04
de Febrero de 2010
¿Respeto a la Ley?
Uno de los principales argumentos de Gregorio Sánchez
Martínez en su desastrosa administración municipal
son las continuas declaraciones del pastor en el sentido de
que su gobierno respeta las leyes de nuestro país,
sin embargo los hechos nos permiten dudar de su dicho.
Para empezar, si el este personaje en verdad respetara las
leyes mexicanas no realizaría sus acostumbradas oraciones
multitudinarias, en las que promueve su fe cristiana sin recato
alguno, violando el precepto constitucional de laicidad, contenido
en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público
en sus artículos 3, 14, 21 y 25, situación que
Gregorio Sánchez nunca ha respetado al promover y participar
actos de fe públicos en reiteradas ocasiones.
Otra disposición constitucional que no respeta el pastor
presidente es la que se refiere a la soberanía nacional,
la cual, por disposición constitucional dimana del
pueblo y se instituye para beneficio de este y puesto que
muchas de las acciones de gobierno de Gregorio Sánchez
Martínez han sido criticadas y hasta rechazadas por
varios grupos sociales y los mismo ciudadanos no organizados,
recibiendo como toda respuesta que el presidente municipal
de Benito Juárez no se doblegará a los caprichos
de quienes se oponen a sus gobierno y quienes lo hagan, para
él, no somos más que delincuentes pagados para
difamarlo, sin que hasta la fecha haya presentado alguna evidencia
al respecto.
Y la muestra más clara del desprecio de Gregorio Sánchez
al pueblo es su capricho de construir su famosa Plaza Bicentenario,
por la cual ya devastó la mayor parte del ombligo verde
a pesar de la orden de suspensión de lo obra, otorgada
por el la legislación federal, la cual no respetó,
motivo que nos permite exigir la aplicación de la ley
a este personaje oscuro de la política estatal, quien
más que velar por el bienestar del pueblo, esta preocupado
por cumplir sus compromisos ocultos con inversionistas extranjeros,
con quienes tiene pactada la venta de los terrenos de lo que
una vez se llamó Malecón Cancún.
Pero además de estas barbaridades que afectarán
a la población de Cancún, Gregorio insiste en
la construcción de su capricho a toda costa, puesto
que según él mismo, el ayuntamiento no tiene
recursos económicos suficientes para cumplir con sus
obligaciones legales, consignadas en el artículo 115
constitucional en su fracción III, sin embargo se atreve
a endeudarnos con su obra de 250 millones de pesos, dinero
que pagaremos con nuestros impuestos, con nuestro trabajo,
quitando el pan de la boca de nuestras familias para satisfacer
el ego de este ser “iluminado”.
Como Gregorio sabe bien que su proyecto es del total desagrado
de la población y a su estilo personal, involucrando
religión con política, hoy se ha unido a la
Iglesia Católica para tratar de que los jerarcas de
esa religión intervengan para convencer a los feligreses
de aceptar la devastación natural de lo poco que nos
queda de áreas verdes en nuestra ciudad.
Mientras tanto, los regidores maiceados, aceptan todos los
caprichos que perjudican a la ciudadanía, al grado
de autorizar el cambio de nomenclatura de algunas calles de
la ciudad, al grado de imponer el nombre de Gastón
Alegre López a una avenida, con la plena autorización
de estos personajes que lo único que han demostrado
es su sumisión a los caprichos de Gregorio Sánchez,
a quien desde esta columna le pregunto, al igual que a los
regidores ¿Qué obra social de importancia ha
hecho Gastón Alegre para poner su nombre a una de las
principales avenidas de Cancún? Porque los que aquí
vivimos desde mucho tiempo antes que Gregorio sabemos muy
bien que la mayor obra de Gastón Alegre ha sido enriquecerse
a costa de las necesidades del pueblo.
ES CUANTO
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