29
de Junio del 2010
Cuotas Ilegales
Como cada año, una de las más polémicas
acciones educativas es el cobro de las mal llamadas cuotas
voluntarias, una acción que los funcionarios de la
Secretaria de Educación y directivos escolares justifican
con un reglamento que viola el artículo 3º Constitucional;
por lo que en palabras claras, cobrar cuotas escolares en
los planteles de educación oficiales no sólo
es un abuso, sino es un DELITO.
Autoridades educativas pretenden justificar que las aportaciones
“voluntarias” son necesarias para el mantenimiento
de los planteles escolares, sin embargo, estas mismas autoridades
caen el los supuestos contemplados en las fracciones III,
VI y VII del artículo 7 de la Ley Federal de Responsabilidades
de los Servidores Públicos, al provocar una afectación
económica a la sociedad, puesto que la gratuidad educativa
es muy clara en la fracción IV del inciso C del Artículo
3º Constitucional, que a la letra dice: Toda la educación
que el estado imparta será GRATUITA.
Por su parte, quienes también violan el artículo
3º Constitucional y la Ley General de Educación,
son los propios Diputados, quienes en una muestra del desprecio
que tienen hacia el pueblo, al momento de autorizar el presupuesto
de egresos de la federación, NO cumplen con lo estipulado
en el artículo 25 de la Ley General de Educación,
el cual estipula en forma muy clara que: El monto anual que
el Estado -Federación, entidades federativas y municipios-,
destine al gasto en educación pública y en los
servicios educativos, no podrá ser menor a ocho por
ciento del producto interno bruto del país, situación
que desde siempre NO se Cumple, constituyendo un delito que
debería ser castigado, pero como dichos funcionarios
gozan de impunidad, lo más fácil es cargarla
la mano a la ciudadanía, autorizando el cobro ilegal
de cuotas escolares.
Además e independientemente de las ilegalidades que
cometen los Legisladores y Funcionarios de la Secretaría
de Educación Pública, en las diferentes escuelas
una constante con las cuotas escolares es la malversación
de los fondos, pues mediante el contubernio del director de
la escuela con el presidente de la sociedad de padres de familia
y el tesorero de la misma, las aportaciones obligatorias son
utilizadas para beneficio personal de estos tres personajes,
con sus muy honrosas y escasas excepciones, situación
que además de la ilegalidad por la exigencia del cobro
de las cuotas, representa un fraude, acción que esta
tipificada como delito penal, pero que debido a que no existe
una formalidad legal, no existe una personalidad jurídica
bien definida, muchos directivos y representantes de padres
de familia se han enriquecido con el saqueo de las cuotas
escolares.
Hoy en día, ante un panorama social bastante deprimido,
con un alto grado de descomposición social en el que
quienes llevan la peor parte son los niños y los jóvenes,
quienes al ser limitados en el acceso escolar, por la ambición
de unos cuantos, se convierten en presa fácil de la
delincuencia y los vicios, situación que es urgente
corregir, si en verdad queremos una mejor sociedad, más
justa.
Las mal llamadas cuotas “voluntarias” no son más
que un fraude total contra la población, puesto que
en la gran mayoría de las escuelas, el dinero que se
recauda por este ilegal cobro termina en los bolsillos de
los directores y los presidentes y tesoreros de las sociedades
de padres de familia, aunque las autoridades educativas expresen
lo contrario.
El pueblo trabajador, la clase más desprotegida de
la sociedad, además de ser explotada por los voraces
empresarios, con este tipo de prácticas gubernamentales
también son explotados por quienes deberían
de velar por su bienestar y el equilibrio social, incumplimiento
que debería de ser motivo de sanciones y despidos de
esos funcionarios públicos.
Por último, podemos comentar que esta situación
también viola la fracción II del artículo
3º Constitucional, en la que se consigna que: El criterio
que orientará a la educación se basará
en los resultados del progreso científico, luchará
contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los
fanatismos y los prejuicios, cosa que al impedir el acceso
universal a la educación, se promueve y por lo tanto
es un delito que cometen los directivos escolares, los integrantes
de las sociedades de padres de familia de las escuelas y que
permiten y promueven los funcionarios de la Secretaría
de Educación,
ES CUANTO.
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