08
de Julio del 2010
Los verdaderos culpables
Después de una jornada electoral es común que
quienes no logran obtener el triunfo intenten justificar la
derrota, principalmente buscando culpables, tanto en casa
como entre los ciudadanos, pero ninguno de ellos se atreve
a reflexionar en su interior para descubrir el motivo principal
de su fracaso, ninguno de ellos acepta su responsabilidad.
Por las condiciones en que la mayor parte del pueblo vive
actualmente y por las acciones de quienes dirigen los destinos
de nuestra sociedad, los ciudadanos ya no creemos en los procesos
electorales y mucho menos en los actores políticos,
puesto que en su gran mayoría, en campaña prometen
el cielo, la luna y las estrellas y a la hora de estar en
el poder, el alemán Alzheimer se apodera de sus mentes
y no sólo olvidan las promesas sino hasta desprecian
a quienes acudieron a pedirles su voto de confianza, a quienes
les ofrecieron mejorar su nivel de vida, acabar con la corrupción,
con la delincuencia, en fin a quienes les prometieron cambiar
la sociedad en que viven, desprecian a quienes engañaron
vil y descaradamente para lograr sus aviesas intenciones.
Los políticos mexicanos, hasta la fecha creen que el
pueblo tiene mala memoria, que al pueblo se le olvidan las
ofensas, los desprecios y los saqueos permanentes que se hacen
de las arcas gubernamentales, además de los acuerdos
sucios y ocultos que hacen quienes tienen el poder y que afectan
gravemente el bienestar del pueblo y benefician a unos cuantos
a costa del hambre y las necesidades de la mayoría.
Para los actores de la política nacional, las campañas
mediáticas en las que hoy desacreditan a un personaje,
mañana inventan una catástrofe social o presentan
un escándalo de alguno de los personajes de la farándula
o del deporte o inventan un concurso de baile, canto o hasta
de groserías, así como la moda calderonista
de mantener un cuota permanente de asesinatos para entretener,
desviar la atención e infundir el miedo entre la población,
es suficiente para que el pueblo se olvide de las acciones
sucias que realizan los políticos durante sus funciones
en el gobierno.
Si a esas condiciones le agregamos la manipulación
de conciencias que es tradicional en las campañas electorales,
comprando votos, reclutando gente para “promover”
el voto y después de que esas gentes trabajan a brazo
partido, bajo condiciones severas y presión constante,
los operadores políticos de los diferentes partidos
se quedan con el dinero, producto del trabajo intenso de la
gente que creyó en ellos, no nos deben de sorprender
los resultados obtenidos por tal o cual partido ya que son
sus acciones las que hacen que el pueblo se comporte como
lo hace.
La indiferencia, el pesimismo, la abstención y hasta
la traición de que acusan los políticos a las
promotoras políticas, a las activistas a quienes no
les pagaron lo prometido, son una muestra del desencanto que
tiene la población.
En pocas palabras, los culpables del fracaso electoral de
los candidatos de todos los partidos, son ellos mismos, quienes
están cosechando el producto de su trabajo deshonesto,
arribista, prepotente, déspota, corrupto y descarado.
Los únicos culpables del fracaso electoral se encuentran
en los partidos políticos, son todos los dirigentes
que tienen el poder de decisión, quienes determinan
quien será el candidato, quien manejará los
recursos económicos que el pueblo les otorga vía
impuestos en sus prerrogativas políticas, quienes desde
los cargos que ostentan, hacen acuerdos oscuros para saquear
los recursos públicos, para otorgar permisos de explotación
de nuestros recursos naturales y humanos, quienes reforman
las leyes para explotar a los trabajadores y exentar de impuestos
a los grandes empresarios, en fin, son tantas las facturas
que los políticos le deben al pueblo, que la lista
no acabaría en esta columna.
Y por lo expresado, desde este espacio, les exijo a los políticos
que se dejen de hipocresías, de mentiras, que limiten
su ambición al producto honesto de su trabajo y dejen
de saquear el erario público, que dejen de hacer acuerdos
millonarios que devastan la naturaleza y la sociedad, que
dejen de buscar culpables de sus derrotas y asuman la responsabilidad
total de sus acciones, puesto que el pueblo ya está
hasta la madre de mentiras, robos, saqueos y mentiras.
ES CUANTO
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