23
de Junio del 2010
Inteligencia Militar
A poco más de un año al frente de la Dirección
de Seguridad Pública Municipal el General Urbano Pérez
Bañuelos, sin hacer mucho ruido, está demostrando
para que fue enviado a este destino turístico.
Las críticas al trabajo del general, como Director
de Seguridad Pública, son muchas y muy variadas, sin
embargo y en mi particular forma de ver las cosas, Don Urbano
ha hecho un trabajo bastante efectivo a pesar de todas las
quejas de la ciudadanía, así como el aumento
en los índices de inseguridad, situaciones que no se
podrán corregir sino hasta que Pérez Bañuelos
haya terminado con la labor que le fue encomendada desde los
más altos mandos militares.
Podemos comentar que durante el año que este General
ha estado al frente de la seguridad de Benito Juárez,
las cosas no han cambiado, sin embargo y ante las últimas
evidencias, la cosa no es tan sencilla para opinar, recordemos
que el paquete que le dieron no es nada fácil pues
tomo posesión de una institución totalmente
infiltrada por el crimen organizado, Pérez Bañuelos
es el tercero de los militares que se integra a la corporación
con la intención de lograr sanearla y al parecer, su
trabajo ya empezó a dar frutos.
Recordemos que en junio de 2006, el coronel Wilfrido Flores
Saucedo y su escolta, Alejandro Morales Xicoténcatl
fueron asesinados, el militar retirado fungía como
Jefe del Estado Mayor de la Policía Municipal y durante
su gestión logró determinar varios centros de
delincuencia, información que enviaba a los altos mandos
militares, en lo que fue el inicio de las labores de inteligencia
en este destino turístico, este crimen nunca fue esclarecido
y entre los rumores que corrieron estuvo el de que Flores
Saucedo había notificado a la central policiaca sobre
la persecución de que era objeto, sin embargo en un
segundo contacto con la corporación comentó
que quienes les perseguían eran elementos de la misma
dirección y por lo tanto se eliminaba la alerta, situación
que no se puede comprobar pero que permite hacer muchas conjeturas.
En lo que al parecer fue un segundo intento del ejército
por controlar el avance de la delincuencia en el Norte de
Quintana Roo, el General Retirado Mauro Enrique Tello Quiñones
ni siquiera tuvo la oportunidad de tomar formalmente el cargo
de Director de Seguridad Pública ya que momentos después
de que el entonces Presidente Municipal, Gregorio Sánchez
Martínez, lo presentara en una reunión de funcionarios
municipales, Tello Quiñones desapareció junto
con su escolta Tulio Cesar Román Zuñiga y con
quien fungió como su guía en la ciudad, Juan
Domínguez Sánchez, este último sobrino
de Gregorio Sánchez Martínez. Cabe destacar
que el general asesinado el dos de febrero de 2009 tenia implantado
un chip localizador en uno de sus brazos, mismo que fue extraído
por los asesinos, situación que hace conjeturar que
Tello Quiñones era un elemento de importancia dentro
del Sistema de Seguridad Nacional y que quienes lo asesinaron
lo sabían muy bien.
Dos intentos fallidos, dos experiencias muy dolorosas para
el Ejercito Nacional, bajas importantes que lograron ubicar
muy claramente el problema severo que se vive en el Norte
de Quintana Roo y la designación de Urbano Pérez
Bañuelos como Director de Seguridad Pública,
quien después de un largo año de aparente inactividad
está dando los resultados que le fueron solicitados
por los altos mandos que lo enviaron, ya que la detención
de los nueve sicarios, quienes han dado a conocer “pelos
y señales” de las actividades del crimen organizado,
demuestran que aunque los regidores brinquen, salten y hasta
pataleen o que un comunicador radial se le vaya a la yugular
por la falta de entrega de un plan de trabajo, el General
Urbano Pérez Bañuelos está demostrando
que es un militar de alta escuela y no un improvisado en materia
de seguridad.
ES CUANTO
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