El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

06 de Julio del 2010

Sin garantía

A pesar de las declaraciones de los Consejero del Instituto Electoral de Quintana Roo sobre la organización de los comicios de este 4 de julio, la realidad dejó en evidencia plena la falta de capacidad, compromiso e interés de las autoridades para dar certeza al proceso electoral.
En toda la geografía estatal se dieron hechos que permiten asegurar que esta elección ha sido la más irregular en la historia reciente de Quintana Roo, situación que deja mal parados a el actual gobernador, Félix Arturo González Canto, como a su sucesor Roberto Borge Angulo, puesto que a pesar de haberse ido por la libre, sin contrincante, las más aberrantes prácticas electorales del PRI fueron la constante de la jornada.
Una muestra de total indolencia y sentido común, el sistema permitió que el proceso electoral de Quintana Roo se manchará a tal grado de que si en verdad hubiera la intención de instaurar un sistema democrático en el estado, no se habría utilizado el servicio de movilización que presta el sindicato de taxistas “Andrés Quintana Roo”, no se hubieran sacado a las calles a los equipos amedrentadores que giraron por toda la ciudad, promoviendo el voto a favor del gordo y sus secuaces, en fin, ante tantas irregularidades e ilegalidades tan evidentes, nadie de quien se precie analista podrá asegurar que esta elección ha sido un ejemplo de honestidad y transparencia.
Los quintanarroenses sabíamos muy bien que el sucesor de Félix González es Borge Angulo desde hace ya bastante tiempo, sin embargo, la falta de personalidad y oficio político que representa el sobrino del ex gobernador Miguel Borge Martín, fue más fuerte que cualquier otro sentimiento político, motivo por el cual y para amarrar la sucesión, el PRI se atrevió a retomar sus añejas costumbres electorales, abonando así a un clima de total desconfianza en cuanto al proceso electoral y por añadidura de los candidatos.
Sin embargo, algo que dejó muy en claro que el proceso electoral de Quintana Roo no fue más que una simulación de democracia, fue la actuación del Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO), el cual no sólo demostró su ineficiencia, su incapacidad y su falta de responsabilidad, sino también, la mayor parte de sus integrantes, demostraron su total servilismo al sistema, lo cual nos obliga a ir planteando la urgente necesidad de modificar la estructura del Instituto Electoral, así como la ley correspondiente puesto que si permitimos que las cosas se sigan dando como se dieron en este proceso, nuestro futuro político social seguirá siendo muy oscuro.
A pesar de los esfuerzos del PRI-Gobierno por arrasar en todos los cargos, de llevarse el carro completo, los ciudadanos demostraron que ya no es tan fácil manipular las conciencias, que a pesar de las marrullerías, la compra de votos y todo ese tipo de prácticas antidemocráticas, tan utilizadas por todos los actores políticos, ya no serán medios garantizados para ganar una elección.
Por último, los ciudadanos de Quintana Roo debemos de interpretar el resultado de estas elecciones en su verdadera dimensión ya que a pesar de que Roberto Borge se alzó con la victoria, al no tener contendiente en contra, su triunfo no representa más que una imposición del actual gobernador, Félix González Canto, y debido al proceso electoral tan irregular, lo que tendremos en la próxima administración estatal será un gobernador ilegitimo, quien ganó una elección tan sólo con aproximadamente el 18% de los votos, que en números representa a 150,300 electores, quienes en toda la geografía estatal no son más que la estructura priista; es decir, Roberto Borge Angulo, sólo representa a sus correligionarios y no al pueblo, Roberto Borge Angulo, ganó la elección pero no logró ganar la legitimidad.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com



Hurancán

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