01
de Seotiembre del 2010
Una más del SNTE
Una vez más, los abusos y excesos de los representantes
sindicales de la sección XXV del SNTE afectan el servicio
educativo en perjuicio de los estudiantes.
En lo que es una más de las arbitrariedades de los
supuestos representantes de los trabajadores, el delegado
sindical de la Escuela Secundaria Técnica 11 de Cancún,
en contubernio con el grupúsculo de secretarios generales
de esta ciudad, autodenominado colegiado de secretarios generales
de la zona norte, acordaron destituir en forma arbitraria
a la directora de esa escuela, a pesar de la inconformidad
de la mayoría de los trabajadores sindicalizados.
El desprecio de los representantes sindicales hacia los trabajadores
de base provocó que el servicio educativo de la Secundaria
Técnica fuera suspendido, puesto que en la víspera,
el jefe de departamento de secundarias técnicas en
el estado, cumpliendo órdenes de los secretarios generales
e ignorando por completo a las autoridades de la secretaria,
presentó a una nueva directora sin mayor requisito
legal que el de cumplir las órdenes del sindicato,
dando muestra total del porqué la educación
pública anda de cabeza y con un nivel académico
tan bajo.
Por su parte, el secretario de Educación, Eduardo Patrón
Azueta, desconocedor de los movimientos pactados por los secretarios
generales, quienes ordenaron al subordinado de Patrón
Azueta realizar el cambio arbitrario, tiene que dar la cara
a los padres de familia por las afectaciones que se provocaron
por el servilismo descarado de la autoridad educativa correspondiente,
situación que en lo personal considero debe de ser
la salida del jefe de departamento, José Barrera, puesto
que su función debe estar supeditada a las instrucciones
del secretario de educación y por ningún motivo
servir a los intereses ocultos de los representantes sindicales.
Y para completar el caso en la muestra de anarquía
que prevalece en el sistema educativo, este tipo de abusos
de poder son solapados por la ignorancia de Emilio Jiménez
Ancona, quien debería de amarrar a sus perros, pero
al parecer estos hasta al patrón muerden. Así
que estimado lector, entendamos que mientras no haya autoridad
que frene estas prácticas la educación de nuestros
niños y jóvenes seguirá siendo una pena.
ES CUANTO
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