06
de Julio del 2010
Sin garantía
A pesar de las declaraciones de los Consejero del Instituto
Electoral de Quintana Roo sobre la organización de
los comicios de este 4 de julio, la realidad dejó en
evidencia plena la falta de capacidad, compromiso e interés
de las autoridades para dar certeza al proceso electoral.
En toda la geografía estatal se dieron hechos que permiten
asegurar que esta elección ha sido la más irregular
en la historia reciente de Quintana Roo, situación
que deja mal parados a el actual gobernador, Félix
Arturo González Canto, como a su sucesor Roberto Borge
Angulo, puesto que a pesar de haberse ido por la libre, sin
contrincante, las más aberrantes prácticas electorales
del PRI fueron la constante de la jornada.
Una muestra de total indolencia y sentido común, el
sistema permitió que el proceso electoral de Quintana
Roo se manchará a tal grado de que si en verdad hubiera
la intención de instaurar un sistema democrático
en el estado, no se habría utilizado el servicio de
movilización que presta el sindicato de taxistas “Andrés
Quintana Roo”, no se hubieran sacado a las calles a
los equipos amedrentadores que giraron por toda la ciudad,
promoviendo el voto a favor del gordo y sus secuaces, en fin,
ante tantas irregularidades e ilegalidades tan evidentes,
nadie de quien se precie analista podrá asegurar que
esta elección ha sido un ejemplo de honestidad y transparencia.
Los quintanarroenses sabíamos muy bien que el sucesor
de Félix González es Borge Angulo desde hace
ya bastante tiempo, sin embargo, la falta de personalidad
y oficio político que representa el sobrino del ex
gobernador Miguel Borge Martín, fue más fuerte
que cualquier otro sentimiento político, motivo por
el cual y para amarrar la sucesión, el PRI se atrevió
a retomar sus añejas costumbres electorales, abonando
así a un clima de total desconfianza en cuanto al proceso
electoral y por añadidura de los candidatos.
Sin embargo, algo que dejó muy en claro que el proceso
electoral de Quintana Roo no fue más que una simulación
de democracia, fue la actuación del Instituto Electoral
de Quintana Roo (IEQROO), el cual no sólo demostró
su ineficiencia, su incapacidad y su falta de responsabilidad,
sino también, la mayor parte de sus integrantes, demostraron
su total servilismo al sistema, lo cual nos obliga a ir planteando
la urgente necesidad de modificar la estructura del Instituto
Electoral, así como la ley correspondiente puesto que
si permitimos que las cosas se sigan dando como se dieron
en este proceso, nuestro futuro político social seguirá
siendo muy oscuro.
A pesar de los esfuerzos del PRI-Gobierno por arrasar en todos
los cargos, de llevarse el carro completo, los ciudadanos
demostraron que ya no es tan fácil manipular las conciencias,
que a pesar de las marrullerías, la compra de votos
y todo ese tipo de prácticas antidemocráticas,
tan utilizadas por todos los actores políticos, ya
no serán medios garantizados para ganar una elección.
Por último, los ciudadanos de Quintana Roo debemos
de interpretar el resultado de estas elecciones en su verdadera
dimensión ya que a pesar de que Roberto Borge se alzó
con la victoria, al no tener contendiente en contra, su triunfo
no representa más que una imposición del actual
gobernador, Félix González Canto, y debido al
proceso electoral tan irregular, lo que tendremos en la próxima
administración estatal será un gobernador ilegitimo,
quien ganó una elección tan sólo con
aproximadamente el 18% de los votos, que en números
representa a 150,300 electores, quienes en toda la geografía
estatal no son más que la estructura priista; es decir,
Roberto Borge Angulo, sólo representa a sus correligionarios
y no al pueblo, Roberto Borge Angulo, ganó la elección
pero no logró ganar la legitimidad.
ES CUANTO
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