El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

19 de Marzo de 2010

Ni para donde
Hoy, más que nunca los habitantes de esta hermosa y devastada nación padecemos muchos males que se creía que sólo existían en la fantasía de escritores y productores cinematográficos, las condiciones vida de la sociedad entera, cada día son más criticas, mientras que quienes tienen la responsabilidad de corregir esas anomalías sólo se preocupan por mantenerse en el poder para seguir enriqueciéndose a manos llenas.
El gran avance, irrefrenable del crimen organizado, la severa crisis económica, la pérdida de empleos, el incremento de precios e impuestos y la total impunidad para delincuentes y funcionarios son algunos de los males que tienen a nuestra sociedad por la calle de la amargura, mientras que los políticos diseñan sus estrategias electorales para lograr el botín de este año.
Ante estas situaciones, algo muy preocupante es el hecho de que ante las condiciones actuales de nuestra sociedad, en el panorama electoral no presenta ninguna opción que pudiera iniciar los cambios que se requieren para que podamos acceder a mejores niveles de vida, puesto que las opciones que se presentan, ninguna tiene como candidato a la gubernatura de Quintana Roo, a una persona que pueda tener los tamaños y la capacidad para promover las reformas de gobierno que puedan dar alguna luz de esperanza para los ciudadanos.
Mientras que los políticos sigan empecinados en seguir mintiéndonos y en simular honestidad, mientras hacen sus acuerdos ocultos, la sociedad seguirá padeciendo estos males, cada día con mayor severidad, motivo por el cual, quienes aquí vivimos, tenemos la obligación de analizar a fondo cada uno de los problemas y plantear soluciones en las que formemos parte integrante de ellas; es decir, los ciudadanos no podemos seguir esperando un milagro por parte de los políticos y los gobernantes, ellos han demostrado con creces que su interés no está en mejorar la vida del pueblo, motivo por el cual ya es hora de hacer oír nuestra voz y hacer cumplir las leyes, empezando por aplicarlas a todos aquellos funcionarios corruptos, incluyendo a los legisladores.
No es posible que un país que en 1917, promulgó una Constitución de las más avanzadas en materia social, hoy, a casi 100 años, haya retrocedido a condiciones totalmente aberrantes, que permanezca en el atraso, en el abandono, en la negligencia y la corrupción sin límite, mientras que a los largo de todo ese tiempo, la mayor parte de los países del mundo progresaron, unos con severas dificultades y otros un poco menos problemático, pero al fin y al cabo progresaron y los mexicanos no sólo no avanzamos, sino que hemos retrocedido.
El sistema político ya terminó su ciclo de vida, ya demostró con evidencias muy lamentables para el pueblo, que en el país se requieren cambios sustanciales, cambios en los que la población pueda lograr alcanzar niveles de vida dignos, con una seguridad social que garantice un excelente nivel académico en las escuelas, el cuidado a la salud mediante un sistema de salud eficiente, eficaz y oportuno, así como la seguridad de un empleo.
Pero como a los gobernantes del México de hoy, no les interesa que el pueblo se instruya, que viva bien y que tenga la seguridad de un ingreso económico suficiente para cubrir sus necesidades, no queda de otra que empezar a actuar, empezar a exigir los cambios radicales en la administración pública, en la impartición de justicia y en la representación ciudadana en los Congresos Legislativos.
Los ciudadanos debemos de comprender con claridad que nadie de los que hoy ostentan el poder público va a dar soluciones justas y equitativas, sabemos muy bien que los candidatos a suceder a los actuales gobernantes, no representan un medio de solución, que esos que dicen estar preocupados por mejorar nuestras condiciones de vida ya tienen compromisos con los poderosos y con los intereses ocultos del sistema y es por ello que si continuamos en el mismo tenor, de quejarnos de todo y de todos, pero no ponemos un hasta aquí a los responsables de la debacles social de nuestra nación y de nuestro estado, las cosas seguirán igual o peor, pero jamás mejoraran, jamás podremos progresar, así que, estimable lector, le invito a reflexionar sobre su intención del voto, paremos en seco a los hipócritas, a los fementidos y a los ignorantes gobernantes y legisladores, quienes con total deprecio hacia el pueblo que les paga sus salario, hacen y deshacen a sus anchas, mientras que en México entero no pasa nada, Juan Pueblo paga y se ríe.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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