El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

23 de Junio del 2010

Inteligencia Militar

A poco más de un año al frente de la Dirección de Seguridad Pública Municipal el General Urbano Pérez Bañuelos, sin hacer mucho ruido, está demostrando para que fue enviado a este destino turístico.
Las críticas al trabajo del general, como Director de Seguridad Pública, son muchas y muy variadas, sin embargo y en mi particular forma de ver las cosas, Don Urbano ha hecho un trabajo bastante efectivo a pesar de todas las quejas de la ciudadanía, así como el aumento en los índices de inseguridad, situaciones que no se podrán corregir sino hasta que Pérez Bañuelos haya terminado con la labor que le fue encomendada desde los más altos mandos militares.
Podemos comentar que durante el año que este General ha estado al frente de la seguridad de Benito Juárez, las cosas no han cambiado, sin embargo y ante las últimas evidencias, la cosa no es tan sencilla para opinar, recordemos que el paquete que le dieron no es nada fácil pues tomo posesión de una institución totalmente infiltrada por el crimen organizado, Pérez Bañuelos es el tercero de los militares que se integra a la corporación con la intención de lograr sanearla y al parecer, su trabajo ya empezó a dar frutos.
Recordemos que en junio de 2006, el coronel Wilfrido Flores Saucedo y su escolta, Alejandro Morales Xicoténcatl fueron asesinados, el militar retirado fungía como Jefe del Estado Mayor de la Policía Municipal y durante su gestión logró determinar varios centros de delincuencia, información que enviaba a los altos mandos militares, en lo que fue el inicio de las labores de inteligencia en este destino turístico, este crimen nunca fue esclarecido y entre los rumores que corrieron estuvo el de que Flores Saucedo había notificado a la central policiaca sobre la persecución de que era objeto, sin embargo en un segundo contacto con la corporación comentó que quienes les perseguían eran elementos de la misma dirección y por lo tanto se eliminaba la alerta, situación que no se puede comprobar pero que permite hacer muchas conjeturas.
En lo que al parecer fue un segundo intento del ejército por controlar el avance de la delincuencia en el Norte de Quintana Roo, el General Retirado Mauro Enrique Tello Quiñones ni siquiera tuvo la oportunidad de tomar formalmente el cargo de Director de Seguridad Pública ya que momentos después de que el entonces Presidente Municipal, Gregorio Sánchez Martínez, lo presentara en una reunión de funcionarios municipales, Tello Quiñones desapareció junto con su escolta Tulio Cesar Román Zuñiga y con quien fungió como su guía en la ciudad, Juan Domínguez Sánchez, este último sobrino de Gregorio Sánchez Martínez. Cabe destacar que el general asesinado el dos de febrero de 2009 tenia implantado un chip localizador en uno de sus brazos, mismo que fue extraído por los asesinos, situación que hace conjeturar que Tello Quiñones era un elemento de importancia dentro del Sistema de Seguridad Nacional y que quienes lo asesinaron lo sabían muy bien.
Dos intentos fallidos, dos experiencias muy dolorosas para el Ejercito Nacional, bajas importantes que lograron ubicar muy claramente el problema severo que se vive en el Norte de Quintana Roo y la designación de Urbano Pérez Bañuelos como Director de Seguridad Pública, quien después de un largo año de aparente inactividad está dando los resultados que le fueron solicitados por los altos mandos que lo enviaron, ya que la detención de los nueve sicarios, quienes han dado a conocer “pelos y señales” de las actividades del crimen organizado, demuestran que aunque los regidores brinquen, salten y hasta pataleen o que un comunicador radial se le vaya a la yugular por la falta de entrega de un plan de trabajo, el General Urbano Pérez Bañuelos está demostrando que es un militar de alta escuela y no un improvisado en materia de seguridad.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com



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