11
de Junio del 2010
Mucha lengua
Causa hilaridad escuchar algunas de las acciones de los gobernantes
de nuestro país en cuanto a la seguridad de los ciudadanos
y las medidas “fuertes” que toman en contra de
los delincuentes, caso particular, la reciente reforma al
código penal de Quintana Roo, en la que se impone como
sanción corporal, a quienes realicen o participen en
algún secuestro, desde 25 años de prisión
hasta la cadena perpetua.
Ja, ja, ja, que risa me da y no por la pena que a partir de
ahora se puede aplicar a quienes priven de la libertad a algún
ciudadano sino porque este tipo de reformas, indican la total
ignorancia t desprecio de los legisladores hacia con quienes
pagamos sus altísimos salarios, esto no es más
que una burla de las muchas que emiten este tipo de gentuza
contra el pueblo que deja de recibir el 30% de su salario,
ganado con el esfuerzo de una jornada extenuante, para que
con ese mismo 30% se paguen los salarios estratosféricos
a esta bola de abusivos e hipócritas.
Y si me refiero de esa manera a los legisladores no es por
otra cosa más que por la falta de respeto que tienen
al asegurar que con esa reforma la delincuencia reducirá
su afectación social, lo que un servidor considera
una total aberración, por lo que desde esta columna
les expreso a esos parásitos sociales que en lugar
de perder el tiempo modificando penas, mejor pónganse
a trabajar para crear leyes que castiguen con severidad a
funcionarios ineficientes, corruptos, promotores de la impunidad,
a saqueadores y todos aquellos que de una forma u otra mantienen
a la población secuestrada en un sistema gubernamental
obsoleto, podrido hasta la médula, explotador de las
necesidades básicas del pueblo, en fin, males hay muchos,
responsables son bastantes, casi todos ellos legisladores
que no se atreven a proponer leyes que castiguen a los bandidos
gobernantes y su séquito de lambiscones que se enriquecen
sin hacer nada, más que saquear las arcas públicas
y explotar al pueblo.
Los ciudadanos sabemos muy bien y muchos los hemos vivido
en carne propia, que el principal problema de nuestra sociedad
se llama CORRUPCIÓN, y también sabemos que esa
corrupción se promueve desde las más altas esferas
del poder, la impartición de justicia en México
es una farsa y en Quintana Roo se dan clases a nivel maestría
y doctorado; es decir, al más alto nivel en materia
de la venta de justicia al mejor postor. En Quintana Roo,
tristemente para la población, los ministerios públicos
y los jueces, se encuentran a la orden de Don Dinero, quien
pague más es quien tiene la razón, quien ofrezca
más beneficios personales a las autoridades gana el
juicio, ya sea en el ámbito civil o en el penal, las
autoridades de Quintana Roo se llevan una medalla de oro a
la ineficiencia, la ineptitud y la corrupción.
Así pues, las reformas que realicen los legisladores
no sirven para nada, son sólo patrañas electoreras
que pretenden deslumbrar a los electores, hacerles creer que
se preocupan por nuestro bienestar, por nuestra seguridad,
pero lo que no dicen es que a pesar de que se incrementen
las penas por determinados delitos, de nada sirven ya que
en la mayor parte de estos, nunca se detiene a los responsables
y cuando se realiza una detención, por lo regular es
de chivos expiatorios que permiten a las autoridades ocultar
su ineptitud y si no me creen, investiguen en la cárcel
de Cancún ¿Cuántos inocentes hay detenidos
por no tener dinero?
Pero lo más triste del caso es el hecho de que los
legisladores pretendan engañarnos con su hipocresía
justiciera, si en verdad estos personajes fueran honestos
y justos, empezarían por promover el desafuero de Hernán
Villatoro, quien intentó violentar sexualmente a una
compañera reportera y que gracias a su impunidad, perdón,
inmunidad legislativa, ahí sigue armando revueltas
para seguir colgado de la ubre. Otro caso es el que ha llegado
a niveles internacionales y que hasta la fecha no tiene solución
y quien sabe hasta cuándo la tenga, es la del holandés
Free Bronkhhorst, quien por haberse peleado con el hermano
del Diputado Alain Ferrat Mancera, sigue preso a pesar de
existir evidencias de que el extranjero actuó en defensa
propia, sin embargo, el orgullo mancillado de los Ferrat Mancera,
vale más que muchas fuentes de empleo que se han perdido
gracias a la imagen de ilegalidad que han proyectado las autoridades
estatales a nivel internacional.
En fin, casos y evidencias hay muchísimas, los ciudadanos
quintanarroenses sabemos o hemos vivido muchos de estos, en
los que la autoridad obedece al mejor postor, así que
para un servidor, las reformas legales a las penas, no son
más que pantallas para desviar la atención de
quienes pagamos los salarios de esos personajes. Considero
que para que se les reconozca valor y honestidad deben de
promover y aprobar una ley para la revocación del mandato,
la extinción del fuero en casos de sospecha, y la aplicación
de las leyes existentes, ya que para que queremos penas más
severas si no hay a quien aplicárselas, en Quintana
Roo y en México entero jamás se detiene a los
verdaderos culpables.
ES CUANTO
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