Febrero 26 de 2010
Entre tantos dimes y diretes para determinar si se
da o no se da la mega alianza, han omitido diversas razones por las
cuales no es posible que la intención de coaligarse pueda llevar
a buen término a los siete institutos políticos que la
están buscando, con la finalidad de sumar a las diferentes corrientes
que hay en este México, tan lleno de contrastes y contrariedades.
Antes que nada, mencioné siete partidos a coaligarse, no porque
los siete se vayan a fusionar en uno solo, ¿entons, por cual
votaríamos?, no definitivamente no, la primera mega alianza es
la del Revolucionario Institucional con su rémora de siempre,
el Verde Ecologista, sumándose Nueva Alianza como ladilla de
la rémora, para buscar no perder su registro y por ende continuar
succionando de la ubre gubernamental.
Por otro lado tenemos a la extrema derecha representada por el Acción
Nacional y a la extrema izquierda por la Revolución Democrática,
con sus achichincles partidos del Trabajo y Convergencia, con lo que
prácticamente el electorado sólo tendría dos opciones
para votar, cuando se supone que si existen siete partidos, tendríamos
siete opciones para votar y elegir al menos malo. Sí, porque
la verdad todos los aspirantes a la gubernatura por cualquiera de las
dos mega coaliciones es malo; es más malo es poco, es pésimo,
pero por lo visto esto a los partidos poco les importa, lo que en sí
les interesa es imponer al más malo y dejarle las migajas a rémoras,
ladillas y achichincles.
Ahora bien, el que haya tantos partidos políticos no significa
que en verdad practiquemos una auténtica democracia, pues lo
que es bien cierto en los albores de nuestra incipiente democracia,
el Revolucionario Institucional creó o más bien permitió
que haya tantos partidos, ¿con que fin?, de dividir para poder
vencer; es decir, y hablemos con franqueza, si el tricolor tiene bien
definida y clasificada a la población que elección tras
elección vota por ellos, si sólo hubiera dos o tres partidos
como máximo y que la participación del electorado fuera
salir a votar convencidos por cualquiera de estas tres opciones, lógicamente
pulverizarían al PRI, dejándolo fuera, pero mañosa
y maquiavélicamente los dinosaurios de este partido han analizado
bien la situación y saben bastante bien que dividiendo ellos
ganan, aunque no sea con el 50 por ciento más uno, pues históricamente
el PRI siempre ha obtenido el triunfo con las votaciones más
bajas y para muestra tenemos las elecciones de 1988, cuando llega al
poder el peor presidente cuyo gobierno mejoró las relaciones
entre México y El Vaticano, para afianzar su gobierno el peor
asesino y presidente del país; es por ello que si no queremos
que vuelvan los peores gobernantes que hemos tenido a lo largo de 70
años, la población debe de tener memoria, porque al paso
que vamos parece ser que todos padecen amnesia, ¿o me equivoco?,
cierto que ni el PAN ni mucho menos el PRD han sabido gobernar, debido
a tantos errores que han cometido, pero los mismos errores y peores
los han cometido los gobiernos del PRI y quién dice algo al respecto,
nadie en lo absoluto dice nada ni lo dirán. Así pues,
que cada quien haga lo que su inteligencia le dicte de acuerdo a lo
que le diga su conciencia.
“Vox populi vox Dei: La voz del pueblo es la voz de Dios”
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