22
de Marzo de 2010
Ciegos y sordos ambiciosos
La crisis económica que afecta a nuestro país
no tiene como origen principal la debacle económica
de los Estados Unidos, esta se debe principalmente a las políticas
sociales más enfocadas en los beneficios electorales
que en el progreso de la nación.
Llenos de discursos oficiales en los que se expresan los altos
compromisos de los gobernantes y legisladores para hacer de
nuestra patria un mejor lugar para vivir, los programas sociales
de México siempre han tenido como fin último
la producción de votos a favor de los partidos políticos,
olvidando por completo que lo que más que requiere
la población es la seguridad de un ingreso económico
seguro y permanente y no las migajas que en tiempos electorales
se reparten a diestra y siniestra, para hacernos creer que
quienes pretenden ocupar los cargos de elección popular
están muy preocupados por el bienestar del pueblo.
En un país donde la riqueza natural abunda, las políticas
económicas del gobierno olvidan por completo las acciones
básicas para que todos los habitantes puedan acceder
a mejores niveles de vida, a la obtención de un trabajo
seguro y bien remunerado, a la seguridad social indispensable
para conservar la salud, a un nivel educativo que logre ser
la palanca del desarrollo social y familiar.
Muestra de lo anterior es la declaración de Carmen
Pagés, economista del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), en su informe sobre la investigación de productividad
en los países de América Latina y el Caribe,
quien reconoce que si bien, las políticas en materia
social han tenido muchos logros, el combate a la pobreza seguirá
siendo inútil si los gobiernos de estos países
no modifican su proyecto económico.
Particularmente en México, urge que los gobiernos federal,
estatales y municipales entiendan de una vez por todas que
el sector primario de la economía es el más
importante y que reactivando la producción del campo
se puede iniciar la recuperación económica que
tan urgentemente requiere la nación, con ello, millones
de mexicanos tendrían la oportunidad de tener un trabajo
seguro, produciendo alimentos que ahora se importan del extranjero.
Muestra de la falta de visión económica de los
gobernantes es el caso de Quintana Roo, estado en el que hasta
hace poco más de 40 años, la economía
se sustentaba en las importaciones que se realizaban mediante
la figura de Zona Libre la cual se aplicaba en Chetumal. Desde
el inicio del desarrollo turístico de Cancún
y la eliminación de la zona libre, la política
económica del estado se ha centrado únicamente
en proyectos turísticos, olvidando por completo que
esta actividad puede dar beneficios a toda la población,
principalmente la rural puesto que el servicio turístico
genera una gran necesidad de abastecimiento de alimentos,
los cuales desde siempre, han sido traídos de otras
partes de la república, situación que ha impedido
que el sector agrícola y ganadero se Quintana Roo este
paralizado por completo.
Nuestros campesinos se dedican más a la producción
destinada al autoconsumo, puesto que hasta la fecha ningún
gobierno estatal se ha preocupado por implementar un verdadero
programa de producción para satisfacer los grandes
requerimientos de los desarrollos turísticos.
Quintana Roo es un estado que depende alimentariamente de
otros estados a pesar de que en su geografía existen
vastas extensiones de tierra que pueden ser explotadas para
cubrir muchas de estas necesidades así como para atender
al sector turístico, sin embargo la indolencia y ambición
desmedida de sus gobernantes, tiene completamente olvidado
al sector primario de la economía, así que en
la próxima sucesión gubernamental, si en verdad
queremos que nuestra sociedad y nuestro estado inicie su recuperación
económica debemos de exigirle a los candidatos que
icluyan como una prioridad urgente, la activación del
campo quintanarroense, porque honestamente, a la población
no le hacen falta más desarrollos turísticos
que sigan depredando nuestra riqueza natural, así como
tampoco necesitamos limosnas electorales como son las despensas,
los donativos y apoyos económicos de unos días
o la compra de votos, a los ciudadanos nos hace falta la seguridad
en el empleo, un sistema de salud eficiente y una educación
de alto nivel académico, por lo que me surge una pregunta
¿será que alguno de los suspirantes sea capaz
de comprometerse y cumplir con satisfacer estas necesidades
sociales?
ES CUANTO
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