18
de Mayo del 2010
Cuando veas las Barbas de Diego desaparecer
La desaparición de Diego Fernández de Ceballos,
el pasado viernes 14 de mayo es un indicio inequívoco
de la gran descomposición social, promovida desde el
corazón mismo del sistema de gobierno, es una muestra
fehaciente de lo que alguna vez ya se había expresado,
México está colombianizado.
El hecho de que un personaje político de la talla de
Fernández de Ceballos es un indicio muy claro de que
gracias a la ambición desmedida de los políticos
nacionales ha llegado a su máxima expresión
y con ello a límites nunca antes imaginados como una
realidad mexicana, insistentemente negado por los gobernantes
y representantes “democráticos”, el estado
mexicanos hoy es un estado desfigurado, dominado por intereses
ocultos que han comprado la conciencia de todo tipo de actores
políticos y gracias a esa inversión, hoy mantienen
a nuestro país a expensas de sus caprichos, los cuales,
en ningún momento contemplan el bienestar del pueblo.
Ante este hecho insólito, el habitante de Los Pinos
“ordenó” al su gabinete de seguridad buscar
por tierra, mar y cielo el paradero de Diego Fernández,
sin embargo, después de 72 horas, el llamado “Jefe
Diego” no aparece por ningún lado, así
como tampoco hay informes sobre alguna solicitud de rescate,
sin embargo, ante esta situación, debemos de recordar
que ese personaje de gran influencia política logró
amasar una muy considerable fortuna gracias al tráfico
de influencias, entre las que se ha mencionado la defensa
de varios narcotraficantes, la defensa de grandes empresarios
en perjuicio de los bienes del estado y la población,
así como un sinfín más de irregularidades
legales que promovió quien fuera Diputado Federal,
Senador y hasta Candidato Presidencial, gracias a su gran
influencia y relaciones políticas.
Los vínculos misteriosos de Diego Fernández
con personajes del crimen organizado como con políticos
de alto nivel nos permiten especular sobre los motivos de
su desaparición, pero quienes más alarmados
deben de estar son los mismo políticos, quienes al
ver las barbas de Diego desaparecer, con toda seguridad deben
de estar sintiendo pasos en la azotea, ya que si un personaje
político e influyente de la talla de Fernández
de Ceballos es una víctima más de la irresponsable
“guerra” de Felipe Calderón, situación
que deja muy claro que el estado mexicano ha fallado, ha sido
superado y por mucho, por quienes desde lo más oscuro
del sistema mandan y ordenan así como compran la conciencia
de quienes deben de velar porque las leyes se cumplan.
Esta lamentable situación para la familia de Diego
Fernández debe de servir para que el pueblo entienda
de una vez por todas que no podemos seguir tolerando las mentiras
de quienes dicen gobernar o representarnos en las instancias
del poder legislativo, que debemos de exigir sin descanso
a quienes cobran sus jugosos salarios de nuestros impuestos
que dejen de simular y se pongan a trabajar honestamente,
que dejen de hacer acuerdos oscuros para vender el bienestar
del pueblo y llenar sus bolsillos, gritarles a voz en cuello
y diariamente la frase que hizo famosa el sr. Alejandro Martí:
“Si no pueden, RENUNCIEN”.
Por otra parte, en la que en verdad si les duele a los políticos
es el hecho de que con la desaparición de Fernández
de Ceballos se sienta el precedente de que ante el lamentable
estado de inseguridad en que nos encontramos los ciudadanos
mexicanos, quienes hasta hoy se sentían intocables
y seguros gracias a los grandes dispositivos de seguridad
que se pagan con nuestros impuestos; es decir, los políticos
y candidatos a ocupar un cargo de elección popular,
aquellos que se hinchan de dinero gracias al trabajo honesto
del pueblo, a la inseguridad en que vive ese pueblo que les
paga sus altísimos salarios, hoy saben muy bien que
sus socios ya no lo son más y en cualquier momento
les reviran el chirrión por el palito, convirtiéndolos
en ciudadanos comunes, expuestos a los mismo riesgos que corremos
los ciudadanos de a pie, así que esperemos que esta
lección les sirva como ejemplo claro de que al llegar
al poder no podrán seguir haciendo de las suyas y por
lo mismo, también tendrán que pagar la protección
que desde hace mucho pagan millones de mexicanos para poder
seguir trabajando.
ES CUANTO
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