11
de Febrero de 2010
Consumismo Electoral
El modelo económico capitalista que se aplica en nuestro
México ha provocado que miles o millones de ciudadanos,
hoy en día, padezcan severas afectaciones en su patrimonio
al hacer uso de créditos de todo tipo con tal de aparentar
lo que no son o por lo menos de presumir lo que no tienen.
Historias de mexicanos que se han ido a la quiebra, que han
perdido lo poco o mucho que habían logrado en su vida
con cotidianos, principalmente desde aquel famoso “error
de diciembre” en el que la mayoría de los deudores
vieron como sus cuentas por pagar se elevaron a cantidades
estratosféricas, impagables, situación que provoco
la pérdida de lo adquirido mediante préstamos
y en muchos casos hasta de las propiedades que con esfuerzo
se habían adquirido.
A pesar de todas las amargas experiencias que miles o millones
de mexicanos hemos pasado con el uso de todo tipo de créditos,
debido al ambiente social y la idiosincrasia nacional, hoy
en día podemos observar como se ha multiplicado es
uso de tarjetas bancarias y de tiendas departamentales de
crédito, las cuales, por lo regular, sirven para que
el usuario pueda adquirir bienes o servicios que más
que ser indispensables, son para demostrar a parientes, amigos,
vecinos y conocidos que se tiene el poder económico
para vivir con ciertos lujos y vanidades, muchas de ellas
caprichos personales, para engañar a la sociedad y
poder ocupar cierto nivel que en realidad no se posee.
Podemos asegurar que de la mayoría de los usuarios
de cualquier tipo de crédito, la mayoría pasa
las de Caín para poder cubrir sus compromisos económicos,
adquiridos regularmente por medio de créditos, los
cuales, por la legislación vigente, significan el pago
de intereses elevadísimos que a la larga son los que
hacen impagable el crédito y es ahí cuando la
verdad aparece, la triste realidad de muchos mexicanos, quienes
privilegian el tener, olvidándose del ser, arrastrando
a la familia a pasar penurias y hasta vergüenzas debido
a que su reubicación social abrupta genera la burla
de unos y el desprecio de otros.
Hoy, esta realidad de una sociedad consumista, acostumbrada
a tener cualquier capricho por medio de los créditos,
le ha pegado severamente a un personaje prepotente, altanero
y mentiroso a más no poder, quien, como es su costumbre,
niega todo y sólo alcanza a culpar a los medios por
denunciar sus irresponsabilidades, sin embargo y ante los
sueños de poder que él ha creído y ha
hecho creer a muchos, se están desmoronando y lo ubican
a este oscuro personaje en su verdadero nivel, un mortal,
común y más que corriente, quien viviendo una
fantasía con dinero ajeno, se elevó a niveles
supraterrenales, de los cuales lo acaban de bajar de un solo
golpe.
Pero lo más triste del caso no es sólo su realidad
económica, presumiendo con sombrero ajeno, sino que
además de tener la obligación de pagar lo que
debe, Gregorio Sánchez, tiene hoy, más que nunca,
un pie en el fresco bote, por delitos electorales, por los
cuales, su fuero NO sirve para protegerlo, así que
esta es una mancha más al que se sintió tigre
y hoy deja en claro que no es más que un gato, gato
de intereses oscuros, gato de sus pasiones, gato de quienes
sólo lo utilizaron para logar sus ambiciones y hoy
le patean el trasero, así como él lo ha hecho
con varios de sus colaboradores, cumpliéndose el refrán
de “quien a hierro mata, a hierro muere”.
Y para que Gregorio Sánchez se dé cuenta de
que aquí si se escucha su voz y se toma en cuenta,
me atrevo a coincidir con él, en su declaración
sobre la falta de credibilidad sobre la impartición
de justicia, de los manejos oscuros de la ley, de la intencionalidad
política de este escándalo, así como
su aseveración de la falta de honestidad de abogados,
jueces, magistrados, diputados, quienes según el pastor
terrenal, se han coludido para afectar su imagen, situación
que él mismo sabe porque la ha practicado tanto, al
grado de asegurar que nuestro sistema político y de
impartición de justicia no es honesto, por lo que debe
de recordar que “quien escupe al cielo, en la cara le
cae”.
Por último, sea cual fuere la intención del
escándalo económico de Gregorio Sánchez
y sea cual sea la actuación de abogados, jueces y magistrados,
de algo sçi hay seguridad, Gregorio Sánchez
debe 10 millones de dólares, los cuales tiene la obligación
de pagar, le guste o no, él los pidió, el los
utilizó, por lo que este es el momento para que demuestre
que tiene palabra y que sabe cumplir con la ley, nada más
le debemos de aclarar, que lo que debe, lo pague de su bolsillo
y no pretenda pasar la facturas de 130 millones de pesos al
pueblo que paga impuestos, así que señor Gregorio,
si tomas chocolate, paga lo que debes, dicho muy popular en
Cuba.
ES CUANTO.
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com