El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

22 de Marzo de 2010

Ciegos y sordos ambiciosos
La crisis económica que afecta a nuestro país no tiene como origen principal la debacle económica de los Estados Unidos, esta se debe principalmente a las políticas sociales más enfocadas en los beneficios electorales que en el progreso de la nación.
Llenos de discursos oficiales en los que se expresan los altos compromisos de los gobernantes y legisladores para hacer de nuestra patria un mejor lugar para vivir, los programas sociales de México siempre han tenido como fin último la producción de votos a favor de los partidos políticos, olvidando por completo que lo que más que requiere la población es la seguridad de un ingreso económico seguro y permanente y no las migajas que en tiempos electorales se reparten a diestra y siniestra, para hacernos creer que quienes pretenden ocupar los cargos de elección popular están muy preocupados por el bienestar del pueblo.
En un país donde la riqueza natural abunda, las políticas económicas del gobierno olvidan por completo las acciones básicas para que todos los habitantes puedan acceder a mejores niveles de vida, a la obtención de un trabajo seguro y bien remunerado, a la seguridad social indispensable para conservar la salud, a un nivel educativo que logre ser la palanca del desarrollo social y familiar.
Muestra de lo anterior es la declaración de Carmen Pagés, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su informe sobre la investigación de productividad en los países de América Latina y el Caribe, quien reconoce que si bien, las políticas en materia social han tenido muchos logros, el combate a la pobreza seguirá siendo inútil si los gobiernos de estos países no modifican su proyecto económico.
Particularmente en México, urge que los gobiernos federal, estatales y municipales entiendan de una vez por todas que el sector primario de la economía es el más importante y que reactivando la producción del campo se puede iniciar la recuperación económica que tan urgentemente requiere la nación, con ello, millones de mexicanos tendrían la oportunidad de tener un trabajo seguro, produciendo alimentos que ahora se importan del extranjero.
Muestra de la falta de visión económica de los gobernantes es el caso de Quintana Roo, estado en el que hasta hace poco más de 40 años, la economía se sustentaba en las importaciones que se realizaban mediante la figura de Zona Libre la cual se aplicaba en Chetumal. Desde el inicio del desarrollo turístico de Cancún y la eliminación de la zona libre, la política económica del estado se ha centrado únicamente en proyectos turísticos, olvidando por completo que esta actividad puede dar beneficios a toda la población, principalmente la rural puesto que el servicio turístico genera una gran necesidad de abastecimiento de alimentos, los cuales desde siempre, han sido traídos de otras partes de la república, situación que ha impedido que el sector agrícola y ganadero se Quintana Roo este paralizado por completo.
Nuestros campesinos se dedican más a la producción destinada al autoconsumo, puesto que hasta la fecha ningún gobierno estatal se ha preocupado por implementar un verdadero programa de producción para satisfacer los grandes requerimientos de los desarrollos turísticos.
Quintana Roo es un estado que depende alimentariamente de otros estados a pesar de que en su geografía existen vastas extensiones de tierra que pueden ser explotadas para cubrir muchas de estas necesidades así como para atender al sector turístico, sin embargo la indolencia y ambición desmedida de sus gobernantes, tiene completamente olvidado al sector primario de la economía, así que en la próxima sucesión gubernamental, si en verdad queremos que nuestra sociedad y nuestro estado inicie su recuperación económica debemos de exigirle a los candidatos que icluyan como una prioridad urgente, la activación del campo quintanarroense, porque honestamente, a la población no le hacen falta más desarrollos turísticos que sigan depredando nuestra riqueza natural, así como tampoco necesitamos limosnas electorales como son las despensas, los donativos y apoyos económicos de unos días o la compra de votos, a los ciudadanos nos hace falta la seguridad en el empleo, un sistema de salud eficiente y una educación de alto nivel académico, por lo que me surge una pregunta ¿será que alguno de los suspirantes sea capaz de comprometerse y cumplir con satisfacer estas necesidades sociales?
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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