16
de Febrero de 2010
Ignorancia religiosa y social
El pasado miércoles 10 de febrero, en casi todo el
mundo se realizó la quema del mal humor, dando así
inicio a la celebración tradicional del Carnaval, sin
embargo en Cancún no se realizó dicho evento,
el cual se pospuso, sin justificación alguna, para
iniciar el próximo sábado 20 de febrero, en
lo que es una muestra de ignorancia religiosa de las autoridades
de este importante municipio de Quintana Roo.
Aunque la población sabe bien a bien que el pastor
presidente es miembro destacado de alguna religión
cristiana, ajena al catolicismo, la cual seguramente no contempla
este festejo mundial, el cual representa una gran oportunidad
de promoción turística y por ende la generación
de recursos económicos para la población, en
lo que es una muestra más del desprecio que tiene Gregorio
Sánchez contra quienes no piensen igual que él
o no profesen su religión, el carnaval de Cancún
se realizará totalmente desfasado, sin respetar las
fechas correspondientes e ignorando el simbolismo de esta
tradición internacional.
Según la tradición religiosa, el carnaval se
debe de realizar 40 días antes de la semana santa,
lo cual es representativo de los 40 días que pasó
Jesucristo en el desierto sometido a la tentación y
al ayuno, por lo que la tradición cristiana estableció
las fiestas de carnaval como la representación de la
tentación carnal y la preparación espiritual
del pueblo para conmemorar la resurrección del Mesías,
que no es otra cosa que la celebración de la renovación
del ser humano en su búsqueda del encuentro con dios
y de esa forma purificar su alma.
Ante la interpretación simbólica de la cuaresma
y los festejos del carnaval, lo que se puede entender en el
caso de la modificación de las fechas, en Benito Juárez,
lo que un servidor entiende es que al pastor presidente, quien
ha realizado un sin número de eventos religiosos públicos
masivos, es que para él, las tradiciones católicas
no tienen mayor importancia a pesar de que en nuestro país
la religión católica es la que reúne
a la mayor parte de los ciudadanos, por lo que cambiar el
festejo del carnaval es una gran falta de respeto a la mayoría
de los habitantes de este municipio y si consideramos los
eventos religiosos organizados por Gregorio Sánchez,
pues la cosa es hasta ofensiva, puesto que para promover su
fe religiosa realiza grandes eventos y para celebrar eventos
religiosos de tradición mundial, que no son de su iglesia,
no respeta los tiempos de representación simbólica
que permiten consolidar la identidad de un pueblo, tradicionalmente
católico.
Por otra parte y yendo al espacio de promoción turística
y con ello el desarrollo económico de nuestro municipio,
el edil y su equipo de trabajo, no ven más allá
de su nariz y sus intereses particulares, puesto que la organización
del carnaval de Cancún se ha convertido en una feria
con fines de distracción para el pueblo, dejando a
un lado la oportunidad de aprovechar estas fechas para realizar
actividades que atraigan al turismo nacional y extranjero
mediante un carnaval digno de este destino turístico,
sin olvidar la participación del pueblo, quien al fin
y al cabo es el que realiza las festividades, participando
en las famosas comparsas y eventos culturales que conlleva
esta celebración.
En nuestro México los carnavales más famosos
se realizan en Mazatlán y en Veracruz, sin embargo
en otras ciudades del país se ha entendido la gran
oportunidad turística que representa la organización
de un magno carnaval, caso particular y cercano, el de la
ciudad de Mérida en donde cada año esta festividad
se mejora para atraer turismo y con ello generar recursos
económicos que pueden beneficiar a la sociedad, sin
embargo, en nuestro Cancún, la visión miope
de los gobernantes no les permite ver este evento como un
espacio de promoción de un polo turístico afectado
por los excesos y ambiciones de quienes han tenido y tienen
la responsabilidad de mejorar las condiciones de vida de los
habitantes.
Cancún debe dejar de ser un destino turístico
que solamente ofrece playa, diversiones nocturnas y plazas
comerciales, Cancún puede ser un destino turístico
que además de lo anterior, ofrezca cultura, tanto prehispánica
como actual, por lo que el carnaval debería de convertirse
en una más de las atracciones turísticas y no
sólo ser un espacio popular en el que mediante la distracción
del pueblo con una feria, unos cuantos empresarios mediocres
se llenan los bolsillos con el poco dinero del pueblo ya que
si el carnaval fuera un evento turístico cultural,
el dinero que llegaría a Cancún sería
mucho más.
ES CUANTO
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