El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

21 de Mayo del 2010

Propiedad Privada

Los cancunenses acabamos de tener una muestra fehaciente del pensamiento que los políticos aplican en sus funciones de gobierno, el bochornoso caso del relevo en el Instituto Municipal de la Mujer, por el cual hubo que hacer uso de la fuerza pública para lograr que Lorena Martínez Bellos y su incondicional Ingrid Imelda Mejía Ku desalojarán las instalaciones de dicha dependencia municipal, al ser relevada del cargo está última y sustituida por Haydé Cristina Saldaña Magaña, nombrada nueva titular del Instituto, por la Regidora Encargada del Despacho de la Presidencia Municipal, Latifa Musa Simón.
En lo que es una muestra clara del concepto que tienen los políticos sobre las dependencias gubernamentales, Lorena Martínez Bellos, pareja del Diputado Local y Representante Estatal del Partido del Trabajo, Hernán Villatoro Barrios, quien al renunciar al cargo de Directora del Instituto Municipal de la Mujer nombró a Imelda Mejía Ku como su sucesora y de esa forma garantizar el control de dicha dependencia municipal, claro que con el beneplácito del hoy Presidente Municipal con Licencia, Gregorio Sánchez Martínez, quien fue el que como pago de favores políticos le dio la Dirección del Instituto a Martínez Bellos y con ello la autorización para que desde ahí, Hernán Villatoro Barrios promoviera su Partido del Trabajo; es decir, el Instituto Municipal de la Mujer no era más que una dependencia de promoción política del PT a cargo de la familia Villatoro Martínez.
La permisividad de Gregorio Sánchez Martínez para con los dueños del Partido del Trabajo en Quintana Roo provocó el vergonzoso incidente que llegó a límites de intolerancia, generando un espectáculo nada adecuado para el bienestar social puesto que deja de manifiesto que tanto para Gregorio Sánchez como para Hernán Villatoro y Lorena Martínez, las dependencias de gobierno no son otra cosa que una supuesta propiedad privada financiada con los impuestos de los contribuyentes.
La actitud de Lorena Martínez Bellos y sus secuaces es prueba irrefutable del porque vivimos en una sociedad plagada de injusticias, de corrupción y de impunidad, pero lo más indignante es el hecho de que el discurso de Hernán Villatoro Barrios y su consorte Lorena está plagado de demandas para hacer cumplir el estado de derecho, de respetar las leyes y de promover la justicia social, cosa que ellos no están dispuestos a cumplir según lo demostrado en pasado 19 de mayo.
Si los mexicanos y los quintanarroenses en verdad queremos que nuestra sociedad mejore sus condiciones de vida y con ello los niveles de bienestar social lo primero que estamos obligados a no permitir que los pseudopolíticos sigan engañándonos, que sigan buscando los cargos gubernamentales para administrarlos como empresas personales, en las que ellos deciden quienes tienen derecho a los beneficios que otorgan nuestras leyes y su palabra es la única que vale.
Culpar a la Dirección de Seguridad Pública del incidente me parece una total irresponsabilidad puesto que en toda organización existe un organigrama en el que se establecen las jerarquías de mando y en ninguno de estos organigramas, el subalterno tiene mayor poder de decisión que el responsable del área, o como dirían nuestros antepasados en este tipo de casos ¿de cuándo acá, las gallinas de abajo cagan a las de arriba?, totalmente aplicable a este caso de descaro político.
Hasta que la ciudadanía entienda que quienes ocupan cualquier cargo de gobierno son empleados nuestros, que cobran sus altísimos salarios de los impuestos que pagamos y que las dependencias de gobierno no son propiedad de quienes están a su cargo por un tiempo determinado puesto que los recursos que se utilizan en esos lugares también son parte de los impuestos que pagamos los ciudadanos y nunca serán de quienes son nuestros engreídos empleados.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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