El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

11 de Junio del 2010

Mucha lengua

Causa hilaridad escuchar algunas de las acciones de los gobernantes de nuestro país en cuanto a la seguridad de los ciudadanos y las medidas “fuertes” que toman en contra de los delincuentes, caso particular, la reciente reforma al código penal de Quintana Roo, en la que se impone como sanción corporal, a quienes realicen o participen en algún secuestro, desde 25 años de prisión hasta la cadena perpetua.
Ja, ja, ja, que risa me da y no por la pena que a partir de ahora se puede aplicar a quienes priven de la libertad a algún ciudadano sino porque este tipo de reformas, indican la total ignorancia t desprecio de los legisladores hacia con quienes pagamos sus altísimos salarios, esto no es más que una burla de las muchas que emiten este tipo de gentuza contra el pueblo que deja de recibir el 30% de su salario, ganado con el esfuerzo de una jornada extenuante, para que con ese mismo 30% se paguen los salarios estratosféricos a esta bola de abusivos e hipócritas.
Y si me refiero de esa manera a los legisladores no es por otra cosa más que por la falta de respeto que tienen al asegurar que con esa reforma la delincuencia reducirá su afectación social, lo que un servidor considera una total aberración, por lo que desde esta columna les expreso a esos parásitos sociales que en lugar de perder el tiempo modificando penas, mejor pónganse a trabajar para crear leyes que castiguen con severidad a funcionarios ineficientes, corruptos, promotores de la impunidad, a saqueadores y todos aquellos que de una forma u otra mantienen a la población secuestrada en un sistema gubernamental obsoleto, podrido hasta la médula, explotador de las necesidades básicas del pueblo, en fin, males hay muchos, responsables son bastantes, casi todos ellos legisladores que no se atreven a proponer leyes que castiguen a los bandidos gobernantes y su séquito de lambiscones que se enriquecen sin hacer nada, más que saquear las arcas públicas y explotar al pueblo.
Los ciudadanos sabemos muy bien y muchos los hemos vivido en carne propia, que el principal problema de nuestra sociedad se llama CORRUPCIÓN, y también sabemos que esa corrupción se promueve desde las más altas esferas del poder, la impartición de justicia en México es una farsa y en Quintana Roo se dan clases a nivel maestría y doctorado; es decir, al más alto nivel en materia de la venta de justicia al mejor postor. En Quintana Roo, tristemente para la población, los ministerios públicos y los jueces, se encuentran a la orden de Don Dinero, quien pague más es quien tiene la razón, quien ofrezca más beneficios personales a las autoridades gana el juicio, ya sea en el ámbito civil o en el penal, las autoridades de Quintana Roo se llevan una medalla de oro a la ineficiencia, la ineptitud y la corrupción.
Así pues, las reformas que realicen los legisladores no sirven para nada, son sólo patrañas electoreras que pretenden deslumbrar a los electores, hacerles creer que se preocupan por nuestro bienestar, por nuestra seguridad, pero lo que no dicen es que a pesar de que se incrementen las penas por determinados delitos, de nada sirven ya que en la mayor parte de estos, nunca se detiene a los responsables y cuando se realiza una detención, por lo regular es de chivos expiatorios que permiten a las autoridades ocultar su ineptitud y si no me creen, investiguen en la cárcel de Cancún ¿Cuántos inocentes hay detenidos por no tener dinero?
Pero lo más triste del caso es el hecho de que los legisladores pretendan engañarnos con su hipocresía justiciera, si en verdad estos personajes fueran honestos y justos, empezarían por promover el desafuero de Hernán Villatoro, quien intentó violentar sexualmente a una compañera reportera y que gracias a su impunidad, perdón, inmunidad legislativa, ahí sigue armando revueltas para seguir colgado de la ubre. Otro caso es el que ha llegado a niveles internacionales y que hasta la fecha no tiene solución y quien sabe hasta cuándo la tenga, es la del holandés Free Bronkhhorst, quien por haberse peleado con el hermano del Diputado Alain Ferrat Mancera, sigue preso a pesar de existir evidencias de que el extranjero actuó en defensa propia, sin embargo, el orgullo mancillado de los Ferrat Mancera, vale más que muchas fuentes de empleo que se han perdido gracias a la imagen de ilegalidad que han proyectado las autoridades estatales a nivel internacional.
En fin, casos y evidencias hay muchísimas, los ciudadanos quintanarroenses sabemos o hemos vivido muchos de estos, en los que la autoridad obedece al mejor postor, así que para un servidor, las reformas legales a las penas, no son más que pantallas para desviar la atención de quienes pagamos los salarios de esos personajes. Considero que para que se les reconozca valor y honestidad deben de promover y aprobar una ley para la revocación del mandato, la extinción del fuero en casos de sospecha, y la aplicación de las leyes existentes, ya que para que queremos penas más severas si no hay a quien aplicárselas, en Quintana Roo y en México entero jamás se detiene a los verdaderos culpables.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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