El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

09 de Febrero de 2010

El poder del pueblo

Inicio el presente artículo con un fragmento del artículo 39 de la Constitución Política de nuestra nación, en el cual se indica que: “…todo poder publico dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”
La intención de transcribir ese fragmento constitucional no es otra que la de hacerle ver a la ciudadanía y a los gobernantes de Quintana Roo y de México entero que el pueblo que paga impuestos, el pueblo que sostiene el obeso aparato gubernamental para que los funcionarios cobren grandes salarios e inserten en la administración pública a sus cuates y parientes, ese pueblo que vive engañado, sometido y explotado por quienes no cumplen con sus obligaciones constitucionales, es el que tiene el poder absoluto de decisión en todos los actos de gobierno y eso no es prerrogativa exclusiva de quienes, sintiéndose amos y señores de nuestra sociedad hacen y deshacen a la medida de su antojo, vendiendo toda clase de bienes públicos, haciendo todo tipo de comercio con los servicios gubernamentales y enriqueciéndose a manos llenas sin escrúpulos ni pudor, perjudicando a ese pueblo que deja de llevar el pan a su mesa por pagar sus impuestos, impuestos que servirá para que esos irresponsables gobernantes vivan en la opulencia, mientras el pueblo no tiene para comer, para su atención médica ni educación.
Las actuales circunstancias por las que atraviesa nuestro país requieren que se realicen cambios drásticos en la administración pública, requiere de una saneamiento total de nuestras instituciones, de una fumigación que extermine de una vez y por todas a las ratas y parásitos ineficientes que han permitido llegar a los extremos en los que actualmente nos encontramos gracias a la ambición desmedida de unos cuantos en el poder y los serviles legisladores que sólo defienden y representan sus intereses personales y se olvidan de sus obligaciones constitucionales, despreciando al pueblo.
Una muestra de que la sociedad esta harta de las mentiras y los engaños, abusos, corrupción e impunidad de que gozan todos esos personajes oscuros de nuestra sociedad es el grave caso de Ciudad Juárez, Chihuahua o como en nuestro Cancún con el negocio-capricho de Gregorio Sánchez al devastar el llamado ombligo verde, donde las ciudadanía ya expresó su sentir y su desprecio a todos los funcionarios públicos que todavía creen que nos engañan con sus discursos mesiánicos y sus promesas falsas, de lo cual ya estamos ¡hasta la madre! (una disculpa por la expresión, pero no encontré otra que defina con claridad lo que sentimos la mayor parte del pueblo.)
Ante la indolencia, el desprecio y las mentiras cotidianas de los gobernantes y funcionarios públicos, quienes tratan de engañar al pueblo con versiones distorsionadas de la realidad, el gobierno federal y estatal de Chihuahua, pretenden hacernos creer que la ejecución de 16 jóvenes estudiantes y deportistas es obra del crimen organizado, que es una venganza entre delincuentes, cosa totalmente falsa que indigno al pueblo de Ciudad Juárez y provocó una reacción que debe ser tomada como ejemplo, la organización social pacífica y ordenada para exigirle a esos irresponsables gobernantes, que se dejen de mentiras y que cumplan con su trabajo ya que para eso les pagamos.
En nuestro Cancún, Gregorio Sánchez, Lenin Zenteno y la camarilla de lambiscones del pastor presidente, insisten en hacernos creer que el rechazo a la destrucción de lo poca de zona natural que nos queda, es únicamente de Tulio Arroyo y su familia, la cual por cierto, es bastante numerosa, ya llega a más de cinco mil personas y sigue en aumento, motivo por el cual, el señor Gregorio debe de ir pensando seriamente en frenar su ambición devastadora, porque el pueblo de Cancún ya se está organizando para darle un estate quieto, ante tanto abuso y mentira, así que el pastor presidente debe de usar sus dotes artísticas y cantar las golondrinas a su capricho, porque cuando el pueblo despierte, de él no va a quedar nada, su carrera política será únicamente el recuerdo de la peor pesadilla que ha vivido el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo.
Por último y en otro orden de ideas (así lo decía el buen amigo) desde esta columna expreso mi dolor por la pérdida de un gran comunicador de Quintana Roo, el compañero periodista Juan Emilio Calzonzin, con quien compartimos algunos hechos de nuestra comunidad e intercambiar opiniones para enriquecernos, por lo que no me queda más que desear de todo corazón, que su familia descubra que hoy, más que nunca, él esta con todas ellas y en todo momento, descanse en paz aquel que nos daba los buenos días con aquello de “usted que durmió en hamaca y amaneció cuadriculado”.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

Publicidad






ir a Ultimas Noticias ir a El pizarrin