contra cualquiera que no coincida con sus propuestas, caprichos o negocios turbios que trata de ocultar mediante mensajes religiosos y mesiánicos, aduciéndose como el salvador de Cancún, un salvador que con fiestas populares en las colonias, con pequeños regalos y música distrae la atención del pueblo para que él y sus allegados sigan haciendo de las suyas, sin recato, vendiendo terrenos municipales a diestra y siniestra, mejorando la seguridad pública, hoy en manos de mandos militares ante la total ineptitud y alta corrupción del Goyo y su cuñado, el arraigado Boris del Valle (que no se nos olvide este personaje), con la autorización del cobro de estacionamientos en las plazas comerciales y muy próximamente con parquímetros, así como las continuas y contundentes amenazas para pagar el impuesto predial.
Para un servidor, sin ser especialista en materia de personalidad humana, los rasgos del comportamiento del Goyo Sánchez, son indicios relevantes que identifican a una persona inestable emocionalmente, de alguien que de la noche a la mañana se ubico en un lugar que jamás en su vida creyó ocupar, de un mediocre resentido social que al tener el poder en las manos no da tregua en su venganza por todos aquello sufrimientos y frustraciones de su infancia y juventud, los desplantes, amenazas, prepotencia, arrogancia y tendencia a la agresión del Goyo son datos relevantes para permitir comprender que este señor quien además se dice enviado del señor, tiene severos problemas de identidad, los cuales refleja en sus acciones políticas que agraden en forma muy severa a la población, ignorando las necesidades reales de la sociedad e imponiendo su voluntad y capricho.
Sin embargo la cosa no para ahí, la personalidad del Goyo y sus prácticas cotidianas de “convencimiento” han logrado que varios personajes de la política estatal hayan cambiando radicalmente su forma de ser, se han olvidado de los principios fundamentales que les caracterizaban y hoy, sin una verdadera razón de peso, defienden la imagen y la posición política de pastor presidente, tal es el caso del otrora guía moral de la izquierda quintanarroense Tomás Contreras y de la incansable luchadora social Latifa Muza Simón, dos personajes que destacaban por su visión objetiva y crítica que planteaba soluciones a la problemática social con claridad y honestidad para beneficio de la población más necesitada y hoy cada uno en su posición y a su muy particular forma, defienden sin el sustento que antes les caracterizaba, una administración municipal ineficiente, plagada de anomalías que no tienen argumento de defensa.
El cambio de actitud de estos dos personajes que una vez fueron el reflejo de la honestidad, la humildad y el tesón incansable para mejorar las condiciones de vida de la sociedad más necesitada, promotores de la equidad y la dignidad humana, es un golpe muy severo para quienes algún día creímos que esta situación social podría tener solución, cosa que hoy, se ve prácticamente imposible, puesto que si el Goyo logró doblegar la ideología de MI AMIGO (porque es mi amigo) Tomás Contreras y de la señora Latifa Muza Simón para ubicarlos en el nivel más bajo de la grilla, al puro estilo de Baltazar Tuyub.
Y con la intención de demostrar la gran amistad que me une con el Dr. Tomás Contreras Castillo, a quien estimo con sinceridad, desde esta columna le recuerdo que, el hoy su amigo Goyo Sánchez no es persona de confianza, no es hombre libre, menos de buenas costumbres y ya en reiteradas ocasiones ha traicionado a quien a creído en él, además este señor, que dice ser tu amigo y sólo te utiliza para cumplir sus ambiciones, a la primera de cambios te dará la espalda, te pateara el trasero y si puede procurará castigarte, involucrándote en sus malos manejos para que seas tú, quien pague por sus abusos y errores, recuerda amigo, el Goyo es un fanático y tu deber, tu responsabilidad y tu compromiso con la humanidad es el de desenmascarar al hipócrita, combatir al ambicioso y enseñar al ignorante, cosas que al parecer se te están olvidando, lo cual, como haz dicho, te convierte en un plebeyo cualquiera.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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