28
de Enero de 2010
Leyes muertas
Las actuales condiciones de vida de la gran mayoría
de los mexicanos dejan en claro que nuestra nación
requiere de un cambio de rumbo en forma urgente, de la aplicación
irrestricta de las leyes y el respeto de las garantías
que consigna nuestra constitución a pesar de que la
misma requiere una revisión integral ante las actuales
condiciones sociales.
La Constitución Mexicana de 1917, producto de la reorganización
social generada por el episodio armado, denominado “Revolución”
la cual dio paso a la segunda república, consideraba
las entre sus artículos, muchas condiciones que produjeron
la inconformidad social, al grado de obligar al pueblo a tomar
las armas para corregir el rumbo de un gobierno injusto con
su pueblo, con la clase trabajadora, generadora de la riqueza
nacional y que a la sazón era explotado en forma grotesca
y humillante.
Esa Constitución, que en su momento fue ejemplo mundial
de integración social, producto de los artículos
referentes a las garantías individuales de los ciudadanos,
de la protección a la salud, de la educación
gratuita y de la seguridad laboral consignada en el artículo
123, hoy se ha convertido en letra muerta, puesto que el espíritu
de los constituyentes ha quedado en el olvido para los actuales
gobernantes.
En materia de las garantías individuales, nuestra Constitución
establece en el artículo 4º que: la Ley protegerá
la organización y desarrollo de la familia, toda persona
tiene derecho a la toda persona tiene derecho a la protección
de la salud, toda persona tiene derecho a un medio ambiente
adecuado para su desarrollo y bienestar, toda familia tiene
derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa y los niños
y las niñas tienen derecho a la satisfacción
de sus necesidades de alimentación, salud, educación
y sano esparcimiento para su desarrollo integral, situaciones,
todas, que hoy sólo son buenas intenciones nada más
puesto que las autoridades no cumplen con estos preceptos
que son obligación legal de ellos.
Particularmente en nuestro Quintana Roo y en especial en Benito
Juárez, los ciudadanos vivimos una realidad muy diferente
a las disposiciones constitucionales puesto que a diario tenemos
testimonios desgarradores, producto de la desintegración
familiar, del abandono de la infancia debido a las actuales
condiciones económicas de la mayor parte de las familias,
que por tener que trabajar más de 8 horas para poder
medio vivir descuidan las atenciones que requieren sus hijos,
muchos de los cuales caen en las garras de los vicios y la
ignorancia.
Respecto al derecho de la protección de la salud, en
nuestro medio es común enterarnos de casos en los que
personas de escasos recursos sufren enfermedades graves provocadas
por la falta de atención médica a tiempo, situación
generada por la falta de recursos económicos y la seguridad
social consignada en el artículo 123.
Hablando del derecho a un medio ambiente adecuado para el
desarrollo y bienestar de los ciudadanos, considero que las
acciones permanentes de los gobernantes, vendiendo espacios
naturales a inversionistas y devastando las pocas áreas
verdes que le quedan a nuestra ciudad, son ejemplos claros
de la indolencia de nuestros gobernantes.
Haciendo un recorrido por las colonias de nuestro municipio
podemos corroborar que los espacios habitacionales y las casas
habitación de la gran mayoría de los ciudadanos
no cumple con la condición constitucional de ser dignas
y decorosas, más bien son espacios de hacinamiento
que viviendas y para muestra demos una vuelta por el fraccionamiento
Villas Otoch para que una vez más comprobemos la falta
de responsabilidad legal de nuestros gobernantes al autorizar
ese tipo de desarrollos habitacionales, en los cuales ni por
casualidad viviría alguno de ellos.
Y ni qué decir del incumplimiento al derecho de los
niños a la satisfacción de sus necesidades de
alimentación, salud, educación y sano esparcimiento
para su desarrollo integral, cosa totalmente ignorada por
los funcionarios públicos y gobernantes en tiempos
que no son electorales, puesto que en temporadas como la actual,
nos enteraremos de muchos programas de apoyo a la niñez,
los cuales durarán mientras duren las campañas
electorales y una vez concluidas, las cosas retomarán
su verdadero rumbo, el abandono e incumplimiento de las leyes
por parte de quienes por obligación legal deben de
cumplir con esas funciones sociales.
Por lo que, estimado lector, estas consideraciones deben de
hacernos reflexionar sobre el sentido de nuestro voto y las
exigencias que debemos de presentar a los próximos
candidatos a los diferentes cargos de gobierno.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com