26
de Mayo del 2010
Promesas sin sustento
Como es costumbre en los tiempos electorales los ciudadanos
escuchamos de cada uno de los aspirantes a los cargos de elección
popular miles de promesas para dar solución a los problemas
que afectan severamente a nuestra sociedad, sin embargo, ninguno
de ellos nos informa como realizarán tantas obras y
mucho menos de donde saldrán los cueros para tantas
correas.
Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que al terminar
cualquier administración gubernamental las arcas quedan
vacías, prácticamente secas, sin recursos para
cubrir los gastos elementales de la administración
pública puesto que quienes terminan su periodo se encargan
de saquear por completo los recursos económicos que
son producto del pago de nuestros impuestos; es decir, quienes
ocupan los principales cargos gubernamentales no escatiman
un solo centavo en obras y servicios que en términos
reales no sirven para el beneficio de la comunidad sino más
bien para pagar la egolatría de estos aviesos personajes,
cabe recordar el término coloquial que se utiliza para
el último año de gobierno, el cual es nombrado
como “El Año de Hidalgo”, en el que la
consigna es: chifle a su máuser, quien deje algo, instrucción
que los funcionarios de gobierno y los legisladores cumplen
al pie de la letra.
Actualmente y desde hace ya varios periodos municipales, aquí
en Benito Juárez, los contribuyentes sólo escuchamos
que cada administración que termina deja más
endeudado al ayuntamiento, la deuda pública de este
municipio llega hoy aproximadamente a los 1,200 millones de
pesos, deuda duplicada en tan sólo escasos dos años
de gobierno, la cual por cierto también fue incrementada
en forma abrupta por Francisco Alor Quezada en casi 400 millones
de pesos, lo cual indica que para esos quienes dicen estar
comprometidos con el bienestar del pueblo, prometiendo realizar
obras a diestra y siniestra lo hacen sin sustento alguno,
sin bases económicas que permitan cumplir con los miles
de ofrecimientos sin afectar la economía gubernamental.
El prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila, reza
el dicho popular y es casualmente el que se aplica en las
campañas electorales de nuestro México, cada
uno de los candidatos ofrece hacer miles de cosas que requieren
millones de pesos, millones de pesos que el gobierno reúne
a partir de los impuestos que nos cobran, millones de pesos
que se ocupan en pagar salarios exorbitantes a funcionarios
ineficientes en administración gubernamental pero eficientes
para los cochupos y trinquetes que les llenan las cuentas
bancarias sin recato ni medida, millones de pesos que se traducen
en negocios personales de los funcionarios públicos
y legisladores, negocios personales en los que se cuida hasta
el último centavo para que rinda al máximo la
inversión, cosa que esos mismos personajes no hacen
en la administración pública de la que obtienen
ese dinero que tanto cuidan, al grado de pagar salarios de
hambre a sus empleados y explotarlos con jornadas inhumanas
de trabajo, sin prestaciones laborales ni sociales, cosa totalmente
opuesta al trabajo que ellos desempeñan en la administración
pública.
Toda una desfachatez, todo un engaño, del cual se pretenden
deslindar al prometer que al llegar al poder ellos harán
que sus antecesores rindan cuentas claras, que justifiquen
con claridad y transparencia todos los gastos de la gestión
que tuvieron, pero eso no es más que una de las mentiras
más utilizadas por quienes añoran llegar al
poder, ya que una vez en el cargo, descubren que si obligan
a su antecesor a rendir cuentas claras y transparentes, ellos
mismo tendrán que hacer los mismo y los mexicanos sabemos
muy bien que a los políticos de nuestra nación,
el rendir cuentas claras y transparentes les causa alergia
y puede llegar a darles un paro cardiaco, motivo por el cual
están promoviendo una reforma a la Ley de los Derechos
Humanos para que con el argumento de la afectación
de salud que les acusa la sola mención de una auditoria
honesta, una auditoria confiable para la sociedad, esa ley
prohíba en forma definitiva esta práctica siniestra
que el pueblo exige.
De promesas y esperanza vive el pueblo mexicano, de engaños
y trinquetes vive el político mexicano y entre unos
y otros, el país se desmorona como polvorón.
ES CUANTO
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