El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

19 de Mayo del 2010

Estado de las campañas

Este año 2010 es un año de intensa actividad política nacional ya que en 13 estados de la República Mexicana se realizarán jornadas electorales, donde se disputaran 11 gubernaturas, 476 diputaciones locales y 1489 municipios, la primera de ellas en Yucatán, realizada el pasado domingo 16 de mayo, en la que el PRI arrasó con la mayor parte de los cargos en disputa, dejando al PAN en segundo lugar por amplio margen y el PRD totalmente rezagado en tercer lugar.
El resultado electoral de Yucatán demuestra que el PRI sabe muy bien manejar este tipo de situaciones para sacar el mejor provecho, los dirigentes priistas conocen a detalle todos y cada uno de los detalles de los procesos electorales para asegurar el triunfo, saben muy bien agazaparse para esperar el momento preciso de caer sobre la presa y apoderarse de los cargos que ambicionan, saben muy bien hacer acuerdos oscuros y ocultos, principalmente con los panistas para alternar en el poder y repartirse el poder nacional para beneficio propio, el PRI cual vil zarigüeya, durante los dios sexenios de la debacle nacional, ha permanecido en calidad de moribundo para saltar en el momento preciso y arrebatar el apreciado triunfo electoral.
Claro esta que para que el PRI logrará todo eso, forzosamente requirió del apoyo de sus fieles amigos del PAN, quienes con total descaro han logrado destruir lo poco que quedaba de la estructura social, en tan sólo ocho años han superado por mucho las arbitrariedades que cometió el PRI durante 70 años, el país se desangra día con día gracias a la total ineptitud del segundo presidente panista, de un supuesto presidente que no alcanza a entender que la acción más digna de su gobierno sería la de renunciar a la silla presidencial para dejar de hacer más daño a México y a los mexicanos, situaciones, todas ellas que abonaron para que el PRI retomara el poder absoluto de la política nacional.
Las actuales condiciones políticas y sociales de México, en un México totalmente desfigurado gracias a la ambición descarada y desmedida de los políticos, en un México plagado de injusticias, de corrupción, de impunidad, de inseguridad creciente, de secuestros, quienes pagamos los salarios exorbitantes de funcionarios incapaces, de delincuentes de cuello blanco, disfrazados de Regidores, Diputados, Senadores, de Presidentes Municipales, de Gobernadores y de Presidente de la República, nos deben de obligar a empezar a exigir que se acaben las mentiras, las simulaciones, los desfalcos, el saqueo indiscriminado a las arcas públicas y la riqueza nacional.
En las campañas políticas que se realizan actualmente en Quintana Roo podemos escuchar lo mismo de siempre, candidatos con discursos plagados de “buenas intenciones” de programas de beneficio social, de dádivas a la población más necesitada, de promesas para la solución de todos los males que nos aquejan como sociedad, pero la triste realidad es otra, totalmente diferente ya que todas esas promesas de campaña tan solo son más mentiras y simulación para engañar al pueblo.
La gran mayoría de los ciudadanos tenemos muy en claro que en las campañas políticas electorales las promesas y la repartición de dinero a diestra y siniestra son cosas muy cotidianas, son parte de la tradición electoral para lograr atraer a las personas a los eventos de campaña y poder tomar fotografías que servirán para la promoción del candidato, pero en ningún momento son campañas en las que en forma veraz, objetiva y clara, los candidatos detallen cada una de las acciones que prometen realizar, no expresan de donde sacarán los recursos económicos para cristalizar sus promesas.
Los actuales candidatos a la gubernatura de Quintana Roo no tienen una propuesta real, no tienen un programa social de gobierno, ellos tan sólo tienen fiebre de poder, manifiesta en uno de ellos con su actitud altanera, prepotente, arrogante en una campaña que más parece un intento de canonización que una campaña política, en una campaña que pretende estigmatizar al candidato mediante acciones dudosas que supuestamente pusieron en peligro la integridad física de la comitiva, de los asistentes así como del propio candidato, por el otro lado, el gordito del PRI, no logra convencer a nadie y Alicia Ricalde, quien se enfrenta no sólo contra sus adversarios, sino contra su misma gente, al puro estilo perredista.
Críticas comentarios y mentadas se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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