19
de Marzo de 2010
Ni para donde
Hoy, más que nunca los habitantes de esta hermosa y
devastada nación padecemos muchos males que se creía
que sólo existían en la fantasía de escritores
y productores cinematográficos, las condiciones vida
de la sociedad entera, cada día son más criticas,
mientras que quienes tienen la responsabilidad de corregir
esas anomalías sólo se preocupan por mantenerse
en el poder para seguir enriqueciéndose a manos llenas.
El gran avance, irrefrenable del crimen organizado, la severa
crisis económica, la pérdida de empleos, el
incremento de precios e impuestos y la total impunidad para
delincuentes y funcionarios son algunos de los males que tienen
a nuestra sociedad por la calle de la amargura, mientras que
los políticos diseñan sus estrategias electorales
para lograr el botín de este año.
Ante estas situaciones, algo muy preocupante es el hecho de
que ante las condiciones actuales de nuestra sociedad, en
el panorama electoral no presenta ninguna opción que
pudiera iniciar los cambios que se requieren para que podamos
acceder a mejores niveles de vida, puesto que las opciones
que se presentan, ninguna tiene como candidato a la gubernatura
de Quintana Roo, a una persona que pueda tener los tamaños
y la capacidad para promover las reformas de gobierno que
puedan dar alguna luz de esperanza para los ciudadanos.
Mientras que los políticos sigan empecinados en seguir
mintiéndonos y en simular honestidad, mientras hacen
sus acuerdos ocultos, la sociedad seguirá padeciendo
estos males, cada día con mayor severidad, motivo por
el cual, quienes aquí vivimos, tenemos la obligación
de analizar a fondo cada uno de los problemas y plantear soluciones
en las que formemos parte integrante de ellas; es decir, los
ciudadanos no podemos seguir esperando un milagro por parte
de los políticos y los gobernantes, ellos han demostrado
con creces que su interés no está en mejorar
la vida del pueblo, motivo por el cual ya es hora de hacer
oír nuestra voz y hacer cumplir las leyes, empezando
por aplicarlas a todos aquellos funcionarios corruptos, incluyendo
a los legisladores.
No es posible que un país que en 1917, promulgó
una Constitución de las más avanzadas en materia
social, hoy, a casi 100 años, haya retrocedido a condiciones
totalmente aberrantes, que permanezca en el atraso, en el
abandono, en la negligencia y la corrupción sin límite,
mientras que a los largo de todo ese tiempo, la mayor parte
de los países del mundo progresaron, unos con severas
dificultades y otros un poco menos problemático, pero
al fin y al cabo progresaron y los mexicanos no sólo
no avanzamos, sino que hemos retrocedido.
El sistema político ya terminó su ciclo de vida,
ya demostró con evidencias muy lamentables para el
pueblo, que en el país se requieren cambios sustanciales,
cambios en los que la población pueda lograr alcanzar
niveles de vida dignos, con una seguridad social que garantice
un excelente nivel académico en las escuelas, el cuidado
a la salud mediante un sistema de salud eficiente, eficaz
y oportuno, así como la seguridad de un empleo.
Pero como a los gobernantes del México de hoy, no les
interesa que el pueblo se instruya, que viva bien y que tenga
la seguridad de un ingreso económico suficiente para
cubrir sus necesidades, no queda de otra que empezar a actuar,
empezar a exigir los cambios radicales en la administración
pública, en la impartición de justicia y en
la representación ciudadana en los Congresos Legislativos.
Los ciudadanos debemos de comprender con claridad que nadie
de los que hoy ostentan el poder público va a dar soluciones
justas y equitativas, sabemos muy bien que los candidatos
a suceder a los actuales gobernantes, no representan un medio
de solución, que esos que dicen estar preocupados por
mejorar nuestras condiciones de vida ya tienen compromisos
con los poderosos y con los intereses ocultos del sistema
y es por ello que si continuamos en el mismo tenor, de quejarnos
de todo y de todos, pero no ponemos un hasta aquí a
los responsables de la debacles social de nuestra nación
y de nuestro estado, las cosas seguirán igual o peor,
pero jamás mejoraran, jamás podremos progresar,
así que, estimable lector, le invito a reflexionar
sobre su intención del voto, paremos en seco a los
hipócritas, a los fementidos y a los ignorantes gobernantes
y legisladores, quienes con total deprecio hacia el pueblo
que les paga sus salario, hacen y deshacen a sus anchas, mientras
que en México entero no pasa nada, Juan Pueblo paga
y se ríe.
ES CUANTO
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