El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

08 de Julio del 2010

Los verdaderos culpables

Después de una jornada electoral es común que quienes no logran obtener el triunfo intenten justificar la derrota, principalmente buscando culpables, tanto en casa como entre los ciudadanos, pero ninguno de ellos se atreve a reflexionar en su interior para descubrir el motivo principal de su fracaso, ninguno de ellos acepta su responsabilidad.
Por las condiciones en que la mayor parte del pueblo vive actualmente y por las acciones de quienes dirigen los destinos de nuestra sociedad, los ciudadanos ya no creemos en los procesos electorales y mucho menos en los actores políticos, puesto que en su gran mayoría, en campaña prometen el cielo, la luna y las estrellas y a la hora de estar en el poder, el alemán Alzheimer se apodera de sus mentes y no sólo olvidan las promesas sino hasta desprecian a quienes acudieron a pedirles su voto de confianza, a quienes les ofrecieron mejorar su nivel de vida, acabar con la corrupción, con la delincuencia, en fin a quienes les prometieron cambiar la sociedad en que viven, desprecian a quienes engañaron vil y descaradamente para lograr sus aviesas intenciones.
Los políticos mexicanos, hasta la fecha creen que el pueblo tiene mala memoria, que al pueblo se le olvidan las ofensas, los desprecios y los saqueos permanentes que se hacen de las arcas gubernamentales, además de los acuerdos sucios y ocultos que hacen quienes tienen el poder y que afectan gravemente el bienestar del pueblo y benefician a unos cuantos a costa del hambre y las necesidades de la mayoría.
Para los actores de la política nacional, las campañas mediáticas en las que hoy desacreditan a un personaje, mañana inventan una catástrofe social o presentan un escándalo de alguno de los personajes de la farándula o del deporte o inventan un concurso de baile, canto o hasta de groserías, así como la moda calderonista de mantener un cuota permanente de asesinatos para entretener, desviar la atención e infundir el miedo entre la población, es suficiente para que el pueblo se olvide de las acciones sucias que realizan los políticos durante sus funciones en el gobierno.
Si a esas condiciones le agregamos la manipulación de conciencias que es tradicional en las campañas electorales, comprando votos, reclutando gente para “promover” el voto y después de que esas gentes trabajan a brazo partido, bajo condiciones severas y presión constante, los operadores políticos de los diferentes partidos se quedan con el dinero, producto del trabajo intenso de la gente que creyó en ellos, no nos deben de sorprender los resultados obtenidos por tal o cual partido ya que son sus acciones las que hacen que el pueblo se comporte como lo hace.
La indiferencia, el pesimismo, la abstención y hasta la traición de que acusan los políticos a las promotoras políticas, a las activistas a quienes no les pagaron lo prometido, son una muestra del desencanto que tiene la población.
En pocas palabras, los culpables del fracaso electoral de los candidatos de todos los partidos, son ellos mismos, quienes están cosechando el producto de su trabajo deshonesto, arribista, prepotente, déspota, corrupto y descarado. Los únicos culpables del fracaso electoral se encuentran en los partidos políticos, son todos los dirigentes que tienen el poder de decisión, quienes determinan quien será el candidato, quien manejará los recursos económicos que el pueblo les otorga vía impuestos en sus prerrogativas políticas, quienes desde los cargos que ostentan, hacen acuerdos oscuros para saquear los recursos públicos, para otorgar permisos de explotación de nuestros recursos naturales y humanos, quienes reforman las leyes para explotar a los trabajadores y exentar de impuestos a los grandes empresarios, en fin, son tantas las facturas que los políticos le deben al pueblo, que la lista no acabaría en esta columna.
Y por lo expresado, desde este espacio, les exijo a los políticos que se dejen de hipocresías, de mentiras, que limiten su ambición al producto honesto de su trabajo y dejen de saquear el erario público, que dejen de hacer acuerdos millonarios que devastan la naturaleza y la sociedad, que dejen de buscar culpables de sus derrotas y asuman la responsabilidad total de sus acciones, puesto que el pueblo ya está hasta la madre de mentiras, robos, saqueos y mentiras.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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