El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

24 de Julio del 2010

Ni Chana ni Juana
En lo que es una falta de respeto a la población, un descaro de las ambiciones personales de los personajes involucrados, incluyendo regidores, secretario general y todos los actores que han formado parte del elenco de la tragicomedia “Esta silla es mía”, quienes pagamos los salarios de esos ambiciones sin ombligo, padecemos los estragos de la fiebre de poder de unos cuantos personajes, que dicen estar comprometidos con el bienestar del pueblo.
Mientras los ambiciosos políticos se “desgarras las vestiduras” por salvar al municipio de Benito Juárez de la debacle total, los problemas sociales se acrecientan sin límite, los robos, los asaltos, la inseguridad crece a pasos agigantados, la basura se ha convertido en parte del atractivo turístico de Cancún, las calles nuevamente se están transformando en un paisaje lunar y la iluminación pública indica el destino que le espera a la población, sin que podamos vislumbrar un ápice de cordura entre los bandos en disputa.
Por un lado, doña Latifa, “La usurpadora”, en comparsa con algunos regidores, insistía en quedarse con el pastel a como dé lugar, argumentando interpretaciones legales a modo que no son otra cosa que pretextos sin sustento que nos permiten ver claramente las verdaderas intenciones de este grupo de bandidos disfrazados de “honestos” servidores públicos, quienes pretenden ocultar sus verdaderas intenciones de seguir hinchando sus cuentas bancarias a costa del bienestar del pueblo.
Por la otra parte, Jaime Hernández, “El desesperado”, comportándose como niño caprichoso, en comparsa con su “banda” municipal, por segunda ocasión rindió protesta sin valor legal, situación que les hace creer que ya tienen el poder municipal, al grado de atreverse a violar cerraduras de las instalaciones municipales para invadir y apoderarse de los espacios de gobierno, situación que, al igual que sus contrincantes, demuestra que su principal interés es el de apoderarse de la administración municipal sin importarle los requisitos que impone la ley y mucho menos el bienestar del pueblo, con ese tipo de acciones sólo demuestra su desesperación por hacerse del poder con intenciones nada claras en beneficio de la comunidad.
A pesar de que las dos bandas de malandrines políticos pretendan hacernos creer que sus acciones están encaminadas a garantizar la legalidad y con ello trabajar en bien de la población, con su comportamiento nos dicen claramente todo lo contrario, pues es importante tener muy presente que la administración municipal en disputa tiene un antecedente muy oscuro, plagado de irregularidades y desfalcos, situación que a un servidor le permite elucubrar algunos posibles motivos del actual conflicto político de nuestro municipio.
Para empezar, el hoy residente del Penal de Nayarit, Gregorio Sánchez Martínez, dejó un Ayuntamiento en banca rota, con severos problemas y con infinidad de compromisos ocultos que seguramente conocen las dos partes en disputa, motivo por el cual y tratando de aprovechar estas condiciones, quienes pretenden hacerse del poder, están muy claros en aprovechar al máximo la gran oportunidad para apoderarse de lo que ya no pudo concluir Gregorio Sánchez, en lo que resta de la administración fraudulenta, tan sólo recordemos que el pastor presidente reconoció que algunas empresas “aportaron apoyos externos” para obras municipales como contraprestación en la autorización de licencias de construcción y cambios de uso de suelo, todo un filón de oro sin comprobación pero con dinero real, que no pasó por la contabilidad del municipio.
En este orden de ideas y a pesar de que Jaime Hernández es quien debería de estar al frente del ayuntamiento, por disposición legal y debido a sus ansias de poder y desesperación irracional, los ciudadanos de Benito Juárez, debemos de exigir la intervención directa del gobierno estatal y del Congreso del Estado para dar solución definitiva al asunto, nombrando un Consejo Municipal que concluya esta administración, así como sentar el precedente de sancionar penal y políticamente a todos los involucrados en el caso, cosa que seguramente no sucederá porque ya sabemos cómo se cuecen las habas en materia política, ya que a pesar de todo lo que suceda y las flagrantes violaciones a las leyes (incluida la Constitución Federal), en México y en Quintana Roo, NO PASA NADA.
Es cuanto
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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