22
de Enero de 2010
Antes que
nada, quiero expresar una disculpa a los apreciables lectores
por la recurrencia de un servidor en el tema de la administración
municipal del Goyo Sánchez, pero la verdad es que cada
día que pasa un servidor no deja de asombrarse de las
ocurrencias demenciales de este negro personaje incrustado
en la política de nuestro estado.
En verdad que las declaraciones, acciones, actitudes desmedidas
del Goyo deben de ser analizadas por la población y
con los datos recabados recurrir con algún especialista
de la conducta humana para que les interpreten esos datos
y así determinar la verdadera personalidad de un ser
que no conoce la tolerancia, que a diario deja en claro sus
sentimientos internos mediante la arrogancia, altanería
y prepotencia con la que se dirige contra cualquiera que no
coincida con sus propuestas, caprichos o negocios turbios
que trata de ocultar mediante mensajes religiosos y mesiánicos,
aduciéndose como el salvador de Cancún, un salvador
que con fiestas populares en las colonias, con pequeños
regalos y música distrae la atención del pueblo
para que él y sus allegados sigan haciendo de las suyas,
sin recato, vendiendo terrenos municipales a diestra y siniestra,
mejorando la seguridad pública, hoy en manos de mandos
militares ante la total ineptitud y alta corrupción
del Goyo y su cuñado, el arraigado Boris del Valle
(que no se nos olvide este personaje), con la autorización
del cobro de estacionamientos en las plazas comerciales y
muy próximamente con parquímetros, así
como las continuas y contundentes amenazas para pagar el impuesto
predial.
Para un servidor, sin ser especialista en materia de personalidad
humana, los rasgos del comportamiento del Goyo Sánchez,
son indicios relevantes que identifican a una persona inestable
emocionalmente, de alguien que de la noche a la mañana
se ubico en un lugar que jamás en su vida creyó
ocupar, de un mediocre resentido social que al tener el poder
en las manos no da tregua en su venganza por todos aquello
sufrimientos y frustraciones de su infancia y juventud, los
desplantes, amenazas, prepotencia, arrogancia y tendencia
a la agresión del Goyo son datos relevantes para permitir
comprender que este señor quien además se dice
enviado del señor, tiene severos problemas de identidad,
los cuales refleja en sus acciones políticas que agraden
en forma muy severa a la población, ignorando las necesidades
reales de la sociedad e imponiendo su voluntad y capricho.
Sin embargo la cosa no para ahí, la personalidad del
Goyo y sus prácticas cotidianas de “convencimiento”
han logrado que varios personajes de la política estatal
hayan cambiando radicalmente su forma de ser, se han olvidado
de los principios fundamentales que les caracterizaban y hoy,
sin una verdadera razón de peso, defienden la imagen
y la posición política de pastor presidente,
tal es el caso del otrora guía moral de la izquierda
quintanarroense Tomás Contreras y de la incansable
luchadora social Latifa Muza Simón, dos personajes
que destacaban por su visión objetiva y crítica
que planteaba soluciones a la problemática social con
claridad y honestidad para beneficio de la población
más necesitada y hoy cada uno en su posición
y a su muy particular forma, defienden sin el sustento que
antes les caracterizaba, una administración municipal
ineficiente, plagada de anomalías que no tienen argumento
de defensa.
El cambio de actitud de estos dos personajes que una vez fueron
el reflejo de la honestidad, la humildad y el tesón
incansable para mejorar las condiciones de vida de la sociedad
más necesitada, promotores de la equidad y la dignidad
humana, es un golpe muy severo para quienes algún día
creímos que esta situación social podría
tener solución, cosa que hoy, se ve prácticamente
imposible, puesto que si el Goyo logró doblegar la
ideología de MI AMIGO (porque es mi amigo) Tomás
Contreras y de la señora Latifa Muza Simón para
ubicarlos en el nivel más bajo de la grilla, al puro
estilo de Baltazar Tuyub.
Y con la intención de demostrar la gran amistad que
me une con el Dr. Tomás Contreras Castillo, a quien
estimo con sinceridad, desde esta columna le recuerdo que,
el hoy su amigo Goyo Sánchez no es persona de confianza,
no es hombre libre, menos de buenas costumbres y ya en reiteradas
ocasiones ha traicionado a quien a creído en él,
además este señor, que dice ser tu amigo y sólo
te utiliza para cumplir sus ambiciones, a la primera de cambios
te dará la espalda, te pateara el trasero y si puede
procurará castigarte, involucrándote en sus
malos manejos para que seas tú, quien pague por sus
abusos y errores, recuerda amigo, el Goyo es un fanático
y tu deber, tu responsabilidad y tu compromiso con la humanidad
es el de desenmascarar al hipócrita, combatir al ambicioso
y enseñar al ignorante, cosas que al parecer se te
están olvidando, lo cual, como haz dicho, te convierte
en un plebeyo cualquiera.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com