El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

01 de Marzo de 2010

Una más de taxistas


La voracidad de los taxistas de Cancún no tiene límites y las autoridades les toleran todo tipo de arbitrariedades que afectan a la sociedad y al turismo.
Desde la creación del Sindicato de Taxistas “Andrés Quintana Roo”, los abusos de este gremio han sido la constante de su actuación, tanto entre sus agremiados como con la población y el turismo, mientras que las autoridades de gobierno se hacen de la vista gorda permitiendo todo tipo de manifestaciones y arbitrariedades con la intención de mantener el coto de poder que significa el control del gremio.
La población padece a diario abusos por parte de muchos de los taxistas, tanto en lo que se refiere al cobro por su servicio, como el desprecio mediante la selección de pasajeros y rutas, amén del servicio colectivo que es costumbre cotidiana de estos servidores públicos, quienes aprovechan la necesidad de transportación para que en un solo viaje realicen dos o tres servicios.
Las concesiones que les otorga el gobierno del estado mediante el otorgamiento de placas es otra de las arbitrariedades que son permanentes puesto que existen choferes con muchos años de servicio, que esperan con paciencia ser beneficiados con una concesión que se maneja desde el interior mismo del sindicato, situación que ha dado lugar a una corrupción descarada e impune, pues mientras que unos tienen que esperar muchos años para poder lograr tener una placa para trabajar, muchos de los socios, principalmente los dirigentes del sindicato, tienen concesiones a diestra y siniestra a nombre de familiares, caso particular el actual secretario general, quien entre él, su esposa e hijos, tienen alrededor de 10 concesiones.
Otra más de las características del sindicato de taxista es la ambición desmedida para controlar completamente el servicio, al bloquear a cualquiera que se atreva a iniciar un negocio de transportación o bien contra sus colegas de Isla Mujeres, quienes debido al crecimiento de Cancún han visto disminuido su espacio de trabajo en cada ampliación del fundo legal de Cancún, cosa que los taxistas de Cancún han aprovechado para apoderarse de todo el territorio, dejando sin oportunidades a los taxistas de la zona continental del municipio vecino, al grado de tener confrontaciones en las que muchos trabajadores del volante han sido agredidos sin mayor razón que la de sentirse dueños y señores de las vías públicas.
Y ni que decir de la forma de conducir de muchos de los taxistas de Cancún, quienes se destacan por ser una amenazas para los automovilistas y sus mismos pasajeros, quienes padecemos las consecuencias de su desesperación por completar la liquidación, por lo que es común, en cada semáforo escuchar el claxon insistente de estos cafres apresurando a quienes están haciendo su alto delante de ellos. Otra agresión de los taxistas contra los conductores son sus paradas bruscas para levantar pasaje, situación que ha provocado muchos accidentes, los cuales cuando ocurren, el infortunado que tiene un percance con alguno de ellos, lo primero que siente al pasar el susto del accidente, es la presión de varios taxistas que acuden a apoyar a su compañero, generando una sensación de linchamiento.
El abuso de los taxistas no tiene límite, ellos creen ser dueños del servicio público que les concesiona el gobierno, al grado de hacer manifestaciones y bloqueos el día, la hora y en el lugar que les venga en gana, casos hay muchos, así como el mencionado contra los taxistas de Isla Mujeres, como contra las cooperativas que dan el servicio a las colonias irregulares a las que no llegan los taxistas y ahora, hasta contra los hoteles o mejor dicho contra los turistas de la zona hotelera.
La participación del líder de los taxistas de Cancún en el bloqueo del hotel Royal Sands demuestra la total impunidad que tiene esta agrupación, gracias al apoyo político que le dan al PRI en tiempos electorales, sin importar la de por sí ya deteriorada imagen de nuestro destino turístico, gracias a otro aliado del PRI, el diputado local Alain Ferrat Mancera y su hermano peleonero, por lo que ya es necesario poner un alto a este tipo de situaciones que están acabando con lo poco que le queda a Cancún como destino turístico.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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