El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

04 de Febrero de 2010

¿Respeto a la Ley?


Uno de los principales argumentos de Gregorio Sánchez Martínez en su desastrosa administración municipal son las continuas declaraciones del pastor en el sentido de que su gobierno respeta las leyes de nuestro país, sin embargo los hechos nos permiten dudar de su dicho.
Para empezar, si el este personaje en verdad respetara las leyes mexicanas no realizaría sus acostumbradas oraciones multitudinarias, en las que promueve su fe cristiana sin recato alguno, violando el precepto constitucional de laicidad, contenido en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en sus artículos 3, 14, 21 y 25, situación que Gregorio Sánchez nunca ha respetado al promover y participar actos de fe públicos en reiteradas ocasiones.
Otra disposición constitucional que no respeta el pastor presidente es la que se refiere a la soberanía nacional, la cual, por disposición constitucional dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este y puesto que muchas de las acciones de gobierno de Gregorio Sánchez Martínez han sido criticadas y hasta rechazadas por varios grupos sociales y los mismo ciudadanos no organizados, recibiendo como toda respuesta que el presidente municipal de Benito Juárez no se doblegará a los caprichos de quienes se oponen a sus gobierno y quienes lo hagan, para él, no somos más que delincuentes pagados para difamarlo, sin que hasta la fecha haya presentado alguna evidencia al respecto.
Y la muestra más clara del desprecio de Gregorio Sánchez al pueblo es su capricho de construir su famosa Plaza Bicentenario, por la cual ya devastó la mayor parte del ombligo verde a pesar de la orden de suspensión de lo obra, otorgada por el la legislación federal, la cual no respetó, motivo que nos permite exigir la aplicación de la ley a este personaje oscuro de la política estatal, quien más que velar por el bienestar del pueblo, esta preocupado por cumplir sus compromisos ocultos con inversionistas extranjeros, con quienes tiene pactada la venta de los terrenos de lo que una vez se llamó Malecón Cancún.
Pero además de estas barbaridades que afectarán a la población de Cancún, Gregorio insiste en la construcción de su capricho a toda costa, puesto que según él mismo, el ayuntamiento no tiene recursos económicos suficientes para cumplir con sus obligaciones legales, consignadas en el artículo 115 constitucional en su fracción III, sin embargo se atreve a endeudarnos con su obra de 250 millones de pesos, dinero que pagaremos con nuestros impuestos, con nuestro trabajo, quitando el pan de la boca de nuestras familias para satisfacer el ego de este ser “iluminado”.
Como Gregorio sabe bien que su proyecto es del total desagrado de la población y a su estilo personal, involucrando religión con política, hoy se ha unido a la Iglesia Católica para tratar de que los jerarcas de esa religión intervengan para convencer a los feligreses de aceptar la devastación natural de lo poco que nos queda de áreas verdes en nuestra ciudad.
Mientras tanto, los regidores maiceados, aceptan todos los caprichos que perjudican a la ciudadanía, al grado de autorizar el cambio de nomenclatura de algunas calles de la ciudad, al grado de imponer el nombre de Gastón Alegre López a una avenida, con la plena autorización de estos personajes que lo único que han demostrado es su sumisión a los caprichos de Gregorio Sánchez, a quien desde esta columna le pregunto, al igual que a los regidores ¿Qué obra social de importancia ha hecho Gastón Alegre para poner su nombre a una de las principales avenidas de Cancún? Porque los que aquí vivimos desde mucho tiempo antes que Gregorio sabemos muy bien que la mayor obra de Gastón Alegre ha sido enriquecerse a costa de las necesidades del pueblo.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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