26
de Febrero de 2010
Por treinta monedas
Definitivamente que el pastor presidente practica muy bien
la religión, al grado de que en vísperas de
la Semana Santa él ya inicio la representación
de la pasión de Cristo, al reconocer que por tres millones
de pesos realizó los trámites para el cambio
de uso de suelo para el desarrollo de tres proyectos, en la
Zona Hotelera, en Puerto Juárez y en Puerto Morelos,
lo cual se puede interpretar como la versión moderna
de la venta que realizó de Judas Iscariote, por treinta
monedas.
Como es costumbre de este personaje cristiano político,
las justificaciones no faltaron ya que para ocultar la realidad
de las cosas, el edil manifestó que el dinero recibido
será destinado al DIF Municipal y para la construcción
del CRIM en Benito Juárez, situación que no
justifica la afectación que sufrirán estas zonas
del municipio y si deja en claro que para Gregorio Sánchez
el dinero es más importante que las condiciones de
vida de los pobladores de la demarcación municipal,
puesto que sabemos muy bien que la Zona Hotelera ya esta sobre
saturada de construcciones, que en Puerto Morelos el manglar
esta siendo devastado y que Puerto Juárez ando por
las mismas.
La desfachatez para reconocer que en el Municipio de Benito
Juárez los cambios de uso de suelo se otorgan mediante
“donativos”, no tiene ombligo, ni de Gregorio
Sánchez, ni de los “honorables” Regidores,
quienes con esta declaración demuestran que para ellos,
lo importante de ocupar un cargo público es el de obtener
recursos económicos sin considerar las afectaciones
que se puedan hacer a la comunidad.
Ante esta declaración desvergonzada de Gregorio Sánchez
en la que incluye su muy personal opinión, que niega
la sobre saturación de la Zona Hotelera y que el cambio
de densidad se autorizó para continuar con el espíritu
hotelero que ha caracterizado a Cancún, no es más
que una afirmación de que este señor no tiene
respeto por lo poco que queda de los atractivos turísticos
de este destino turístico, en el cual se han perdido
las playas gracias a la falta de respeto a la madre naturaleza,
producto de la ambición desmedida de quienes sin responsabilidad
han autorizado todo tipo de proyectos en la Zona Hotelera.
Y como se ha comentado en esta columna en otras ocasiones,
lo que se puede ver es que al Goyo le urge poder disponer
de dinero para continuar su campaña puesto que con
el lío que se trae con Steve Santander, en estos momentos
nadie le prestaría un centavo, situación que
lo obliga a aceptar donativos de cualquier tipo y como en
Cancún ya es costumbre, principalmente en las últimas
administraciones municipales, los cambios de uso de suelos
se hacen mediante el ya famoso trámite mexicano de
“ponerse la del Puebla”.
Así pues, en plena efervescencia política y
sin mayor aspaviento, el pastor presidente acepta que “con
dinero baila el perro” y se otorgan todo tipo de concesiones,
sin importar las afectaciones que a corto, mediano o largo
plazo, pueda tener nuestro destino, al fin y al cabo él
y los Regidores ya se van y quienes pagaran las consecuencias
de estas malas decisiones seremos, como siempre, el pueblo.
Ahora bien, imaginemos que por pura casualidad, este señor
logrará ser gobernador el estado, lo que haría,
teniendo a su disposición todo el territorio, claro
esta que para que eso suceda, primero tendrá que aclarar
muy bien su deuda con el otrora buen amigo Santander y en
caso de que no lo pueda hacer, tendrá que pagar 10
millones de dólares, los cuales “no sabemos de
donde los podrá sacar” ya que gracias a los trámites
del hijo de su Contralor, el Goyo no tiene propiedad alguna
que le pueda ser embargada.
Pero no debemos de olvidar que no sólo Gregorio tiene
vela en el entierro ya que para que se autorice el cambio
de uso de suelo, se requiere la participación y aceptación
de los Regidores, quienes se han destacado en esta administración
por aporrear la lengua en los medios y meter la cola en las
sesiones del cabildo, ¿Por qué será?
¿También por 30 monedas?
ES CUANTO
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