19
de Mayo del 2010
Estado de las campañas
Este año 2010 es un año de intensa actividad
política nacional ya que en 13 estados de la República
Mexicana se realizarán jornadas electorales, donde
se disputaran 11 gubernaturas, 476 diputaciones locales y
1489 municipios, la primera de ellas en Yucatán, realizada
el pasado domingo 16 de mayo, en la que el PRI arrasó
con la mayor parte de los cargos en disputa, dejando al PAN
en segundo lugar por amplio margen y el PRD totalmente rezagado
en tercer lugar.
El resultado electoral de Yucatán demuestra que el
PRI sabe muy bien manejar este tipo de situaciones para sacar
el mejor provecho, los dirigentes priistas conocen a detalle
todos y cada uno de los detalles de los procesos electorales
para asegurar el triunfo, saben muy bien agazaparse para esperar
el momento preciso de caer sobre la presa y apoderarse de
los cargos que ambicionan, saben muy bien hacer acuerdos oscuros
y ocultos, principalmente con los panistas para alternar en
el poder y repartirse el poder nacional para beneficio propio,
el PRI cual vil zarigüeya, durante los dios sexenios
de la debacle nacional, ha permanecido en calidad de moribundo
para saltar en el momento preciso y arrebatar el apreciado
triunfo electoral.
Claro esta que para que el PRI logrará todo eso, forzosamente
requirió del apoyo de sus fieles amigos del PAN, quienes
con total descaro han logrado destruir lo poco que quedaba
de la estructura social, en tan sólo ocho años
han superado por mucho las arbitrariedades que cometió
el PRI durante 70 años, el país se desangra
día con día gracias a la total ineptitud del
segundo presidente panista, de un supuesto presidente que
no alcanza a entender que la acción más digna
de su gobierno sería la de renunciar a la silla presidencial
para dejar de hacer más daño a México
y a los mexicanos, situaciones, todas ellas que abonaron para
que el PRI retomara el poder absoluto de la política
nacional.
Las actuales condiciones políticas y sociales de México,
en un México totalmente desfigurado gracias a la ambición
descarada y desmedida de los políticos, en un México
plagado de injusticias, de corrupción, de impunidad,
de inseguridad creciente, de secuestros, quienes pagamos los
salarios exorbitantes de funcionarios incapaces, de delincuentes
de cuello blanco, disfrazados de Regidores, Diputados, Senadores,
de Presidentes Municipales, de Gobernadores y de Presidente
de la República, nos deben de obligar a empezar a exigir
que se acaben las mentiras, las simulaciones, los desfalcos,
el saqueo indiscriminado a las arcas públicas y la
riqueza nacional.
En las campañas políticas que se realizan actualmente
en Quintana Roo podemos escuchar lo mismo de siempre, candidatos
con discursos plagados de “buenas intenciones”
de programas de beneficio social, de dádivas a la población
más necesitada, de promesas para la solución
de todos los males que nos aquejan como sociedad, pero la
triste realidad es otra, totalmente diferente ya que todas
esas promesas de campaña tan solo son más mentiras
y simulación para engañar al pueblo.
La gran mayoría de los ciudadanos tenemos muy en claro
que en las campañas políticas electorales las
promesas y la repartición de dinero a diestra y siniestra
son cosas muy cotidianas, son parte de la tradición
electoral para lograr atraer a las personas a los eventos
de campaña y poder tomar fotografías que servirán
para la promoción del candidato, pero en ningún
momento son campañas en las que en forma veraz, objetiva
y clara, los candidatos detallen cada una de las acciones
que prometen realizar, no expresan de donde sacarán
los recursos económicos para cristalizar sus promesas.
Los actuales candidatos a la gubernatura de Quintana Roo no
tienen una propuesta real, no tienen un programa social de
gobierno, ellos tan sólo tienen fiebre de poder, manifiesta
en uno de ellos con su actitud altanera, prepotente, arrogante
en una campaña que más parece un intento de
canonización que una campaña política,
en una campaña que pretende estigmatizar al candidato
mediante acciones dudosas que supuestamente pusieron en peligro
la integridad física de la comitiva, de los asistentes
así como del propio candidato, por el otro lado, el
gordito del PRI, no logra convencer a nadie y Alicia Ricalde,
quien se enfrenta no sólo contra sus adversarios, sino
contra su misma gente, al puro estilo perredista.
Críticas comentarios y mentadas se reciben en larapeniche@hotmail.com