El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

18 de Febrero de 2010

Psicología política

No cabe duda de que muchos de los políticos nacionales padecen severos problemas psicológicos, los cuales no sólo les afecta en forma personal, sino que los ciudadanos también padecemos por esa enfermedad mental que les provoca llegar al poder.
Para todos nosotros es común el comportamiento altanero, indolente y prepotente, que demuestran mediante el desprecio a la población, los negocios oscuros, la ambición desmedida que los convierte en millonarios de la noche a la mañana, así mismo las mentiras, las verdades a medias y las simulaciones son parte permanente de su comportamiento cotidiano, sin embargo, todos esos rasgos personales, tienen un origen mental, el cual demuestra el desarreglo mental de quienes tienen la responsabilidad de dirigir los destinos de la sociedad.
Las siguientes características son comunes en muchos de los gobernantes, funcionarios públicos y políticos de nuestro país, incluyendo a los que tenemos en Quintana Roo, Hablan sólo en términos muy generales. "Dicen...", "todo el mundo piensa...", "todos saben..." y expresiones así son de uso continuo, especialmente al difundir un rumor. Cuando se les pregunta: "¿Quién es todo el mundo...?", por lo general no dan a conocer la fuente de su información, lo cual demuestra que se ha inventado lo que pretenden que sea la opinión de toda la sociedad, tratando de demostrar que toda la sociedad es una gran generalidad hostil, especialmente contra su persona.
Transmiten principalmente malas noticias, observaciones críticas u hostiles, invalidación y supresión general, situación notable en este tipo de personas con relación a las condiciones sociales por lo que nunca transmiten buenas noticias u observaciones elogiosas para quienes se encuentran a su alrededor. Las personas que alteran la comunicación para empeorarla, detienen las buenas noticias y sólo transmiten las malas, que con frecuencia adornan, también fingen pasar "malas noticias" que en realidad son inventadas.
Las personas afectadas con este trastorno de la personalidad habitualmente eligen culpar a otros cuando las cosas no las pueden realizar como quieren, por lo mismo, para ellos es muy difícil terminar un ciclo de acción, el cual ceden a otra persona para que lo concluya y así librarse de un posible resultado negativo. Otro rasgo de este tipo de personalidad es que apoya a grupos destructivos, y muestra enojo violento y ataca a cualquier grupo constructivo o de mejoramiento, este tipo de personalidad sólo aprueba acciones destructivas y lucha contra acciones o actividades constructivas, ocultándose en la figura de “un buen amigo”. Ayudar a otros es una actividad que casi vuelve frenética a este tipo de personas, sin embargo, colabora estrechamente en actividades que destruyen en nombre de la ayuda.
A este comportamiento humano se le define como personalidad antisocial, el cual tiene un sentido incorrecto de la propiedad y piensa que la idea de que alguien posea algo es un pretexto inventado para engañar a la gente, lo cual nos permite entender el porque de las declaraciones y acciones de muchos de nuestros gobernantes, funcionarios públicos y políticos, particularmente en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo.
Para una persona antisocial, cualquier otra persona es su enemigo; un enemigo al que se debe destruir en forma encubierta o manifiesta, se obsesiona en que la supervivencia misma depende de "oprimir a los demás" o "manteneros en la ignorancia" y si alguien hace algo para evitar esa opresión o dar instrucción a otros, estos personajes sufren una angustia extrema de peligro personal ya que su razonamiento es que si tiene tantos problemas con la gente que les rodea, siendo esta débil o estúpida, su destino se acabará si alguien se hace más fuerte o inteligente, una persona así carece de confianza personal hasta el punto del terror, lo cual generalmente lo mantiene oculto o enmascarado.
La mayoría de estas personas no muestran señales externas de locura, parecen bastante racionales, suelen ser muy convincentes, la autocrítica es un lujo que la persona antisocial no puede permitirse, por lo que para ellos es indispensable tener razón porque, según ellas, están en continuo peligro, al grado de que si se prueba que está equivocada, esta condición podría incluso hacer que enfermara de gravedad.
Por lo aquí expresado y tomando en cuenta los últimos acontecimientos socio políticos de nuestra sociedad cancunense, considero que con esta aportación estamos en la posibilidad de entender porque se suspende en forma indefinida y no definitiva, las obras del nuevo palacio municipal.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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