El Pizarrin
Por: Eduardo Lara Peniche

26 de Mayo del 2010

Promesas sin sustento

Como es costumbre en los tiempos electorales los ciudadanos escuchamos de cada uno de los aspirantes a los cargos de elección popular miles de promesas para dar solución a los problemas que afectan severamente a nuestra sociedad, sin embargo, ninguno de ellos nos informa como realizarán tantas obras y mucho menos de donde saldrán los cueros para tantas correas.
Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que al terminar cualquier administración gubernamental las arcas quedan vacías, prácticamente secas, sin recursos para cubrir los gastos elementales de la administración pública puesto que quienes terminan su periodo se encargan de saquear por completo los recursos económicos que son producto del pago de nuestros impuestos; es decir, quienes ocupan los principales cargos gubernamentales no escatiman un solo centavo en obras y servicios que en términos reales no sirven para el beneficio de la comunidad sino más bien para pagar la egolatría de estos aviesos personajes, cabe recordar el término coloquial que se utiliza para el último año de gobierno, el cual es nombrado como “El Año de Hidalgo”, en el que la consigna es: chifle a su máuser, quien deje algo, instrucción que los funcionarios de gobierno y los legisladores cumplen al pie de la letra.
Actualmente y desde hace ya varios periodos municipales, aquí en Benito Juárez, los contribuyentes sólo escuchamos que cada administración que termina deja más endeudado al ayuntamiento, la deuda pública de este municipio llega hoy aproximadamente a los 1,200 millones de pesos, deuda duplicada en tan sólo escasos dos años de gobierno, la cual por cierto también fue incrementada en forma abrupta por Francisco Alor Quezada en casi 400 millones de pesos, lo cual indica que para esos quienes dicen estar comprometidos con el bienestar del pueblo, prometiendo realizar obras a diestra y siniestra lo hacen sin sustento alguno, sin bases económicas que permitan cumplir con los miles de ofrecimientos sin afectar la economía gubernamental.
El prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila, reza el dicho popular y es casualmente el que se aplica en las campañas electorales de nuestro México, cada uno de los candidatos ofrece hacer miles de cosas que requieren millones de pesos, millones de pesos que el gobierno reúne a partir de los impuestos que nos cobran, millones de pesos que se ocupan en pagar salarios exorbitantes a funcionarios ineficientes en administración gubernamental pero eficientes para los cochupos y trinquetes que les llenan las cuentas bancarias sin recato ni medida, millones de pesos que se traducen en negocios personales de los funcionarios públicos y legisladores, negocios personales en los que se cuida hasta el último centavo para que rinda al máximo la inversión, cosa que esos mismos personajes no hacen en la administración pública de la que obtienen ese dinero que tanto cuidan, al grado de pagar salarios de hambre a sus empleados y explotarlos con jornadas inhumanas de trabajo, sin prestaciones laborales ni sociales, cosa totalmente opuesta al trabajo que ellos desempeñan en la administración pública.
Toda una desfachatez, todo un engaño, del cual se pretenden deslindar al prometer que al llegar al poder ellos harán que sus antecesores rindan cuentas claras, que justifiquen con claridad y transparencia todos los gastos de la gestión que tuvieron, pero eso no es más que una de las mentiras más utilizadas por quienes añoran llegar al poder, ya que una vez en el cargo, descubren que si obligan a su antecesor a rendir cuentas claras y transparentes, ellos mismo tendrán que hacer los mismo y los mexicanos sabemos muy bien que a los políticos de nuestra nación, el rendir cuentas claras y transparentes les causa alergia y puede llegar a darles un paro cardiaco, motivo por el cual están promoviendo una reforma a la Ley de los Derechos Humanos para que con el argumento de la afectación de salud que les acusa la sola mención de una auditoria honesta, una auditoria confiable para la sociedad, esa ley prohíba en forma definitiva esta práctica siniestra que el pueblo exige.
De promesas y esperanza vive el pueblo mexicano, de engaños y trinquetes vive el político mexicano y entre unos y otros, el país se desmorona como polvorón.
ES CUANTO
Críticas, comentarios y mentadas, se reciben en larapeniche@hotmail.com


Hurancán

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