15
de Julio del 2010
¿Quién podrá defendernos?
Ante las actuales condiciones por las que atraviesa nuestra
sociedad y el comportamiento de los políticos, quienes
están más preocupados en mantener el poder y
con él seguir enriqueciéndose, olvidando sus
obligaciones legales en cuanto a su responsabilidad de lograr
mejoras sociales, quienes pagamos el salario de estos pésimos
trabajadores nos hacemos una pregunta muy importante ¿Quién
podrá solucionar estos problemas tan severos que nos
afectan en forma permanente?
La respuesta a esta pregunta no existe mientras quienes administran
los bienes públicos, incluida la recaudación
de impuestos y las leyes no tengan un céntimo de honestidad
y responsabilidad en el desempeño de sus funciones.
El grado de descomposición social es tal que en la
mayor parte del territorio nacional, el crimen organizado
ha sentado sus reales, llegando al límite de establecer
cuotas para permitir que ciertos negocios y empresas puedan
seguir operando; es decir, hoy en día, para poder establecer
un negocio, además de pagar todos los impuestos establecidos
en las leyes nacionales, estatales y municipales, se tiene
que pagar un impuesto extra, el cual no es otra cosa que un
seguro de vida, puesto que quien no lo cubra, corre el alto
riesgo, no sólo de perder el negocio, sino hasta la
vida, mientras tanto, quienes dicen gobernar se hacen de la
vista gorda y evaden su responsabilidad al permitir este tipo
de situaciones.
En la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos se establece la obligación ciudadana de participar
en el sostenimiento del gobierno, obligación que el
gobierno debe de corresponder con las obligaciones que el
mismo documento legal establece.
Entre las obligaciones que tiene el gobierno para con los
ciudadanos se encuentra asegurar y garantizar una condición
de vida digna para toda la población, acción
que incluye el derecho a gozar de libertades sociales que
no afecten a terceros, de un sistema de salud, de un sistema
educativo, de un sistema de seguridad que asegure la propiedad
privada y la integridad física de los habitantes de
la república mexicana, cosas que en la realidad no
se están cumpliendo y que se justifican de mil y un
maneras, pero nunca se solucionan, al grado de que los ciudadanos
no vemos lo duro sino lo tupido.
El principal problema que nos aqueja a los ciudadanos no es
en si la delincuencia, los factores que están afectando
a nuestra sociedad son varios, casi todos ellos promovidos
por los gobernantes y los políticos, con un sistema
educativo deficiente que promueve la ignorancia y la mediocridad,
con un sistema de impartición de justicia corrupto
hasta la médula, con administraciones gubernamentales
igualmente corruptas, con políticos nefastos que en
contubernio con los grandes capitales, promueven una cultura
de conformismo, de fanatismo y consumismo.
Una gran parte de la población nacional nos preguntamos
¿hasta cuándo veremos una luz al final del camino?
Una luz que nos permita vislumbrar la solución a tantos
problemas que nos afectan, una luz que permita ver una sociedad
educada, honesta, en la que la justicia y la razón
prevalezcan por sobre los intereses personales de un grupúsculo
de hipócritas ambiciosos que añoran el poder
para seguir explotando al pueblo.
Esa luz no la vamos a encontrar esperando que estos irresponsables
cambien de actitud, a ellos no les interesa el pueblo, tan
sólo su bienestar, por lo que somos nosotros los ciudadanos,
quienes debemos de emprender acciones correctivas, siendo
una de las primeras, poner un freno y un límite a los
grandes salarios que cobran los gobernantes y políticos,
salario que desquitan imponiendo aumentos en todo, creando
más impuestos y permitiendo la explotación del
pueblo, siendo que sus obligaciones legales expresan exactamente
lo contrario.
ES CUANTO
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