25
de Mayo del 2010
Indolencia y Simulación
La creciente ola de delincuencia en el estado además
de generar un estado de crispación social, demuestra
la gran ignorancia de quienes tienen la obligación
constitucional de velar por el bienestar del pueblo. Ante
el incremento de las extorsiones telefónicas, el aumento
de asaltos a mano armada, de secuestros (no todos denunciados),
de extorsiones a comerciantes mediante la venta de seguridad,
los funcionarios de gobierno y los propios legisladores lo
más que alcanzan a expresar como medio de solución
es el endurecimiento de las penas marcadas en la ley.
La indolencia de quienes deben de velar por nuestra seguridad
es tan ofensiva que en lugar de comprometerse para sanear
de corrupción el sistema de gobierno pretenden engañarnos
con sus “reformas legales”, endureciendo penas
que gracias a la corrupción e ineptitud de los encargados
de impartir justicia nunca se aplican, al grado de que la
sociedad está harta de la impunidad de que gozan los
delincuentes ya que quienes logran ser aprehendidos, en el
proceso legal son liberados por falta de pruebas o por inconsistencia
en el expediente, además de los espacios vacíos
que se generan al interpretar las leyes.
El pueblo de México vive en una zozobra gracias a la
ineficiencia, ineficacia y corrupción de que están
plagadas todas las instituciones gubernamentales, la solución
a todos estos problemas se encuentra en la falta de honestidad
de funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno,
así como de legisladores oportunistas, quienes añoran
ocupar una curul para enriquecerse a manos llenas a costa
del hambre y la seguridad del pueblo, siendo Quintana Roo
uno de los estados con mayor afectación a pesar de
que el sistema de gobierno oculta la información real
del estado que guarda la seguridad social.
Para que las condiciones de vida de los mexicanos y en particular
de los quintanarroenses no podrá mejorar mientras oportunistas
políticos ocupen los escaños del Congreso del
Estado y de la Unión, mientras los legisladores estén
más preocupados en llenar sus bolsillos con dinero
mal habido, al vender su conciencia y con ella el bienestar
y la seguridad de quienes pagan sus altísimos salarios,
que por cierto no desquitan, ni siquiera cumpliendo con su
asistencia cotidiana a las sesiones de los congresos respectivos.
El día en que los legisladores de los tres niveles
de gobierno (regidores, diputados locales, diputados federales
y senadores) se atrevan a reformar las leyes para garantizar
a la ciudadanía que quienes ocupen cualquier cargo
gubernamental y no cumplan con honestidad con sus responsabilidades
se les aplique todo el peso de la ley, ese día, las
cosas en México y en Quintana Roo empezarán
a mejorar, ese día iniciará un proceso de reorganización
social en el que la delincuencia se verá limitada ya
que quienes permiten que los malhechores hagan de las suyas
sin mayor problema, así como todos aquellos funcionarios
y legisladores que se enriquecen mediante acuerdos oscuros
que perjudican a la sociedad, deberían ser los primeros
en ocupar un lugar en las cárceles, situación
que sería el principio del fin de la impunidad, la
negligencia y la corrupción.
Pero mientras los funcionarios de todos los niveles de gobierno,
así como los legisladores se columpien de un cargo
a otro, mientras organicen campañas políticas
para asegurar a su sucesor, que dicho sea de paso es quien
oculta los desfalcos y permite la impunidad de su antecesor,
mientras los diputados estén más preocupados
en castigar a quien le da una lección de vida a su
familia o de atacar a las instituciones de gobierno por remover
del cargo a su incondicional que no hacía nada más
que promover al partido político al que pertenece,
la historia de nuestra sociedad seguirá estando plagada
de todo tipo de crímenes, sin que haya alguien que
lo pueda evitar ya que a pesar de endurecer las penas legales,
en todo México y en nuestro Quintana Roo no hay quien
se atreva a ponerle el cascabel al gato para frenar extorsiones,
asaltos y secuestros.
ES CUANTO
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