El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

11 de Febrero de 2010

Consumismo Electoral
El modelo económico capitalista que se aplica en nuestro México ha provocado que miles o millones de ciudadanos, hoy en día, padezcan severas afectaciones en su patrimonio al hacer uso de créditos de todo tipo con tal de aparentar lo que no son o por lo menos de presumir lo que no tienen.
Historias de mexicanos que se han ido a la quiebra, que han perdido lo poco o mucho que habían logrado en su vida con cotidianos, principalmente desde aquel famoso “error de diciembre” en el que la mayoría de los deudores vieron como sus cuentas por pagar se elevaron a cantidades estratosféricas, impagables, situación que provoco la pérdida de lo adquirido mediante préstamos y en muchos casos hasta de las propiedades que con esfuerzo se habían adquirido.
A pesar de todas las amargas experiencias que miles o millones de mexicanos hemos pasado con el uso de todo tipo de créditos, debido al ambiente social y la idiosincrasia nacional, hoy en día podemos observar como se ha multiplicado es uso de tarjetas bancarias y de tiendas departamentales de crédito, las cuales, por lo regular, sirven para que el usuario pueda adquirir bienes o servicios que más que ser indispensables, son para demostrar a parientes, amigos, vecinos y conocidos que se tiene el poder económico para vivir con ciertos lujos y vanidades, muchas de ellas caprichos personales, para engañar a la sociedad y poder ocupar cierto nivel que en realidad no se posee.
Podemos asegurar que de la mayoría de los usuarios de cualquier tipo de crédito, la mayoría pasa las de Caín para poder cubrir sus compromisos económicos, adquiridos regularmente por medio de créditos, los cuales, por la legislación vigente, significan el pago de intereses elevadísimos que a la larga son los que hacen impagable el crédito y es ahí cuando la verdad aparece, la triste realidad de muchos mexicanos, quienes privilegian el tener, olvidándose del ser, arrastrando a la familia a pasar penurias y hasta vergüenzas debido a que su reubicación social abrupta genera la burla de unos y el desprecio de otros.
Hoy, esta realidad de una sociedad consumista, acostumbrada a tener cualquier capricho por medio de los créditos, le ha pegado severamente a un personaje prepotente, altanero y mentiroso a más no poder, quien, como es su costumbre, niega todo y sólo alcanza a culpar a los medios por denunciar sus irresponsabilidades, sin embargo y ante los sueños de poder que él ha creído y ha hecho creer a muchos, se están desmoronando y lo ubican a este oscuro personaje en su verdadero nivel, un mortal, común y más que corriente, quien viviendo una fantasía con dinero ajeno, se elevó a niveles supraterrenales, de los cuales lo acaban de bajar de un solo golpe.
Pero lo más triste del caso no es sólo su realidad económica, presumiendo con sombrero ajeno, sino que además de tener la obligación de pagar lo que debe, Gregorio Sánchez, tiene hoy, más que nunca, un pie en el fresco bote, por delitos electorales, por los cuales, su fuero NO sirve para protegerlo, así que esta es una mancha más al que se sintió tigre y hoy deja en claro que no es más que un gato, gato de intereses oscuros, gato de sus pasiones, gato de quienes sólo lo utilizaron para logar sus ambiciones y hoy le patean el trasero, así como él lo ha hecho con varios de sus colaboradores, cumpliéndose el refrán de “quien a hierro mata, a hierro muere”.
Y para que Gregorio Sánchez se dé cuenta de que aquí si se escucha su voz y se toma en cuenta, me atrevo a coincidir con él, en su declaración sobre la falta de credibilidad sobre la impartición de justicia, de los manejos oscuros de la ley, de la intencionalidad política de este escándalo, así como su aseveración de la falta de honestidad de abogados, jueces, magistrados, diputados, quienes según el pastor terrenal, se han coludido para afectar su imagen, situación que él mismo sabe porque la ha practicado tanto, al grado de asegurar que nuestro sistema político y de impartición de justicia no es honesto, por lo que debe de recordar que “quien escupe al cielo, en la cara le cae”.
Por último, sea cual fuere la intención del escándalo económico de Gregorio Sánchez y sea cual sea la actuación de abogados, jueces y magistrados, de algo sçi hay seguridad, Gregorio Sánchez debe 10 millones de dólares, los cuales tiene la obligación de pagar, le guste o no, él los pidió, el los utilizó, por lo que este es el momento para que demuestre que tiene palabra y que sabe cumplir con la ley, nada más le debemos de aclarar, que lo que debe, lo pague de su bolsillo y no pretenda pasar la facturas de 130 millones de pesos al pueblo que paga impuestos, así que señor Gregorio, si tomas chocolate, paga lo que debes, dicho muy popular en Cuba.
ES CUANTO.
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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