El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

30 de Marzo de 2010

La paja en el ojo ajeno

Ante la declaración del obispo de la prelatura Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo en la que acusa al SNTE como un organismo defensor de pederastas y abusadores sexuales, a un servidor le queda claro que como buen ser humano más corriente que común, este prelado pretende ocultar las realidades de su iglesia, considerando a esta como la organización de seres humanos que hace uso de la religión para beneficios personales, para satisfacer las ambiciones terrenales de sus dirigentes, dejando a un lado las magnificas enseñanzas de Jesucristo.
Para un servidor, esta declaración del señor Elizondo no es otra cosa que una justificación muy a la mexicana, particularmente en el ámbito político, práctica utilizada por quienes no tienen un planteamiento real de soluciones a los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad, práctica que ante el privilegio de los intereses personales y grupales de quienes ostentan el poder pretende ocultar la triste realidad de las instituciones, así como su desmedida ambición, haciendo uso de la ignorancia que promueven desde sus más altos ordenes jerárquicos.
Con esto, en ningún momento pretendo defender los abusos sexuales que se cometen en el ámbito educativo, los cuales en su gran mayoría han sido solapados por la sección XXV del SNTE al proteger a los maestros que incurren es esa deleznable práctica que afecta gravemente a nuestra sociedad, particularmente a nuestros pequeños, quienes sin deberla ni temerla pagan con creces la irresponsabilidad de una sociedad enferma de corrupción, de simulación, de hipocresía y de impunidad.
Según Pedro Pablo Elizondo, la vergüenza de la iglesia es mínima ya que en los dos últimos años, en todo México se denunciaron 18 casos de pederastia sacerdotal, mientras que en tan sólo en Quintana Roo, es ese mismo periodo han sido denunciados entre 100, 200 o 220 maestros, según el prelado, con lo cual pretende exculpar y minimizar las acciones aberrantes de los ministros de la fe, quienes en su gran mayoría han sido protegidos por la cúpula clerical, incluso con el desembolso de grandes sumas de dinero para que los afectados se queden callados y de igual forma que el SNTE protege a estos delincuentes sexuales, la iglesia cambia de adscripción a los involucrados para que la gente olvide los casos.
En el colmo de la desfachatez, Pedro Pablo Elizondo asegura que los docentes pederastas tienen un sindicato que los protege, pero este señor no dice que le iglesia hace lo mismo con sus integrantes abusadores, quienes con el poder económico que tienen, incluso los envían a otros países para protegerlos de las acciones legales, por lo que antes de tirar una piedra, los prelados deben de auscultar detalladamente y con honestidad total su proceder ya que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, lo cual es una enseñanza de Jesucristo, que esta gente que dice seguir las enseñanzas del maestro no respeta.
Por lo aquí expresado y siguiendo los preceptos bíblicos, desde esta columna le reitero a Don Pedro Pablo Elizondo, que antes de juzgar la paja en el ojo ajeno, mida la viga en el suyo propio, puesto que el tratar de minimizar las acciones ofensivas de los clérigos católicos, acusando a los maestros de hacer lo mismo que hacen sus subordinados, no es otra cosa que una falta de respeto, una ofensa a toda la sociedad principalmente a quienes profesan su religión y repito, con esto no pretendo exculpar a los corruptos dirigentes del SNTE, quienes, al igual que los dirigentes eclesiásticos, protegen los abusos sexuales de sus integrantes.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com




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